30/07/2018
ESCRITO ANÓNIMO DE UN JOVEN AL MOMENTO DE DECIDIR INGRESAR EN LA TRAPA
VERANO DE 2011
El 17 de agosto sólo pude decir una palabra al maestro de novicios: “Sí, hágase pues tu voluntad, Señor”. Me he abandonado, bendito Señor a tu infinita Misericordia. Toma entre tus manos mi persona con toda su miseria, recíbela puesto que es todo lo que te puedo dar. Tú me lo has dado todo: vida, familia, salud. ¿Quién soy yo para negarte aquello que me pides?
Gracias, Señor porque has dirigido tu santa mirada a éste, tu siervo inútil. ¿Quién soy yo que a veces sólo sé pagarte tanto beneficio con infidelidades? Yo, que soberbia y pecado han labrado mis p***s. Sin embargo, tu Sagrado Corazón se digna llamarme a ocultarme en Él, a vivir unido a Él en una eternidad anticipada. Qué podré hacer yo, divino Señor, sino sólo anonadarme y pronunciar ese “Fiat” de la Virgen: hágase pues. Venga alegría o sufrimiento: “Fiat”; venga gozo o desaliento: “Fiat”; venga consuelo o aridez: “Fiat”. El “Fiat” sea mi verdadero consuelo porque sé que nunca, Señor me dejarás. Tú me has llamado, Tú llevarás a término ésta mi inmerecida vocación. Sea la Regla de San Benito la que me ayude a unir mi voluntad a la tuya, a no ser más yo el que viva, sino sólo Tú. La que me ayude a aniquilarme completamente, hasta no ser nada, para que así sólo brille tu luz esplendorosa para esta humanidad tan sedienta de ti.
Pero no quiero ir solo, Señor, porque no podría. Concédeme la gracia de contar siempre con la ayuda y sostén de tu Santa Madre. Ella, que con su amor sepa vendar las heridas supuradas de mi corazón. Esas heridas que aún suelen aparecer cuando yo las creo sanadas. Soy sólo un niño malcriado, Señor, ten piedad de mí; pero al mismo tiempo un hombrecillo que quiere amarte con locura, y que por eso quiere unirse a tus hijos de la Trapa. Recíbelo, Señor, ya que tanta misericordia tienes hacia Él. Recíbelo por las manos benditas de María, Reina del Císter. Amén.