28/08/2026
SAN AGUSTÍN
Nació el 13 de noviembre de 354, en Tagaste. Hijo de Patricius Aurelius y Mónica de Hipona. Recibió educación cristiana; enfermó de gravedad y pidió el bautismo, al sanar difirió recibir este sacramento, en su adolescencia disfrutó el ocio al entregarse al placer. A final del 370 fue a Cartago, se involucró en el paganismo (libertinaje, embriaguez, seducción y el pecado). En 373 con su amigo Honorato cayó en la falsa religiosidad: maniqueísmo (filosofía libre sin atadura a la fe, que la Sagrada Escritura era contradictoria porque tenía una explicación científica de la naturaleza), aunado a la irresponsabilidad moral. Mónica, su madre consternada por la herejía de Agustín, fue consolada por San Ambrosio, al decirle: "El hijo de tantas lágrimas no puede perecer". Confiada oró y suplicó a Dios por la conversión de Agustín, la que se dio poco a poco, ya que él empezó a aborrecer el maniqueísmo, al percatarse que esa filosofía destruye y no construye, y la inmoralidad contrasta con la virtud; interrogó a Fausto (líder de esa secta) y no le satisfizo sus respuestas, se desengañó.
Se trasladó a Roma y abrió una escuela de retórica, luego pidió dar clases en Milán y fue aceptado. Visitó al obispo Ambrosio y quedó cautivado por su cortesía y asistió a sus prédicas. Previo a su conversión, luchó contra sus pasiones. Hasta que al leer la Biblia, el Espíritu Santo lo iluminó y tuvo la certidumbre de que Jesucristo es el único camino a la salvación y a la verdad; se abrió a la gracia y abrazó la fe verdadera.
Escribió: " Diálogos", "Confesiones", "Sobre la santidad de la Iglesia católica", "Acerca de la inmortalidad del alma", entre otras.
En la pascua del año 387 recibió el bautismo, se dedicó a la oración, vendió sus bienes y lo que obtuvo lo repartió a los pobres, para llevar una vida perfecta.
En 391 fue ordenado sacerdote, combatió la herejía, especialmente al maniqueísmo; estableció un monasterio.
El 8 de octubre de 393 participó en el Concilio Plenarii de África, presidido por san Aurelio, y a petición de los obispos dio un discurso, que después se convirtió en el tratado de "De Fide et symbolo".
Como obispo de Hipona, transformó la casa episcopal en cuna de inspiración que formó a los fundadores de los monasterios que se extendieron por toda África.
Fue pastor de las almas y defensor de la verdad. En sus homilías emanaba la caridad que enamoraba los corazones.
Invitó a Félix, uno de los elegidos de los maniqueos a una conferencia pública, en la que este jefe quedó vencido y abrazó la fe.
Alrededor de 426, Maximino, obispo arriano entró a Hipona con las tropas, Agustín en una conferencia pública defendió la fe y buscó la reconciliación entre Bonifacio y Placidia, la paz imperó. Agustín enfermó de gravedad y Dios lo llamó a su presencia el 28 de agosto de 430.
Oración
Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en el obispo san Agustín, para que llenos de ese mismo espíritu, tengamos sed solamente de ti, fuente de la verdadera sabiduría, y te busquemos como autor del amor verdadero. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.