21/02/2012
¡Dime Con Quién Andas…!
Cuando Dios creó al hombre, lo hizo con la capacidad de socializar, de comunicarse, de compartir espacios, de establecer relaciones, de fomentar armonía, de cultivar amistad.
De hecho, la historia bíblica da cuenta de infinidad de personas que aprovecharon dichos recursos para estrechar relaciones, a muchos de ellos les funcionó perfectamente, otros fracasaron en la vida p...or no saber elegir bien sus amistades, pero, como dijo el apóstol Pablo, “las cosas que se escribieron antes; para nuestra enseñanza se escribieron”.
Permítanme recordar algunos ejemplos de amistad que podrían ser modelos para enseñarnos a desarrollar amistades que nos ayuden a desarrollar y crecer como personas; sin que necesariamente tenga que ver la edad, parentesco, o género. Josué y Caleb, que cultivaron un compañerismo excepcional y fueron lo únicos de su generación que entraron a la tierra prometida; Nohemí y Ruth, que a pesar de diferentes etnias nos dejaron un legado de amistad y respeto mutuo; David y Jonathan, cuya amistad rebasaron por mucho a lo común, su aprecio mutuo; Pedro y Juan, quienes a pesar de personalidades tan diferentes se mantenían juntos como colegas y aprendices del Maestro; Pablo y Bernabé, que hicieron un excelente trabajo en equipo en favor del evangelio. Y así, la lista sería interminable. Pero, finalmente consideraré al patriarca Abraham a quien Dios mismo le llamó su amigo.
Así que, consideremos cuán determinante es con quien andamos. La ventaja que hemos de aprovechar es que “nosotros elegimos”.
Que tengan un bendecido día.