19/10/2025
ACUÉRDATE
“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto...” — Deuteronomio 4:9 Dios nos dice hoy una palabra sencilla pero poderosa: Acuérdate.
Porque cuando recordamos lo que Él ha hecho, nuestra fe se fortalece y nuestro corazón se llena de esperanza.
El olvido es enemigo de la fe. Cuando olvidamos los milagros del ayer, dudamos en los problemas de hoy. Pero si guardamos en el corazón las maravillas de Dios, cada recuerdo se convierte en un motivo para confiar.
Jesús le dijo a sus discípulos: “¿Aún no entendéis, ni os acordáis de los cinco panes y los cinco mil hombres?” (Mateo 16:9) Ellos habían visto su poder, pero lo olvidaron ante una nueva dificultad.
Así también nosotros, a veces, nos preocupamos por el pan diario y olvidamos que Dios ya nos ha sustentado antes.
Cuando te sientas débil, acuérdate de cómo el Padre te levantó cuando todos pensaban que no lo lograrías.
Cuando la soledad toque tu puerta, acuérdate que Jesús prometió estar contigo todos los días hasta el fin. Y cuando la duda quiera apagar tu fe, acuérdate que el Espíritu Santo sigue guiando tus pasos y renovando tu corazón.
Job dijo: “Levantarás tu rostro limpio de mancha… tendrás confianza, porque hay esperanza.” (Job 11:15-18)
Acuérdate que el que confía en Dios nunca queda avergonzado.
Cada prueba pasada fue una escuela donde aprendiste a creer más, a depender más, a amar más.
Y en Apocalipsis 3:3 Jesús nos recuerda: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete.” Porque no basta oír la palabra, hay que conservarla viva, encendida, activa.
El recuerdo de Su voz mantiene encendida la lámpara del alma.
No olvides Su bondad. No olvides Su perdón. No olvides Su poder.
Dios fue fiel ayer, lo es hoy y lo será por siempre. Guarda Su palabra en tu corazón,
enséñala a los que amas, y cada mañana, antes de mirar atrás, acuérdate de mirar arriba.
Porque quien recuerda a Dios, no se rinde. Quien guarda Su palabra, camina con esperanza.
Y quien vive agradecido, siempre verá Su gloria.