18/06/2026
🌾 Jueves 18 de junio de 2026
Evangelio según San Mateo 6, 7-15
En este pasaje, Jesús enseña a sus discípulos cómo orar y les entrega la oración más perfecta: el Padre Nuestro. También les recuerda la importancia de perdonar a los demás para recibir el perdón del Padre.
"Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial; pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre les perdonará sus ofensas." (Mt 6, 14-15)
🌾 Reflexión: El corazón de un hijo
En el Evangelio de hoy, Jesús no nos enseña simplemente una oración para repetir de memoria. Nos enseña una forma de relacionarnos con Dios.
Lo primero que llama la atención es que nos invita a decir: "Padre nuestro". No dice "Señor lejano" ni "Juez severo", sino Padre. Antes de presentar nuestras necesidades, Jesús quiere que recordemos quién es Dios para nosotros: un Padre que nos ama, nos escucha y cuida de sus hijos.
Después, Jesús nos enseña a pedir el pan de cada día. No el pan de toda la vida, sino el de hoy. Porque Dios nos invita a confiar en Él día tras día, incluso cuando no vemos con claridad el mañana.
Y al final aparece una de las enseñanzas más exigentes del Evangelio: el perdón. Muchas veces rezamos el Padre Nuestro diciendo: "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos". Sin embargo, perdonar no siempre es fácil. Hay heridas profundas, abandonos, traiciones y palabras que han dejado cicatrices.
Pero el perdón cristiano no significa justificar el mal ni olvidar el dolor. Significa poner esa herida en las manos de Dios para que no siga gobernando nuestro corazón. Cuando perdonamos, nos liberamos de cadenas invisibles y permitimos que la gracia de Dios sane lo que nosotros solos no podemos sanar.
En este Jueves Eucarístico, podemos acercarnos a Jesús Sacramentado y preguntarle:
¿Hay alguien a quien necesito perdonar?
¿Hay alguna herida que aún no he puesto en las manos del Señor?
¿Estoy confiando en Dios como un hijo confía en su Padre?
🙏 Oración
Señor Jesús, enséñame a orar con confianza y sencillez. Que cada vez que diga "Padre Nuestro", recuerde que soy hijo amado de Dios. Dame un corazón capaz de perdonar y de pedir perdón. Alimenta mi alma con el Pan de Vida y ayúdame a vivir este día bajo tu mirada amorosa. Amén.