23/05/2026
A veces pensamos que no somos capaces, que nuestras fuerzas no alcanzan y que nuestras palabras no harán diferencia. Pero Jesús no pidió que fuéramos perfectos; prometió darnos poder por medio del Espíritu Santo. Cuando Dios llena una vida, el temor se transforma en valentía, la duda en fe y el silencio en testimonio. El Espíritu Santo no solo nos consuela, también nos impulsa a llevar esperanza donde hay oscuridad y amor donde hay necesidad.
Oración:
Amado Jesús , llena mi vida con el poder de tu Espíritu Santo. Fortalece mi fe, guía mis pasos y ayúdame a ser testigo de tu amor con mis palabras y mis acciones. Que donde yo vaya, otros puedan ver tu luz y conocer tu verdad. Amén.