08/02/2026
Sacerdote Ixtapaluquense camino a los Altares
El Padre Antonio Repiso fue un Sacerdote Jesuita, originario del Municipio Ixtapaluca; Estado de México.
Fue misionero y fundador de la Congregación de las Hermanas del Divino Pastor, reconocido por su vida de servicio y caridad, especialmente hacia los más necesitados, la niñez abandonada y las madres solteras, viviendo heroicamente las virtudes y soportando una dolorosa enfermedad, siendo ahora candidato a la santidad por la Iglesia Católica.
Nació en el Siglo XIX, un día como hoy 8 de febrero pero de 1856, su cuna fue en la histórica de la Hacienda “Venta de Córdoba”, un punto neurálgico en el territorio del Municipio de Ixtapaluca; Estado de México. La hacienda "Venta", una de las llamadas "postas" más o menos grandes, era crucial en el camino real México-Puebla, sirviendo de lugar de descanso y alimento para arrieros y viajeros, y donde se remudaban los caballos de las diligencias. La Venta, existía todavía a principios del siglo XX, se encontraba a unos 45 kilómetros de la Ciudad de México, y en el momento del nacimiento de Antonio, estaba resguardada por las fuerzas liberales.
Tras el alumbramiento, su mamá doña Carlota permaneció un tiempo en la Hacienda Venta de Cordoba. Sus padres fueron Francisco Repiso Membrilla y Carlota Martínez de Orbe. El matrimonio Repiso vivía en Miraflores, Chalco; Estado de México, pero el pequeño Antonio nació en Ixtapaluca en la Hacienda Venta de Córdoba debido a que ahí vivía la hermana de su madre, quien se ofreció a cuidarla durante su embarazo.
Tiempo después, sus padres regresaron a Miraflores. En 1870, ingresó al Seminario Conciliar de San Camilo de México. En 1876 fue confirmado por Monseñor Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos para poder recibir las órdenes menores y el subdiaconado, lo que sucedió al año siguiente.
En 1877 el Joven Antonio Repiso visito nuestra Iglesia Parroquial de San Jacinto Ixtapaluca para pedir una copia certificada de su partida de Bautismo para comprobar la documentación que le pedían en el Seminario, en 1878 recibió el diaconado y finalmente la ordenación sacerdotal el 20 de marzo de 1881 de manos del mismo Monseñor Labastida y Dávalos, en el templo de la Concepción.
Cantó su primera misa el 25 de marzo de 1881 y comenzó su ministerio apostólico como Vicario de la Parroquia de Santa María de Guadalupe. En mayo de 1883 fue trasladado a la parroquia de la Asunción en Pachuca; al año siguiente fue nombrado vicario fijo de la parroquia de Villa Victoria, en el Estado de México; más tarde pasó a Texcoco, a la parroquia de San Andrés Chiautla donde estableció una escuela parroquial. A partir de 1891 fue cura coadjutor a la parroquia de Xochimilco donde también fundó una escuela parroquial y un internado para niñas. Permaneció en Xochimilco hasta el 2 de agosto de 1893 cuando decidió entrar a la Compañía de Jesús, a cuyo noviciado de San Simón, Michoacán, ingresó el 14 de ese mismo mes. Dos años después, el 18 de septiembre de 1895, hizo los votos como jesuita.
En 1897 fue destinado por el Padre Provincial a la Residencia de Oaxaca. Ahí colaboró y fundo la congregación de las Esclavas del Divino Pastor. La idea de llevar a cabo esta fundación se le ocurrió al darse cuenta de que había muchas jóvenes con vocación religiosa, y por otra parte muchas niñas que se quedaban abandonadas cuando sus padres iban al trabajo.
También fomentó las dos congregaciones que ya existían en el lugar: el Apostolado de la Oración y las Hijas de María; asimismo fundó la congregación de niños y jóvenes de San Luis Gonzaga, a la cual perteneció el futuro obispo de Oaxaca, Monseñor Núñez. También se preocupó por la administración de sacramentos, dedicando muchas horas al confesionario.
Fue en esta época en la que le apareció en la espalda una pequeña llaga que con el tiempo le abarcó toda ella, le atormentó terriblemente a lo largo de su vida y finalmente fue la causa de su muerte. Era muy devoto de Nuestra Señora de Guadalupe; practicaba la oración y la penitencia, dormía en el suelo sobre una tarima. A pesar de la terrible llaga en su espalda nunca abandonó su ministerio, sino que continuó ejerciéndolo incansablemente.
Dentro de las virtudes que más brillaron en su vida se encuentran la paciencia con la cual sobrellevó el cáncer de llaga durante más de veinte años, sin quejarse y sin dejar su labor apostólica; del mismo modo soportó otras enfermedades que le aquejaban, como una hernia que solía estrangulársele generándole dolores atroces, hasta que el médico la reducía.
También sobresalieron en su vida la obediencia, tanto al médico como a sus superiores, y la caridad, practicando las obras de misericordias corporales y espirituales.
El padre Repiso murió finalmente el 27 de julio de 1929 a la edad de 73 años. Fue sepultado en el cementerio de San Nicolás, aunque años más tarde se trasladaron sus restos a la capilla de la Casa de retiro de la congregación de las Esclavas del Divino Pastor, en la ciudad de México.
En iniciaron los procesos de su reconocimiento en 1994 concluyó la fase diocesana de su proceso de beatificación, y en 1997 la fase romana, actualmente en el año 2017 fue elevado a categoría Venerable por el Papa Francisco y se espera los últimos procesos para llegar a ser Beato y posterior a la Santidad, ya supero el grado Siervo del Señor, ahora es Venerable es un paso más logrado.
Agradecemos a congregación de las Hermanas del Divino Pastor por permitirnos acceder a los archivos y fotografías junto con el Archivo Histórico Parroquial de San Jacinto Ixtapaluca, Archivo de la Catedral de Xochimilco, Sagrada Familia - Hermanas del Divino Pastor, AHAM y en colaboración con la Parroquia del Rosario Ayotla.
Investigación.
Ing. Arq. Juan Jiménez Gutiérrez
Cronista Municipal de Ixtapaluca.
Ing. Cristóbal Jiménez Fernández
Consejo de la Crónica Municipal de Ixtapaluca
Fotos: Ing. Luis Edson Ramírez, Lic. Diego Jiménez Fernández, Efrain Sandoval.