06/04/2026
REFLEXIÓN DEL DÍA: HAS RESUCITADO EN MI CORAZÓN.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Juan 20, 1-9 “Se han llevado del sepulcro al Señor”.
¡Jesús está vivo!, ¡Ha resucitado!
Se ha bendecido la luz de Dios, se ha encendido el Cirio Pascual, se ha cantado el Pregón Pascual, que relata la historia de la salvación de la fidelidad de Dios por su pueblo, y reconocemos nuestra propia fidelidad hacia Dios. Algunos adultos han recibido sus sacramentos bautismales, el agua bendita, y han recitado sus promesas de fe.
“No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado”. El Ángel le dijo a Maria Magdalena y a otras mujeres, cuando fueron a buscar a su Señor al sepulcro. “Ha resucitado de entre los mu***os, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán. Esto es lo que tenía que decirles” Y fueron entonces a anunciar lo que habían escuchado decir al ángel. Jesús se encontraba ya con nosotros, como nuestro hermano y nuestro amigo; lo vieron en el camino, en Emaus y no lo reconocieron, hasta que partió el pan en la mesa.
¡Jesús está vivo y camina entre nosotros y con nosotros! Y ha resucitado para darnos la oportunidad de ser personas nuevas, para cada día sembrar sobre tierra fértil para dar frutos de amor. "Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste” como nos dice Juan en el capítulo 17. Nos invita a convertirnos todos en hermanos, “Ámense los unos a los otros como yo los amo”, nos dijo Jesús, porque nuestro amor viene de Él. Nuestra buena voluntad viene de Él y el perdón que sentimos en nuestro corazón, también nos viene de Él. Su muerte nos da esos frutos de amor para sembrarlos en los demás por medio de nuestras acciones llenas de bondad, de paz, de amor fraterno. La muerte y resurrección del Hijo de Dios, nos lleva al amor, sí, a la entrega, a crecer ayudándonos unos a otros, a caminar juntos en la tempestad, a sabernos acompañados en la fidelidad del amor de Jesús, ese que derramó por nosotros en la cruz. Que el fuego de la luz de Jesús, nos lleve por un camino fortalecido en la verdad de Dios, en Su Palabra de vida eterna, en el consuelo y la misericordia ante nuestro sufrimiento.
Que este Domingo de Resurrección nos ayude a reflexionar sobre nuestra vida, en los aspectos que hay que mejorar, en el trato a los demás, en el servicio que ofrecemos por bondad y en la misericordia del amor que la cruz nos viene a enseñar. ¡Que sea el amor de Jesús nuestro camino hacia la libertad de sabernos hijos de Dios!
“¡Has resucitado!
Como prometiste Señor,
¡Estás vivo y con nosotros!
La vida ha vencido a la muerte.
El amor ha triunfado sobre el pecado.
La fe ha triunfado sobre la duda.
La esperanza ha triunfado sobre la desesperación.
La caridad ha ganado al egoísmo.
La prudencia ha ganado a la impulsividad.
La justicia ha triunfado sobre la iniquidad.
La templanza ha triunfado sobre el instinto.
La fortaleza ha triunfado sobre el miedo.
Jesús, el Hijo de Dios, Señor y Hermano nuestro,
has triunfado porque confiaste en el Padre,
ya que has puesto todo en sus manos.
Jesús, mi amigo y mi hermano, ayúdame a confiar,
a ponerme en manos del Padre tuyo y nuestro.
Ayúdame a ir adelante y más lejos,
¡Ayúdame a vivir como el Resucitado”.
Propósito de hoy: Jesús ha resucitado en mi corazón ¡Aleluya!