08/08/2026
«¡Ánimo! Soy yo; no tengan miedo»
La fe no consiste en vivir sin tormentas, sino en aprender a reconocer la presencia de Jesús y confiar en su mano cuando atravesamos las tormentas de la vida.
El Evangelio (Mateo 14,22-33) nos presenta a los discípulos en medio de una fuerte tormenta. La barca es sacudida por las olas y el viento es contrario. Ellos tienen miedo y sienten que están solos.
También nosotros conocemos esas tormentas de la vida: preocupaciones familiares, enfermedades, pérdidas, dificultades económicas, incertidumbres, cansancios y momentos en los que parece que Dios está lejos.
Sin embargo, precisamente en medio de la tormenta, Jesús se acerca y les dice:
«¡Ánimo! Soy yo; no tengan miedo».
Jesús no les promete que el viento dejará de soplar inmediatamente. Les ofrece algo más profundo: su presencia.
Pedro se atreve a salir de la barca y caminar hacia Jesús. Mientras mantiene la mirada en Él, avanza; pero cuando comienza a fijarse en la fuerza del viento y de las olas, siente miedo y comienza a hundirse.
También nosotros podemos hundirnos cuando dejamos de mirar a Cristo y fijamos nuestra atención solamente en nuestros problemas, nuestros miedos o aquello que no podemos controlar.
Pero Pedro hace algo fundamental: grita a Jesús: «¡Señor, sálvame!»
Y el Evangelio nos dice que Jesús inmediatamente extendió la mano y lo sostuvo.
Qué hermoso saber que cuando nuestra fe se debilita, cuando sentimos que ya no podemos más, cuando nos estamos hundiendo, la mano de Jesús sigue estando cerca.
La fe no significa vivir sin tormentas. Significa aprender a descubrir que Cristo está con nosotros en medio de ellas.
Hoy podemos hacer nuestra esta oración:
Señor Jesús, cuando lleguen las tormentas de mi vida, ayúdame a no tener miedo. Cuando me sienta débil, recuérdame que estás conmigo. Cuando sienta que me hundo, toma mi mano. Y cuando no encuentre el camino, ayúdame a mantener mis ojos puestos en ti.
Señor, aumenta nuestra fe para que, aun en medio de las tormentas, podamos seguir confiando en tu amor.
¡Feliz y bendecido fin de semana!
Pbro. Adalberto Moreno Haros