05/07/2024
Cuando veas al SACERDOTE de tu parroquia y llegue a ti la tentación de criticarlo o juzgarlo por alguna actitud que no te haya gustado recuerde que:
No está casado ni tiene familia propia: sin esposa, sin hijos...
Su familia son sus feligreses.
Es un padre espiritual en la fe de la comunidad a la que sirve.
Su futuro implica celebrar la Eucaristía diariamente, escuchar confesiones, ungir a los enfermos y servir a aquellos que acuden a él en busca de ayuda, sin esperar nada a cambio.
Un sacerdote puede permanecer en una parroquia solo por un mínimo de cinco a siete años, luego podría ser transferido a otra parroquia o asignado a un rol diferente en la Iglesia sin importar que tan encariñado este con la comunidad.
Tiene un gran número de comunidades y personas vulnerables a quien ayudar, así que no esperes que esté siempre disponible solo para usted.
Cuando da dinero a la Iglesia, es importante recordar que no es para el sacerdote, ya que ninguno recibe un salario fijo, sino para los gastos propios del mantenimiento de la Iglesia, caridad, etc.
Es verdad que los sacerdotes reciben un estipendio para cubrir gastos básicos como alimentación, vestimenta y viaje, pero no tienen un sueldo fijo por lo que hacen.
Muchas veces ahorran cada centavo para vacaciones, y gran parte del dinero proviene de amigos, familiares y simpatizantes, ya que no tienen licencia pagada como el resto de los trabajadores.
Aunque muchas veces su misión y atención está marcada por un horario de atención con 1 solo día libres a la semana, a pesar de eso, los fieles siempre esperan que los sacerdotes estén disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Así que no te enojes si...
No responde cuando lo necesites; ellos también son humanos con fragilidades.
Si escuchas a alguien hablar mal de un sacerdote en particular, corrige a esa persona y no participes en chismes sin conocer los hechos.
Recuerda que están solos y a veces necesitarán compañía, invitarlos a comer o compartir un helado.
Presta atención a sus necesidades emocionales, físicas y mentales.
Acompáñelos si es necesario u ofrézcales una mano amiga o incluso un aventón. Especialmente cuando deba salir a las 2 o 3 de la mañana barrios peligrosos, para aconsejar o ungir a alguien en su lecho de muerte.
¿Quién está ahí para ellos cuando están enfermos o tienen emergencias en medio de la noche? Sin embargo, están obligados a cumplir con sus deberes porque, si no lo hacen ellos, ¿quién lo va a hacer?
Recuerda sus cumpleaños, aniversarios de ordenación y eventos importantes en sus vidas.
Celebra con ellos, llora con ellos. Ofrezca un hombro en el que apoyarse. Si se caen, no lo juzgues ni critiques. Levántalos y ayudalos en su viaje en la vida.
No te ofenda si no están a la altura de sus expectativas. Ningún sacerdote es perfecto.
Cuida, pues, de tus sacerdotes, recuerde a aquellos que le bautizaron, confirmaron, casaron y ungieron.
Los que ofrecen misas por sus intenciones y oran por usted. Que Dios bendiga a nuestros sacerdotes en el nombre de Jesús, nuestro eterno Sumo Sacerdote.
🙏🏻 Queridos sacerdotes siempre en nuestras oraciones 🙏🏻