24/08/2026
Aprendiendo Más De Los Franciscanos:🤎🙏🤎
𝗦𝗔𝗡 𝗠𝗔𝗥𝗧Í𝗡 𝗗𝗘 𝗣𝗢𝗥𝗥𝗘𝗦: «𝗙𝗥𝗔𝗬 𝗘𝗦𝗖𝗢𝗕𝗔» 🙏🏼✝️
Una escoba en el suelo. Un fraile humilde ante Cristo crucificado. Y una vida que demostraría que para alcanzar las alturas de la santidad primero hay que aprender a hacerse pequeño.
San Martín de Porres nació en Lima, Perú, en 1579, hijo de un español y de Ana Velázquez, una mujer negra libre de origen panameño.
Su condición de mulato le hizo sufrir las discriminaciones de aquella época. Las normas existentes dificultaban su ingreso como religioso, por lo que inicialmente entró al convento dominico de Nuestra Señora del Rosario como donado, dedicado a los trabajos más humildes. Posteriormente pudo hacer su profesión religiosa y se convirtió en hermano cooperador dominico.
Entre sus tareas estaba limpiar el convento.
Aquella sencilla escoba terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de su vida, hasta el punto de ser conocido popularmente como «Fray Escoba».
Pero detrás de aquel hombre que barría los pisos había una extraordinaria vida interior.
Martín estaba profundamente enamorado de Cristo crucificado. San Juan XXIII recordó durante su canonización que, al contemplar los sufrimientos de Jesús en la Cruz, lloraba abundantemente. También pasaba largas horas adorando a Jesús Eucaristía y profesaba un profundo amor filial a la Santísima Virgen María.
La tradición sobre su vida conserva también relatos de fenómenos místicos extraordinarios. Se le atribuyen éxtasis, levitación y el don de la bilocación, con testimonios que afirmaban haberlo visto en lugares distintos y distantes. La tradición dominicana conserva expresamente estos relatos sobre su presencia simultánea en diferentes lugares.
Y los hechos extraordinarios atribuidos a Martín no terminaban allí.
Se cuentan curaciones extraordinarias asociadas a su intercesión y a su cuidado de los enfermos, y relatos según los cuales los alimentos destinados a los pobres se multiplicaban o su cesta no se vaciaba, permitiéndole continuar alimentando a quienes acudían necesitados. La fama de sus curaciones fue tan grande que san Juan XXIII, al hablar de él después de su canonización, recordó que Martín atendía incluso enfermedades consideradas difíciles.
Pero sería un error pensar que los milagros fueron lo más grande de San Martín.
Su verdadero milagro cotidiano fue la caridad.
Atendía enfermos, proporcionaba comida, ropa y medicinas a los necesitados y servía sin distinción a españoles, indígenas, negros y mestizos. En una sociedad profundamente dividida por la raza y la condición social, Martín reconocía en todos ellos hijos del mismo Dios. Por eso llegó a ser conocido también como «Martín de la Caridad».
Y entonces esta imagen adquiere un significado todavía más hermoso:
La escoba permanece en el suelo mientras Martín se eleva hacia Cristo.
El hombre al que la sociedad colocó entre los últimos fue elevado por Dios a la gloria de los santos.
El humilde hermano que barría los pisos del convento terminó enseñándonos que ningún trabajo realizado por amor a Dios es pequeño y ninguna persona es insignificante ante sus ojos.
San Martín no necesitó grandeza humana para alcanzar la santidad.
Necesitó humildad.
Oración.
Caridad.
Y un corazón completamente entregado a Jesucristo.
San Martín de Porres, «Fray Escoba», ruega por nosotros. Enséñanos a servir sin buscar reconocimiento, a amar sin hacer distinciones y a mantener nuestros ojos puestos en Cristo crucificado.
Amén. 🙏🏼✝️