10/05/2026
Hace 15 años, en la fiesta de san Pacomio Abad, encontramos el sitio que Dios había destinado para fundar el Eremitorio. Una pequeña porción de bosque mesófilo o de niebla, a las afueras de la comunidad de san Diego Tetitlán, en el municipio de Huatusco, de la Diócesis de Córdoba (Veracruz, México).
Después de estar recorriendo diversas parroquias que habían propuesto algunos sitios con características específicas solicitadas al Obispo de la Diócesis, que amablemente, acogió el proyecto, pudimos elegir el más apto para vivir una vida de mayor silencio y soledad, sin aislarse del todo, permitiendo el acceso a sacerdotes y religiosos que vienen a la dirección espiritual.
Hemos tratado de mantener el cuidado del bosque, impactando lo menos posible, de tal modo que la vida espiritual se desarrolle en un ambiente de protección sobre aquello que Dios nos ha ofrecido, a través de la comunidad quien cedió el terreno para la experiencia.
Al paso de los años, pudimos adquirir una porción más de bosque para salvaguardar no sólo el silencio y la soledad, sino a su vez, preservar este tipo de vegetación característica que tiene un gran impacto en la zona donde nos encontramos.
Cada vez nos vemos más sitiados por la deforestación, a causa de los monocultivos y de la venta de terrenos para talar y destruir la naturaleza. Rogamos a Dios podamos encontrar a las personas y los medios necesarios par adquirir las porciones de bosque que aún no se talan, de tal manera que el Eremitorio se constituya no sólo en un pulmón espiritual sino también un protector de estos últimos bosques de niebla, cada vez más asediados por la avaricia y el poder.
Si alguno de ustedes conoce a alguien interesado, o tiene los medios para ayudarnos a adquirir las últimas porciones de bosque a salvar, le rogamos se comuniquen con nosotros y cumplir el sueño de ayudarle al Señor a proteger lo que ha creado.
Dios bendiga a todos aquellos que de una u otra forma han colaborado y continúan haciéndolo, con esta obra de Dios.
H. Javier, eremita