Renovación Carismática María Reina Matamoros

Renovación Carismática María Reina Matamoros La Renovación es una conversión y entrega constante a Dios, una docilidad creciente al Espíritu Santo. ¿QUE ES LA RENOVACION CARISMATICA CATOLICA?

La Renovación Carismática Católica (RCC) es una corriente de gracia por medio de la cual el Espíritu de Dios nos lleva a vivir de manera vivencial la realidad del Cuerpo de Cristo. De allí que para la Iglesia, la Renovación es un Pentecostés actual para renovar la Iglesia de hoy. La RCC, más que ser un movimiento en la Iglesia, es la Iglesia en movimiento.

¡Un espacio para encontrarnos con el Señor y entre nosotras! ✨Querida hermana, el grupo "Lazos de Fe" te abre las puerta...
24/04/2026

¡Un espacio para encontrarnos con el Señor y entre nosotras! ✨

Querida hermana, el grupo "Lazos de Fe" te abre las puertas. Sabemos que la conversión no es de un solo día, sino un camino que recorremos cada mañana con la ayuda de Dios. 🤍

Ven a compartir una tarde diferente donde:

Reflexionaremos sobre cómo confiar plenamente en el Señor.

Aprenderemos sobre la conversión diaria del corazón.

Disfrutaremos de un rico café y sacaremos nuestra creatividad con manualidades. ☕🎨

📍 ¿Dónde? Parroquia Santa María Reina de la Paz.
⏰ ¿Cuándo? Todos los sábados de 4:00 pm a 6:00 pm.

¡Te esperamos con los brazos abiertos! No vengas sola, ¡etiqueta a esa amiga que necesita un respiro para el alma! 👇

EVANGELIO DE HOYJuan 6, 22-29Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, s...
20/04/2026

EVANGELIO DE HOY
Juan 6, 22-29

Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste acá?" Jesús les contestó: "Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".

Ellos le dijeron: "¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?" Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado".

REFLEXIÓN
El Evangelio que acabamos de escuchar nos sitúa justo después de la multiplicación de los panes, y escuchamos cómo la multitud busca a Jesús. Pero cuando lo encuentran, Él desenmascara la motivación de su búsqueda. El motivo era porque les dio de comer hasta saciarse y, desgraciadamente su amor y su milagro, fue reducido a utilidad. No pudieron pasar al misterio. La multitud no pudo lograr pasar del don al Dador, se quedaron en lo visceral, se quedaron en el estómago.

Y luego escuchamos cómo Jesús los invita a trabajar por el alimento que permanece para la vida eterna, y también es una invitación para nosotros, Él no desprecia el pan material, pues Él mismo lo multiplicó, pero denuncia una búsqueda puramente horizontal, puramente mundana. Y cuando la fe se reduce a resolver problemas inmediatos, se convierte en consumo religioso. Y Cristo no vino a crear consumidores de milagros, sino discípulos. Luego después escuchamos cómo la multitud pregunta ¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios? Y Jesús responde: ‘La obra de Dios es que crean en el que Dios ha enviado’.

No dice las obras, sino la obra. La raíz es la fe. Todo lo demás brota de allí. Para san Agustín, la fe no es solo adhesión intelectual, es comunión, es alimentarse de Cristo interiormente. Nosotros sabemos que sin fe, incluso la Eucaristía se queda en rito externo y con fe se convierte en vida eterna que comienza ya.

Y bueno, la advertencia es clara y actual: podemos buscar a Cristo por interés, por seguridad, por consuelo, pero Él nos llama a algo más, algo más alto, más divino, más sagrado. A creer en Él por quien es.

A pasar del beneficio al encuentro, del milagro a la Persona. Hoy el Señor nos pregunta: ¿Lo buscamos por lo que nos da o por quién es? Porque solo cuando creemos verdaderamente, comenzamos a alimentarnos del único Pan que no perece.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Pbro. Miguel Ortiz, de la Arquidiócesis de Monterrey.
En colaboración con Evangelización Activa.

EVANGELIO DE HOYLucas 24, 13-35El mismo día de la resurrección iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús ...
19/04/2026

EVANGELIO DE HOY
Lucas 24, 13-35

El mismo día de la resurrección iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús situado a unos once kilómetros de Jerusalén y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: "¿De qué cosas vienen hablando tan llenos de tristeza?"

Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: "¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?" Él les preguntó: "¿Qué cosa?" Ellos le respondieron: "Lo de Jesús el nazareno que era un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel y sin embargo han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado pues fueron de madrugada al sepulcro no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres pero a él no lo vieron".

Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?" Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron diciendo: "Quédate con nosotros porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba a la mesa tomó un pan pronunció la bendición lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!"

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón". Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

REFLEXIÓN
En este tercer domingo de pascua, el Evangelio nos invita experimentar el fuego de Dios en el corazón mediante la escucha de la Palabra de Dios. Esto contrasta con actitudes que muchas veces tenemos en relación con la Sagrada Escritura, la cual vemos muchas veces solo como un libro de Historia Sagrada, pero no como la fuente que enciende nuestra vida interior.

En el Evangelio vemos a estos dos hombres que seguramente eran discípulos de Jesús, que lo habían seguido por mucho tiempo, creyendo que Él era el Mesías; sin embargo, su Palabra no había realmente tocado su corazón; lo habían visto hacer milagros y probar que era más que un hombre común.

Esto lleva a las personas a caminar con Jesús, pero sin darse cuenta de quién es Él; solamente, pues caminar con Él que camina con nosotros; es decir, Cristo está presente pero el corazón está apagado. En otras palabras, podemos decir que el corazón no está dispuesto a creer; no está dispuesto a creer que todo lo que Jesús ha dicho es verdad, sobre todo cuando estas verdades se oponen, como en el caso de estos discípulos, que viven una realidad que es completamente opuesto a la que creían y esperaban.

Por ello, muchas veces nosotros también escuchamos la Palabra, pero no nos transforma; vamos a Misa, pero salimos igual; sabemos de Dios, pero no ardemos de amor por Él. Esto pasa cuando la fe se vuelve rutina. Jesús quiere que recibamos su Palabra como una verdad, una verdad que, aunque sea difícil de creer, tenemos la certeza de que viene de Dios, y Dios no miente ni falla.

Recordemos que la carta a los Hebreos nos dice, hablando de la Palabra: ‘La Palabra de Dios es viva y poderosa, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón’.

Cuando la Palabra se acoge con fe, algo cambia dentro de nosotros, pero cuando la Palabra falta en nuestras vidas, la fe se debilita, el sentido de la vida se pierde y el corazón se enfría. Pidamos, pues, al Señor que su Palabra, como ocurrió en los discípulos de Emaús, siempre encienda nuestro corazón en amor, amor por el Señor y por nuestros hermanos.

Y recuerda, el corazón se enfría cuando se aleja de la Palabra, pero vuelve a arder cuando Cristo nos habla. No necesitamos más cosas, solo necesitamos escuchar a Dios.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Pbro. Ernesto María Caro,
En colaboración con Evangelización Activa.

EVANGELIO DE HOYJuan 6, 16-21Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al ...
18/04/2026

EVANGELIO DE HOY
Juan 6, 16-21

Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: "Soy yo, no tengan miedo". Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

RELFEXIÓN
No tengan miedo, soy yo. Bastaría guardar silencio y escuchar a ese Jesús que susurra a mi oído y me dice: ‘No tengas miedo, soy yo’.

Estas palabras que escuchamos de Jesús son unas palabras que más que confortan y llenan el alma, son palabras que abrazan el corazón, son palabras que llenan el corazón de seguridad, de certeza: no tenemos nada que temer. Tenemos un Dios que nos ama infinitamente, Dios ha pensado en mí.

Es más, me retracto, incluso esa afirmación de que Dios ha pensado en mí está mal porque el amor de Dios no es en el pasado, el amor de Dios es un eterno y perpetuo presente: Dios piensa en mí, Dios piensa en mí en cada milésima de segundo.

Abramos el corazón para escuchar cómo me susurra al oído: ‘No tengas miedo, soy yo’. Los discípulos, al verlo caminar por las aguas, se asustaron, pero Jesús, con voz suave y firme, les dice: ‘No teman, soy yo’.

Y cuántas veces nosotros también vemos a ese Jesús caminar por las aguas cuando no entendemos el desarrollo de alguna circunstancia, cuando vemos a los hijos que van a veces sin rumbo; cuando el activismo, el trabajo, toma las riendas de nuestra vida y nos vamos perdiendo en las actividades o cuando vemos a Jesús caminar sobre las aguas ante una enfermedad que no entiendo, ante una situación que creemos que nos sobrepasa.

Pero escuchemos a Jesús que nos dice: ‘No tengas miedo, soy yo’. Esa es una certeza, es una afirmación: El Señor jamás nos abandonará, jamás nos dará un peso que no podamos soportar.

Abramos el corazón, caigamos a los pies de Jesús en la Eucaristía y reconozcamos al Señor y escuchemos esas palabras que calman, esas palabras que calman el alma y llenan el corazón de esperanza: ‘No tengas miedo, soy yo’.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi.
En colaboración con Evangelización Activa.

EVANGELIO DE HOYJuan 6, 1-15En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo s...
17/04/2026

EVANGELIO DE HOY
Juan 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto las señales milagrosas que hacía curando a los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?" Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: "Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?" Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente". En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.

Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien". Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos.

Entonces la gente, al ver la señal milagrosa que Jesús había hecho, decía: "Este es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo". Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo.

REFLEXIÓN
Alégrate porque Jesús está vivo. El Evangelio de hoy nos da una lección que nos debe ayudar a cambiar la forma en que vemos los problemas. Jesús ve a una gran multitud que tiene hambre y para poner a prueba a sus discípulos, le pregunta a Felipe: ‘¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos?’ Felipe, que parece ser bueno con los números, saca la cuenta rápidamente y dice que ni con el sueldo de medio año alcanzaría para darles de comer.

¿Cómo es que el miedo y la lógica matemática de entrada nos bloquea? Felipe solo veía el problema y el dinero que no tenían, y eso nos pasa muy seguido. ¿De dónde voy a sacar el dinero?, es que no me alcanza, no tengo energía, no tengo tiempo para esto, este problema es demasiado grande para mí.

Nos cerramos porque solo vemos lo que nos falta. De pronto aparece Andrés con un detalle que parece hasta de broma, un muchacho que tiene cinco panes y dos pescados y él mismo se pregunta: ‘pero, ¿qué es esto para tantos?’ Y aquí está el secreto que debemos de guardar muy bien: Dios no necesita que tengamos mucho, solo necesita que le entreguemos lo poco que tenemos.

Este muchacho no se quedó con su comida pensando que no le iba a alcanzar o que él se iba a quedar sin comer; él dio lo suyo y Jesús hizo el resto. La enseñanza para nosotros es que dejemos de decir tantas veces: ‘es que no soy lo suficiente bueno’ o ‘es que lo que yo hago no cuenta’.

Debemos poner nuestros cinco panes, nuestro trabajo, nuestra media hora de ayuda, nuestra actitud, nuestros deseos de servir, todo esto en manos de Dios, y vas a ver que Él se encarga de multiplicarlo de la forma que ni te imaginas.

Después de que todos comieron hasta llenarse, Jesús todavía pide que recojan las sobras para que no se desperdicie nada. Sobraron doce canastas. Esto nos enseña también que Dios es generoso, pero no le gusta el desperdicio. A veces pedimos milagros y pedimos abundancia, pero no sabemos cuidar lo que ya tenemos.

Debemos aprender a valorar lo pequeño porque es lo que nos prepara para poder recibir lo grande. Al final, la gente se entusiasmó tanto que quería nombrarlo rey. Claro, porque habían visto que había resuelto su necesidad.

Pero ojo, debemos aprender también que Jesús no vino a resolvernos la vida de forma mágica para que nosotros solamente nos crucemos de brazos y solo estiremos la mano para recibir. Sino que vino a enseñarnos que compartiendo y confiando nunca nos va a faltar nada.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo.
En colaboración con Evangelización Activa.

EVANGELIO DE HOYJuan 3, 31-36"El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece...
16/04/2026

EVANGELIO DE HOY
Juan 3, 31-36

"El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.

El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él".

REFLEXIÓN
El que cree en el Hijo posee la vida eterna. La vida eterna a lo que aspira, yo me atrevería a decir, todo ser humano, independientemente de su creencia, de su cultura, de su religión, de su espiritualidad. Todos sabemos que en esta vida estamos de paso, todos sabemos que vamos a otro lugar, nosotros, católicos, cristianos, creemos en esa vida eterna que es esa vida de plenitud con el Señor.

Como decía Santa Teresa de Ávila, contigo para siempre, Señor, contigo para siempre. Yo por muchos años fui de misiones a Haití, un país donde se ve mucha carencia, no solamente material, sino también espiritual, humana. Y las lecciones que Dios nos daba ahí eran muchas. Nada más bajabas del avión y Dios empezaba ya a hablar, a actuar.

Y recuerdo un día muy concreto que llegamos al centro de las Misioneras de la Caridad con las monjitas de la Madre Teresa de Calcuta y nos encontramos a una hermana, a Sister Inmaculada, a la hermana Inmaculada. Y platicando con ella me dijo: ‘Paola, acuérdate, la cruz pesa y pesa mucho, no la puedes cargar, pero la cruz te carga a ti’.

Esto es lo que significa creer en Jesús y poseer la vida eterna, pues para llegar a la vida eterna hay que vivir en plenitud esta vida, que no es otra cosa que abrazar la vida día a día, con lo que el día traiga; y a veces, trae la cruz y es cargar la cruz que nos toque ese día.

Hay cruces que pesan más que otras, hay algunas cruces en las que ya te acomodaste, ya puedes caminar con ellas, pero lo más importante es que nunca las cargamos solos: Cristo siempre va a nuestro lado. ‘El que cree en el Hijo posee la vida eterna’.

Creer en Jesús, es desear y llenar el corazón para vivir con Él para siempre, en la vida eterna. Y a veces nos complicamos y queremos estudiar y queremos aprender más, y ¿cómo puedo conocer más al Señor? y ¿cómo puedo estar más cerca del Señor? y ¿cómo puedo crecer en mi vida espiritual?

‘El que cree en el Hijo posee la vida eterna’. Creer en Cristo es creer en el hoy, en lo que hoy me da el Señor, porque el hoy es el regalo más grande que el Señor nos da. Y creer en el Hijo es poseer la vida eterna, es vivir ya aquí en la tierra lo que viviremos en el cielo por siempre, abrazados de esa cruz: para algunos chica, para algunos grande, para algunos mediana, para algunos pesada, para otros ligera, pero es abrazarla como la abrazó el Señor no hace mucho.
Es caminar con ella o más bien dejar que la cruz nos lleve a donde podremos encontrarnos con ese Cristo para siempre en la vida eterna. Hoy abrazar la vida, g***r de la vida y si podemos hacerlo con una sonrisa, todavía mejor.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi.
En colaboración con Evangelización Activa.

EVANGELIO DE HOYJuan 3, 16-21"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él n...
15/04/2026

EVANGELIO DE HOY
Juan 3, 16-21

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que crea en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios.

La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios".

REFLEXIÓN
El Evangelio que acabamos de escuchar nos sitúa en el corazón mismo del misterio cristiano. Esta es una afirmación teológica radical: Dios ama primero, gratuitamente y lo hace hasta el extremo: ‘Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único’. El amor de Dios no es un sentimiento pasajero, es una decisión firme y eficaz. El amor de Dios tampoco es una idea, es una donación concreta que pasa por el sacrificio.

Aquí hay una verdad que nos puede incomodar, el mundo no se salva por evolución moral, ni por progreso cultural o tecnológico, se salva porque Dios interviene. La Palabra de Dios es clara: ‘no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él’. La iniciativa es divina, pero inmediatamente aparece la responsabilidad humana.

El que cree en Él no es juzgado, el que no cree ya está juzgado. O sea, no es un castigo arbitrario, es una consecuencia. Rechazar la luz es permanecer en la oscuridad: ‘La luz vino al mundo y los hombres prefirieron más las tinieblas que la luz’; el texto no dice que ignoraron, sino que deliberadamente amaron más la oscuridad.

El problema no es intelectual, es moral, no es falta de información, es apego al pecado; la luz revela y lo que se ama en secreto teme ser expuesto. San Agustín lo explicaba con una lucidez contundente, el hombre huye de la luz porque no quiere que sus obras sean corregidas. La luz no destruye, la luz sana, pero primero revela la herida, y eso duele.

Sin embargo, quien obra la verdad viene a la luz, va a la luz; no quien es perfecto, sino quien desea la verdad. Este Evangelio proclamado en tiempo pascual, nos obliga a examinarnos, ¿Amamos realmente la luz o todavía preferimos las zonas grises donde nuestra conciencia no es cuestionada?

La Pascua no es solo revelación de victoria, es juicio de luz. Cristo resucitado no viene a condenar, pero su presencia revela y solo quien acepta ser iluminado puede ser transformado.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Pbro. Miguel Ortiz, de la Arquidiócesis de Monterrey.
En colaboración con Evangelización Activa.

"¿Sabías que tu vida es una obra de arte rescatada? 🎨✨Acompáñanos este sábado en nuestro grupo de mujeres. Vamos a trans...
14/04/2026

"¿Sabías que tu vida es una obra de arte rescatada? 🎨✨

Acompáñanos este sábado en nuestro grupo de mujeres. Vamos a transformar el dolor en belleza con una actividad creativa donde usaremos colores para reflexionar sobre cómo Jesús se hizo nuestro Salvador.

​📍 Donde: Parroquia Santa María Reina de la Paz

🗓️ Cuándo: Sábados

⏰ Cita: 4:00 PM a 6:00 PM

¡Trae tu corazón dispuesto y muchas ganas de crear! 💖"

EVANGELIO DE HOY Juan 3, 7-15En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "No te extrañes de que te haya dicho: 'Tienen que r...
14/04/2026

EVANGELIO DE HOY
Juan 3, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "No te extrañes de que te haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu". Nicodemo le preguntó entonces: "¿Cómo puede ser esto?"

Jesús le respondió: "Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna".

REFLEXIÓN
¡Alégrate, porque Jesús está vivo!. Pongamos mucha atención a esto que le dice Jesús a Nicodemo, porque es de esas conversaciones que no se entienden a la primera, pero que nos enseñan a vivir de otra manera. Jesús le suelta una frase que suena rara: ‘tienes que nacer de nuevo’. Y no se refiere a volver al vientre de nuestra madre, sino a un ‘cambio de chip’ radical, a nacer del Espíritu.

Lo primero que tenemos que aprender aquí es que la vida no es solo lo que podemos tocar o lo que podemos controlar. Jesús usa el ejemplo del viento: sentimos que sopla, oímos cómo suena, pero no sabemos de dónde viene ni a dónde va. Así es vivir en el Espíritu de Dios. La lección para nosotros es que debemos aprender a soltar el control, a dejarnos llevar.

A nosotros a veces nos estresa el querer asegurar que todo salga exactamente como lo planeamos; pero la verdadera forma de caminar en Dios es dejar que el viento del Espíritu nos mueva en la dirección que Él quiera que vayamos, es confiar en que, aunque no vemos el mapa completo, Dios sabe por dónde nos está llevando.

Nicodemo se queda así como nosotros a veces, pero ¿cómo puede ser eso? ¿cómo puede suceder esto? Y Jesús le recuerda algo muy importante de la historia del pueblo de Israel en tiempos de Moisés, para explicarle que Él va a ser levantado en la cruz para que todo el que crea en Él tenga vida eterna y pueda acceder a una vida nueva.

¿Qué es lo que debemos aprender de esto? Que mirar a Jesús es lo que nos salva. Esa cruz donde fue levantado Cristo es lo que debemos seguir hasta la muerte, porque ahí está nuestro triunfo: morir a la envidia, al coraje, a la tristeza, al estrés, a las preocupaciones y levantar la vista hacia Jesús y resucitar con Él.

La enseñanza clave es ésta: no intentes entenderlo todo con tu propia lógica; hay cosas en la vida que solo se entienden cuando dejas que el Espíritu de Dios entre en tu corazón y te renueve. Por eso es necesario nacer de nuevo.

Hoy, en lugar de querer controlar cada detalle de tu vida, trata de dejarte llevar por ese viento del Espíritu Santo, déjate guiar por lo bueno, por la paz y por lo que Dios te va poniendo en el camino.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo.
En colaboración con Evangelización Activa.

🌿 ¿Buscas un espacio para crecer, compartir y conectar con otras mujeres de fe? ✨​Te invitamos con inmensa alegría a uni...
11/04/2026

🌿 ¿Buscas un espacio para crecer, compartir y conectar con otras mujeres de fe? ✨

​Te invitamos con inmensa alegría a unirte a nuestro Grupo de Mujeres "Lazos de Fe" en la Parroquia Santa María Reina de la Paz. 💖

​Nuestras reuniones son mucho más que una cita en la agenda; son un refugio para el alma donde fortalecemos nuestra fe y creamos lazos duraderos. ¿Qué encontrarás con nosotras?

​📖 Estudio de la Palabra: Profundizamos en las escrituras para encontrar guía y sabiduría.
🎨 Charla & Manualidades: Conversaciones sinceras y creativas para alimentar el espíritu.
☕ Café & Comunión: Un momento relajado para compartir experiencias y orar juntas.
🕊️ Temas Relevantes: Reflexionamos sobre retos actuales desde una perspectiva cristiana.

​👥 ¿Cuándo? Todos los sábados.
🕓 ¿A qué hora? De 4:00 PM a 6:00 PM.
📍 ¿Dónde? Parroquia Santa María Reina de la Paz.

​No importa tu edad ni tu momento de vida, ¡hay un lugar para ti en esta mesa! Ven a recargar energías, encontrar apoyo y descubrir la alegría de caminar juntas.

​🙌 Te esperamos con los brazos abiertos.

​✅ Dale "Me Gusta" si te interesa y comparte este post con esa amiga, madre, hermana o vecina que necesita un espacio de fe y amistad.

¡La tumba está vacía… Cristo ha resucitado! 🙌✨Hoy la muerte ha sido vencida y la esperanza ha renacido en nuestros coraz...
05/04/2026

¡La tumba está vacía… Cristo ha resucitado! 🙌✨
Hoy la muerte ha sido vencida y la esperanza ha renacido en nuestros corazones. La luz de Jesús ilumina nuestras sombras y nos recuerda que el amor siempre triunfa.

“¿Por qué buscan entre los mu***os al que vive? No está aquí, ha resucitado.” (Lc 24, 5-6)

¡Él vive… Aleluya! 🕊️🔥

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