19/09/2016
¿Cuantas veces hemos pecado de tal manera que llegamos a sentirnos indignos de la gracia de Dios? ¿Cuantas veces hemos pecado de tal modo que llegamos a sentir que hemos dejado el nombre de Dios por los suelos, al punto que Él jamás querrá usarnos en su ministerio nuevamente?
¿Tenemos un Dios de segundas oportunidades?
Según nos enseña la Biblia, si. Tomaremos el caso del apóstol Pedro.
"Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante me negarás tres veces. Y saliendo Pedro fuera, lloró amargamente" (Lucas 22:61-62)
Pedro negó el nombre de Cristo, y es donde uno se pregunta ¿Es posible que Dios te perdone tal ofensa, a tal punto que puedas volver a servirle en el ministerio? Por que no se está hablando de cualquier ofensa o pecado, ni tampoco se está hablando de cualquier persona; sino que es uno de los apóstoles. Sin embargo mas delante en el libro de Hechos vemos lo siguiente: "Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras." (Hechos 2:14).
Es en ese momento cuando Pedro predica uno de los sermones mas elocuentes de su vida, tocando la vida de miles de personas, y mas adelante lo vemos levantando cojos, y haciendo milagros en el nombre de Jesús.
Lo que nos lleva a la siguiente pregunta ¿Tu ofensa hacia Dios fue mas grave o fuerte que haberlo negado públicamente prácticamente en su propia cara? Lo dudo. Si bien, existen muchas maneras en las cuales le somos infieles a Dios y llegamos a contristar el Santo Espíritu, de igual manera siempre Él nos da la gracia para levantarnos; ¡No te quedes en el suelo hermano! ¡Levántate! ¡Arrepiéntete y sigue en esta lucha de la vida Cristiana!
Tenemos el ejemplo de Pedro, como a pesar de su ofensa, el decidió no quedarse tirado, sino seguir adelante. Tenemos el ejemplo de Sansón, Jonás, Pablo, David, y muchos mas.
Dios quiere usarte, Dios quiere manifestarse a través de tu vida. A pesar de las fallas que hayamos cometido, el está dispuesto a brindarnos de su gracia y darnos una segunda oportunidad siempre.
Dios hará su parte, Él será fiel aunque nosotros seamos infieles; Dios hará su parte, si confesamos nuestros pecados nos perdonará. La pregunta es ¿Harás tu parte tu también?