20/08/2026
Cuando la tristeza toma el control, puede cambiar nuestra manera de ver la realidad. Los problemas parecen más grandes de lo que realmente son y podemos llegar a pensar que ya no hay solución.
La tristeza que proviene de Dios nos lleva al arrepentimiento y nos mueve a un cambio. Pero cuando nos dejamos dominar por ella, puede paralizar nuestra fe, llevarnos al aislamiento y alejarnos de Dios, de la iglesia, del servicio y de aquello que estamos llamados a hacer.
Es necesario arrepentirnos y darle a Dios el lugar que le corresponde, permitiendo que Él transforme nuestra tristeza en gozo. Cambiar la tristeza por gozo también es aprender a valorar y agradecer lo que Dios ya nos ha dado, sin compararnos ni esperar tener algo más para poder disfrutar lo que hoy tenemos.
Ps. Miguel Magaña 🔥
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