06/08/2026
¿POR QUÉ LAS PERSONAS PERSIGUEN LAS BENDICIONES SI LA PALABRA DE DIOS ENSEÑA LO CONTRARIO?
El mundo nos enseña a ir tras las bendiciones, pero la Palabra de Dios nos enseña a seguir a Dios.
Hermanos hoy vivimos en una cultura que nos impulsa a buscar el éxito, la prosperidad y las bendiciones como si fueran el objetivo principal de la vida. Sin embargo, este pensamiento va en sentido contrario a la enseñanza bíblica. Dios nunca nos llamó a perseguir las bendiciones; nos llamó a seguirle a Él.
Jesús confirmó este mismo principio cuando dijo:
«MAS BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODAS ESTAS COSAS OS SERÁN AÑADIDAS. (MATEO 6:33)»
Primero está Dios; después, como consecuencia, vienen las bendiciones.
En Deuteronomio 28:2 leemos:
«Y VENDRÁN SOBRE TI TODAS ESTAS BENDICIONES, Y TE ALCANZARÁN, SI OYERES LA VOZ DE JAHWEH TU DIOS. (DEUTERONOMIO 28:2)»
La condición para que las bendiciones nos alcancen no es perseguirlas, sino oír la voz de Dios.
En el texto original, la palabra hebrea SHAMÁ significa mucho más que escuchar con los oídos. Significa escuchar con la intención de obedecer.
Para el pensamiento hebreo, quien verdaderamente escuchaba era quien respondía con obediencia a la Palabra de Dios.
Siglos después, Jesús enseñó el mismo principio cuando dijo:
«SI ME AMÁIS, GUARDAD MIS MANDAMIENTOS. (JUAN 14:15)»
La palabra "guardar" no significa esconder los mandamientos, sino obedecerlos, ponerlos en práctica y vivir conforme a ellos. Jesús estaba enseñando que el amor a Dios no se demuestra solo con palabras, sino con una vida de obediencia.
La Biblia también enseña que la obediencia distingue a los verdaderos hijos de Dios. Jesús dijo:
«EL QUE ES DE DIOS, LAS PALABRAS DE DIOS OYE. (JUAN 8:47)»
Y el apóstol Juan escribió:
«Y EN ESTO SABEMOS QUE LE CONOCEMOS, SI GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS. (1 JUAN 2:3)»
El que es hijo de Dios no solo escucha Su Palabra; la obedece.
No buscamos a Dios solo por lo que puede darnos; lo buscamos por quien Él es. Lo amamos por Su amor, por Su gracia y por Su fidelidad. La obediencia nace del amor, no del interés por recibir bendiciones.
Y la misma Palabra describe el resultado de una vida rendida a Dios:
«Y VENDRÁN SOBRE TI TODAS ESTAS BENDICIONES, Y TE ALCANZARÁN, SI OYERES LA VOZ DE JAHWEH TU DIOS. BENDITO SERÁS TÚ EN LA CIUDAD, Y BENDITO TÚ EN EL CAMPO. BENDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE, EL FRUTO DE TU TIERRA, EL FRUTO DE TUS BESTIAS, LA CRÍA DE TUS VACAS Y LOS REBAÑOS DE TUS OVEJAS. BENDITAS SERÁN TU CANASTA Y TU ARTESA DE AMASAR. BENDITO SERÁS EN TU ENTRAR, Y BENDITO EN TU SALIR. (DEUTERONOMIO 28:2-6)»
Ahora detente un momento y examina tu corazón:
¿Por qué buscas a Dios?
La manera en que nos acercamos a Él revela mucho de lo que hay en nuestro corazón.
¿Lo buscas por quien Él es o solo por lo que esperas recibir de Él?
No permitas que las bendiciones ocupen el lugar que solo Dios merece. Busca al Dador antes que sus dádivas. Cuando Dios ocupa el primer lugar en nuestra vida, las bendiciones dejan de ser el objetivo y se convierten en la consecuencia de caminar con Él.