Templo parroquial de Santiago Apóstol, Heroica Izúcar de Matamoros, Puebla
Originalmente esta iglesia correspondió al barrio de Santiago Mihuacán, el de mayor extensión de los catorce barrios izucarenses; hasta los años cuarenta del siglo pasado, la administración del templo la tuvieron las personas de dicho barrio pero les fue retirada por el entonces párroco Arturo Márquez Aguilar, construyénd
ose otro templo en el centro del referido barrio, alrededor de 1945. Por sus características arquitectónicas se puede considerar una obra del siglo XVII, con elementos barrocos tanto en su arcada de entrada, el campanario y la fachada; su arcada de acceso de tres vanos cuenta con columnas estípites, mientras que en los dos cuerpos del campanario hay medias columnas de estilo salomónico así como paneles con azulejos; en la fachada, junto a la ventana coral, aparecen relieves asociados con el titular del templo: una espada, un estandarte y un rostro indígena. La planta del templo es de cruz latina y cuenta con dos cúpulas, una sobre el crucero y la otra sobre el presbiterio. De acuerdo al cronista Manuel Sánchez Cruz, el templo fue por un tiempo parroquia de los españoles de Izúcar en el siglo XVII, aunque no hay documentación que avale esta afirmación. En su interior hay dos elementos a destacar, por un lado los dos retablos barrocos de madera estofada ubicados en los brazos del crucero, cuyo estilo permite datarlos en el siglo XVIII y por el otro la monumental efigie del apóstol Santiago, cuyo origen se entreteje entre la realidad y la leyenda, siendo considerada la escultura a caballo más grande de este santo en México. Si bien a Santiaguito como cariñosamente lo conocemos los izucarenses se le cambia de ropa regularmente, no es una escultura de vestir pues tiene tallada y estofada en oro su armadura; es costumbre entre los izucarenses y los peregrinos que llegan a visitarlo santiguarse con las espuelas del santo, las cuales están colocadas junto a su base. Aunque con variantes, la leyenda cuenta que hace muchos años los mayordomos del templo contaban con una escultura más pequeña del santo, la cual ya no les gustaba por lo que buscaron un escultor para elaborar una de mayor tamaño, repentinamente apareció un forastero quien les dijo podía ejecutar el trabajo pero con dos condiciones: una que lo dejaran encerrado trabajando y sólo le pasaran la comida y la otra que el precio se estipularía cuando terminara el encargo; pasó cierto tiempo y al darse cuenta que la comida se quedaba, decidieron entrar y allí encontraron la escultura ya acabada pero sin rastros de su artífice, con lo cual se cree fue el propio Santiago el que se esculpió a sí mismo. La festividad en honor del apóstol es una de las más grandes de Izúcar, atrayendo peregrinos de muchas partes del estado e incluso de estados vecinos; desde los días previos se coloca la vendimia frente al templo así como en la avenida Centenario, expendiéndose productos y artesanías de muchos lugares; es tradicional que la noche del 24 antes que den las 12, grupos musicales, coros o cantantes, se anoten para pasar a cantarle al apóstol para que al llegar la media noche y ya siendo 25 de julio, todos los presentes entonen las mañanitas; como nos cuenta el ya referido cronista Manuel Sánchez, fueron muy famosas las mañanitas que año con año le llevó el destacado guitarrista izucarense Clemente Perea. Hasta hace unos 50 años aproximadamente la escultura del Señor Santiago salía en procesión encima de una mula de madera, pero cuando esta se dañó, ya no salió más y en la actualidad hay una imagen de menor tamaño la cual sale a las calles de Izúcar. La actual parroquia de Santiago Apóstol, perteneció a la parroquia de Santa María de la Asunción Izúcar, hasta que en 2010 fue erigida canónicamente como parroquia por decreto de Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, Arzobispo de Puebla, siendo su primer párroco el Pbro. José Trinidad Soto Mora; no obstante desde años antes ya venía ofreciendo una atención espiritual diferenciada con respecto a la parroquia de Santa María de la Asunción.