03/04/2026
En la cruz, no fue el dolor lo que lo mantuvo… fue una decisión. Jesús pudo detenerlo todo, pudo retroceder, pudo evitar ese momento… pero eligió quedarse. No fueron los clavos los que lo sostuvieron, fue un amor firme, consciente, que no cambió aun cuando el precio era tan alto.
Pensó en ti, te tuvo en cuenta, y decidió no soltarte. Por eso, cuando sientas que no vales o que es demasiado tarde, recuerda esto: Él no se detuvo… porque su amor por ti fue más fuerte.
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados…” (Isaías 53:5)