12/04/2026
LA MISERICORDIA QUE SOSTIENE Y EMPUJA
En este bendito Día de la Divina Misericordia, elevamos el corazón con gratitud y confianza, recordando que el Amor del Señor es Infinito y siempre está dispuesto a acogernos.
La Misericordia de Dios no es solo un Refugio en los momentos de debilidad, sino también la fuerza que nos impulsa a seguir adelante cuando el camino nos parece incierto.
Es el Abrazo que consuela nuestras heridas, la Luz que ilumina nuestras sombras y la mano Firme que, en el Sacramento Penitencial, nos Levanta cada vez que caemos.
Al contemplar a San Francisco de Asís de rodillas ante la Divina Misericordia, recordamos su vida marcada por la Humildad, la Confianza absoluta en Dios y su deseo de ser instrumento de Paz, como él mismo expresó en su conocida oración: "Señor, haz de mí un instrumento de Tu Paz; donde haya odio, ponga yo amor"....
Su ejemplo nos invita a acoger la Misericordia Divina y a reflejarla en nuestras acciones cotidianas.
Que quienes lean estas sencillas y simples palabras, puedan sentir en lo más profundo de su ser que nunca estamos solos (as); que puedan descubrir que, más allá de sus errores, fatigas, miedos o cansancio, existe un Amor Incondicional que Perdona, Restaura y nos Renueva; que la Misericordia del Señor, es Sostén en las dificultades y empuje en la Esperanza, Paz en la tormenta y la Alegría de un nuevo renacer.
Hoy, abramos nuestro corazón con Confianza y repitamos con Fe y Esperanza:
"Jesús, en Ti confío".
Que esta sencilla oración sea un Faro que guíe nuestros pasos y una Fuente inagotable de Serenidad.
Siguiendo el espíritu de nuestro Santo Hermano Francisco, pidamos también la gracia de vivir con sencillez y de ser reflejo vivo del Amor de Dios, saludando al mundo con su entrañable bendición: "Paz y Bien".
Que la Misericordia Divina transforme nuestras vidas y nos impulse a ser también instrumentos de Amor y Caridad para los demás.
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