22/08/2024
Sigue las Huellas
Daniel 14,16 El rey se levantó muy temprano y Daniel con él.
17 El rey le preguntó: «Daniel, ¿están intactos los sellos?» - «Intactos, oh rey», respondió él.
18 Nada más abierta la puerta, el rey echó una mirada a la mesa y gritó en alta voz: «¡Grande eres, Bel, y no hay en ti engaño alguno!»
19 Daniel se echó a reír y, deteniendo al rey para que no entrara más adentro, le dijo: «Mira, mira al suelo, y repara de quién son esas huellas.»
20 - «Veo huellas de hombres, de mujeres y de niños», dijo el rey;
21 y, montando en cólera, mandó detener a los sacerdotes con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que había sobre la mesa.
Qué tontos somos los hombres cuando nos dejamos deslumbrar por la belleza, la novedad, la apariencia, la doctrina cautivadora, las propuestas seductoras, la elocuencia humana, pero no vamos más allá, al fondo de la verdad. No miramos el comienzo, ni el final, ni el resultado de las cosas. Tampoco miramos las huellas que trajeron el espejismo que nos deslumbra. Estamos tan ansiosos de resultados mágicos y fáciles en nuestra vida, que se nos olvida hacer discernimiento profundo de las realidades presentes, nos dejamos seducir por cualquier doctrina que nos prometa felicidad fácil, que ampare nuestro pecado placentero, o que nos prometa soluciones mágicas y rápidas.
Jesús nos enseñó a discernir, a escoger entre magia y fe, pero nuestras emociones y nuestra ceguera espiritual, no nos dejan tener claridad de la verdad de la vida, de las doctrinas y de los caminos que a veces aunque pedregosos, ciertamente nos llevan a la completa felicidad.
Mateo 7,15 «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?