23/12/2022
“¿Qué me vas a REGALAR 🎁
en MI CUMPLEAÑOS ?”
El conmovedor pedido del NIÑITO JESÚS a San Jerónimo.
San Jerónimo es conocido por ser el importante Doctor de la Iglesia que combatió doctrinariamente a los herejes y realizó la traducción de La Biblia al latín.
Sin embargo, este santo tuvo una hermosa experiencia de encuentro con el Niñito Jesús que nos muestra cómo la Navidad también revela un aspecto bello de la Divina Misericordia.
Los últimos 35 años de su vida, San Jerónimo decidió pasarlos en una gruta junto a la Cueva de Belén. Gracias a las donaciones pudo construir allí un convento para hombres y tres para mujeres. Así, dedicó todo este período de su vida a la penitencia, la oración y el estudio de las Sagradas Escrituras.
Fue en éste lugar en donde una Navidad, el santo tuvo un encuentro con el Niño Jesús en la gruta de Belén.
El conmoverdor pedido del Niño Jesús a San Jerónimo.
Se encontraba en plena oración cuando el Niño Jesús apareció súbitamente y le preguntó:
— “Jerónimo, ¿Qué me vas a regalar en mi cumpleaños?“.
El santo, sorprendido por el prodigio le contestó:
— Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca”.
A lo que el Niño Jesús respondió:
— “¿Y ya no me regalas nada más?“.
Desconcertado, el ya anciano San Jerónimo le dijo:
— “Oh mi amado Salvador, exclamó el anciano, por Tí, repartí ya mis bienes entre los pobres. Por Ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras…
¿Qué más te puedo regalar?
Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti”.
Entonces Jesús le respondió,
— “Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos“.
Al escuchar esto, San Jerónimo comenzó a llorar de emoción y le dijo:
— “¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!”.
Allí el SANTO se dió cuenta de que lo que más desea DIOS
es que nos acerquemos confiadamente a Él,
por éso se hizo NIÑITO TIERNO e INDEFENSO, para que nos acerquemos CONFIADAMENTE y con AMOR; le ofrezcamos un corazón humillado y arrepentido poniéndolo en las manos de SU DIVINA MISERICORDIA.
Créditos al autor.