16/04/2026
EVANGELIO DE HOY
Juan 3, 31-36
"El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él".
REFLEXIÓN
El que cree en el Hijo posee la vida eterna. La vida eterna a lo que aspira, yo me atrevería a decir, todo ser humano, independientemente de su creencia, de su cultura, de su religión, de su espiritualidad. Todos sabemos que en esta vida estamos de paso, todos sabemos que vamos a otro lugar, nosotros, católicos, cristianos, creemos en esa vida eterna que es esa vida de plenitud con el Señor.
Como decía Santa Teresa de Ávila, contigo para siempre, Señor, contigo para siempre. Yo por muchos años fui de misiones a Haití, un país donde se ve mucha carencia, no solamente material, sino también espiritual, humana. Y las lecciones que Dios nos daba ahí eran muchas. Nada más bajabas del avión y Dios empezaba ya a hablar, a actuar.
Y recuerdo un día muy concreto que llegamos al centro de las Misioneras de la Caridad con las monjitas de la Madre Teresa de Calcuta y nos encontramos a una hermana, a Sister Inmaculada, a la hermana Inmaculada. Y platicando con ella me dijo: ‘Paola, acuérdate, la cruz pesa y pesa mucho, no la puedes cargar, pero la cruz te carga a ti’.
Esto es lo que significa creer en Jesús y poseer la vida eterna, pues para llegar a la vida eterna hay que vivir en plenitud esta vida, que no es otra cosa que abrazar la vida día a día, con lo que el día traiga; y a veces, trae la cruz y es cargar la cruz que nos toque ese día.
Hay cruces que pesan más que otras, hay algunas cruces en las que ya te acomodaste, ya puedes caminar con ellas, pero lo más importante es que nunca las cargamos solos: Cristo siempre va a nuestro lado. ‘El que cree en el Hijo posee la vida eterna’.
Creer en Jesús, es desear y llenar el corazón para vivir con Él para siempre, en la vida eterna. Y a veces nos complicamos y queremos estudiar y queremos aprender más, y ¿cómo puedo conocer más al Señor? y ¿cómo puedo estar más cerca del Señor? y ¿cómo puedo crecer en mi vida espiritual?
‘El que cree en el Hijo posee la vida eterna’. Creer en Cristo es creer en el hoy, en lo que hoy me da el Señor, porque el hoy es el regalo más grande que el Señor nos da. Y creer en el Hijo es poseer la vida eterna, es vivir ya aquí en la tierra lo que viviremos en el cielo por siempre, abrazados de esa cruz: para algunos chica, para algunos grande, para algunos mediana, para algunos pesada, para otros ligera, pero es abrazarla como la abrazó el Señor no hace mucho.
Es caminar con ella o más bien dejar que la cruz nos lleve a donde podremos encontrarnos con ese Cristo para siempre en la vida eterna. Hoy abrazar la vida, g***r de la vida y si podemos hacerlo con una sonrisa, todavía mejor.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi.
En colaboración con Evangelización Activa.