IASD Vicente Guerrero

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18/11/2022

18 DE NOVIEMBRE
LA SEÑAL

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. (Lucas 2:11-12)

Elmer cree que nació para sufrir. En su opinión, el cristiano debe ser pobre y sufridor. Cristo lo fue. Si el Maestro, no tuvo comodidades en la tierra, ¿Por qué, sus seguidores deberían tenerlas?

Se casó a los 22 años. Hoy, tiene dos hijos y la familia pasa por necesidades extremas. La esposa deja a los niños en una guardería y trabaja todo el día. Regresa en la noche cansada y encuentra al esposo leyendo la Biblia, sin haberse dado siquiera, el trabajo de recoger a los niños. El dinero que Rosa trae no es suficiente para mantener a la familia.

Últimamente el hogar de Elmer y Rosa está deteriorado. Ya discuten la posibilidad de una separación, pero él, no la acepta, bajo el pretexto de que “esa no es la voluntad de Dios”.

¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué la familia sufra porque “Cristo sufrió”?

Cristo, es el nombre de Jesús que expresa su misión redentora. Cristo, no nació para vivir. Vino a morir. Nació bajo la sombra de la cruz, vivió a la sombra de la cruz y fue clavado en la cruz.

El texto de hoy dice que la señal de que Jesús era el Cristo, sería encontrarlo “envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.

Pobreza, sufrimiento, limitaciones. Todo eso lo acompañó a lo largo de su existencia. Fue perseguido. Huyó a una tierra extranjera para salvar su vida. Las zorras tenían cuevas y los pajaritos nidos, pero Él, nunca tuvo donde reclinar la cabeza.

¿Todo eso para qué? Para que tú vivas la vida abundante. Su pobreza es tu riqueza. Sus limitaciones, tu abundancia, Su muerte, tu vida.

Nadie tiene el derecho de vivir una vida sin ambiciones alegando que Cristo fue pobre. La pobreza es una de las consecuencias que el pecado trajo a este mundo. Por lo tanto, mientras exista el pecado existirá pobreza. Pero Jesús vino a librarnos de la mediocridad y el conformismo. Vino a libertarnos de la ignorancia y de la miseria. La salvación que Él ofrece no tiene solo que ver con la vida eterna que recibirás por ocasión de su retorno triunfante a este mundo, sino también con una vida de prosperidad en esta tierra.

Con Cristo las cosas eran diferentes. Él vino a sufrir y a morir. Era la única forma de salvarte. Por eso dijo el ángel: “Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.

Alejandro Bullón

14/11/2022

14 DE NOVIEMBRE
MUCHO MÁS, AHORA

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Romanos 5:10

El tema de la gracia jamás será entendido por la limitada mente humana. ¿Cómo entender que el Dios todopoderoso, creador del cielo y la tierra, se hiciera hombre y viniera a morir en la cruz del calvario para salvar al ser humano? Pasarán siglos. En la eternidad estudiaremos este asunto y jamás lo entenderemos. Por eso Dios ilustró la gracia en la muerte del cordero. Un animal inocente, que no tenía culpa era llevado al altar y era sacrificado para que el pecador recibiese el perdón.

Cuando las manos del pecador se extendían con el cuchillo empuñado en dirección de la garganta del animalito. Al ver aquel inocente ser, morir, sin dar un gemido, el pecador podía tener una leve idea de lo que Jesús haría por él, en la cruz.

Los judíos creen que la interpretación cristiana de Isaías 53 es una inmoral. Esta posición parece demasiado dura, pero ellos explican “Que un hombre malo muera por sus delitos, eso es justo y moral. Pero que un ser bueno, que no le hizo mal a nadie, muera por los delitos de los pecadores, eso es inmoral.”

Tal vez sí. Desde el punto de vista humano, con toda seguridad. Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros. Difícilmente alguien moriría por un amigo, imagínate morir por un enemigo. Nosotros éramos enemigos de Dios y sin embargo el Señor Jesús entregó su vida por nosotros.

La eternidad no será suficiente para cantar loores de gratitud a Dios por el don maravilloso de Jesucristo. Él ve en ti un potencial que nadie es capaz de ver. Te acepta como eres, pero te ve como lo que un día, transformado por su amor, llegarás a ser.

La base para esa confianza es el versículo de hoy. Si Jesús te amo y se entregó por ti, cuando vagabas en el terreno enemigo, mucho más ahora, que eres parte de su reino. Él te tomará de la mano y te guiará a los pastos verdes y a las aguas tranquilas. Te conducirá de victoria en victoria, hasta la victoria final.

Con esa seguridad en tu corazón, enfrenta las luchas de este nuevo día, “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

Alejandro Bullón

12/11/2022

12 DE NOVIEMBRE
EL PODER DE LA CRUZ

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Lucas 23:42

Conocí a Andrés en una de las ciudades más violentas del mundo. Tenía fama de malo. Había pasado varios años en la prisión pagando sus crímenes. Fue en la cárcel que se encontró con el Señor Jesucristo.

Una noche helada de invierno, Andrés agonizaba. Temblaba de frío, casi congelado, esperando la muerte. Fue en esas condiciones que me oyó a través de la radio de un compañero de celda. Aquella noche, el Espíritu de Dios tocó su corazón. Había oído muchas veces hablar de Jesús, pero creía que la religión era cosa de personas débiles. Él siempre se había considerado valiente.

Armado hasta los dientes había llevado dolor a mucha gente. Era malo y cruel. Había escogido el camino del crimen cuando era apenas un adolescente y culpaba a la sociedad por no haberle dado otro camino a escoger. Aquella noche moría poco a poco y la muerte lo asustó. En la casi penumbra de su agonía entendió que Dios lo amaba y quería darle un nuevo corazón. Suplicó. Clamó a Jesús por una segunda oportunidad y adormeció.

A la mañana siguiente vio entrar el sol por la ventana. Se encontraba en la enfermería de la prisión. Los rayos del sol eran insistentes a pesar de la fuerte neblina. “Yo estaba vivo -me dijo, sin poder esconder la emoción- yo no había mu**to. Dios me estaba dando una segunda oportunidad.

En el mismo momento de su muerte, hace más de dos mil años, un ladrón también fue tocado por la escena de la agonía de Cristo. El ladrón sabía que debía morir. Él había pecado, había vivido una vida de desobediencia, había rechazado el amor y los consejos divinos, pero el sufrimiento de Jesús tocó su corazón y en el último minuto de su vida, aceptó la muerte de Cristo en su favor.

Desde aquel día y a lo largo de la historia millones de seres humanos han sido transformados por Jesús, pero todos ellos, de una manera u otra, han tenido que aceptar. De nada vale el sacrificio de Cristo, sin aceptación personal.

La cruz es un monumento a la misericordia y a la gracia de Jesús. Por su misericordia Dios no nos da la muerte que merecemos, y por su gracia nos da la vida que no merecemos.

No salgas hoy de tu casa sin recordar que un ladrón “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.”

Alejandro Bullón

11/11/2022

11 DE NOVIEMBRE
MORIRÉIS

Pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Génesis 3:3

La orden divina era clara: ¡Moriréis! A pesar de eso Adán y Eva escogieron el camino de la desobediencia. Si pudiésemos resumir en una palabra lo que es el pecado, la palabra sería rebelión. En el cielo, Satanás se rebeló contra Dios, y en el Edén, Adán y Eva, también se rebelaron contra El Creador.

Al leer el relato de la entrada del pecado a este mundo, la idea de rebelión es clara; a pesar de que la palabra, no es usada. Pero, cuando Eva decidió ser la dueña y señora de su propio destino, se estaba rebelando contra Dios. Ella decidió confiar en la palabra del enemigo. Creyó que realmente Dios no quería su crecimiento, que la limitada a la esfera humana, privada de niveles superiores de desarrollo, y entonces se colocó contra el orden de las cosas establecido por Dios.

El pecado de Adán, podría ser considerado peor, si existe un pecado peor que el otro. Adán pecó conscientemente. Eva fue engañada y creyó en las mentiras del enemigo, pero Adán decidió a propósito, morir con Eva y con esta actitud, también se rebeló contra el creador.

Entonces apareció el resultado inmediato de la rebelión. El ser humano empezó a deteriorarse, a descomponerse, a entrar en putrefacción espiritual. La palabra traducida como morir, Shachat, en hebreo, da la idea de un cadáver que entra en lenta pero irreversible des composición. Eso empezó a suceder con Adán y Eva. Comenzaron a deteriorarse física, como espiritualmente.

El primer sentimiento extraño que surgió en el corazón de ellos fue el miedo. Se escondieron de Dios. Ellos abandonaron a Dios, Dios que los dejó. Ellos se rebelaron, echaron a un lado los consejos divinos, decidieron escoger su propio camino. Y para vivir la vida de ese modo, nada mejor que irse lejos de Dios.

Pero las consecuencias fueron más allá de la simple separación de Dios. Empezaron a separarse entre sí. Comenzaron a discutir, a acusarse, a sentirse solos, tristes, avergonzados. Todo eso era parte de la deterioración espiritual a la que voluntariamente se habían condenado.

¿Hay solución para este drama? Hay sí. Jesús es la vida. La desobediencia trajo la muerte, pero Jesús trajo la vida. Ahora solo resta correr a los brazos de Jesús y encontrar nuevamente la vida. Pero recuerda: “pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.”

Alejandro Bullón

09/11/2022

9 DE NOVIEMBRE
EL REINO DE DIOS

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. Lucas 17:21

De acuerdo a la declaración de Jesús, el reino de los cielos ya está entre nosotros. ¿A qué se refería? A su propia persona. Quien tiene a Jesús en su corazón ya tiene el reino de los cielos.

Es verdad que solo iremos al cielo cuando Jesús vuelva, pero también hay otra verdad que no puede ser ignorada: Para los cristianos, el reino de los cielos empieza en esta tierra. Jesús lo dijo. Y tal vez Pablo nos ayude a entender mejor, al decir que los que nacieron en Cristo han pasado de muerte para vida. En el momento que aceptas a Jesús ya empiezas a disfrutar de los beneficios de la vida eterna que recibirás en su plenitud, cuando Jesús vuelva.

¿Por qué en su plenitud? Porque mientras vivas en esta tierra todavía vas a envejecer, vas a perder a tus seres queridos, te vas a enfermar, o vas a ser tocado por la muerte.

Pero por otro lado, al conocer la verdad y los consejos bíblicos, empiezas a vivir con mejor calidad de vida. Dejas de fumar, de beber, de comer desordenadamente. Sigues los consejos divinos para ser un buen esposo, o esposa, o patrón, o empleado y todo eso, te conduce a una vida más saludable, realizada y feliz.

La pregunta que debes responderte es: ¿Estás viviendo una vida mejor desde que conociste a Jesús? ¿O solo cambiaron tus conceptos religiosos, pero no cambió tu vida?

¿Eres feliz y disfrutas de vida abundante, o vives ansioso por cumplir lo que has aprendido, y angustiado porque no lo logras?

Si tu experiencia es esta última, debes rever tu concepto de vida cristiana. Porque con toda seguridad, en el cielo no habrá ansiedad ni angustia y en esta tierra ya debes vivir un preámbulo del cielo.

Hoy tienes delante de ti un nuevo día, pero también una nueva oportunidad de vivir la vida cristiana victoriosa y feliz. Haz de Jesús no solo tu Salvador sino tu amigo y compañero a lo largo de la jornada de este día y recuerda: “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.”

Alejandro Bullón

08/11/2022

8 DE NOVIEMBRE
CIELO NUEVO

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Apocalipsis 21:1

Buscando en el internet lo que las personas piensan acerca del cielo, encontré lo siguiente: “Dicen que los benditos que alcancen la gloria y el cielo, pasarán la eternidad contemplado el rostro de Dios en perpetua adoración. ¿Te seduce esa idea? ¿No será un poco aburrido? ¿No preferirías algo más humano, tal como cuidar el huerto y tus lechugas? ¿No te apetecerían más las 70 vírgenes del paraíso islámico? ¿O una reencarnación en lagartija o algo así, que esté vivo?”

Las respuestas a esta pregunta son interesantes. “no me gustaría pasarme la eternidad sobre una nube tocando el arpa y mirando a la cara al viejo iracundo inexistente, prefiero reencarnarme en lagartija.” “Si contemplar el rostro de diosito por toda la eternidad es el premio, prefiero vivir lo que me quede de vida y se acabó.”

Pero entre las muchas respuestas socarronas que encontré había una diferente. Creo que la chica se llama Patricia. “Es lo único que quiero en la vida. Contemplar a Jesús en Sus Ojos eternamente. Mirarlo y admirarlo, adorarlo. Descansar sobre Su Pecho y sentir los Divinos latidos de Su Amoroso Corazón. Escuchar Su Voz todo el tiempo que me llame por el nombre que Él me puso. Decirle todo el tiempo "Te amo" con mis ojos, con mi voz, con mis manos, con mi corazón.”

Lo único que la Biblia dice al respecto es que lo que te espera en el cielo es cosa que ojo no vio ni oreja oyó, ni ha subido en el pensamiento del hombre. Y que allá no habrá dolor, ni muerte, ni llanto, ni nada de lo que te causa tristeza, porque las primeras cosas habrán pasado. ¿Para qué, preocuparme con el hecho de que allá solo comeré hojas de árboles, o qué forma tendrá la casa en la que viviré?

Dios les entregó el trabajo, a Adán y Eva, como una bendición, antes de la caída, quiere decir que el trabajo es parte de una vida gloriosa donde el pecado no existe. Y si el trabajo es la bendición de los redimidos, entonces la vida será un permanente estar ocupado. La diferencia es que el trabajo no tendrá el aspecto cansador, agobiante e injusto de este mundo de pecado.

Haz de este día un día de expectativas. No te dejes influenciar por la manera incrédula de encarar las cosas divinas, porque “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.”

Alejandro Bullón

05/11/2022

5 DE NOVIEMBRE
TOMA TU CRUZ

Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Marcos 8:34

¿Qué significa tomar la cruz? ¿A qué cruz se refiere el Maestro? En el caso del joven rico, por ejemplo, mucha gente piensa que la cruz es la pobreza. El joven “tendría” que renunciar al dinero y ser pobre para seguir a Jesús. Es una buena deducción, pero no es correcta. Tener dinero nunca fue problema para seguir a Jesús.

Hoy, Jesús no le pide a nadie que renuncie a su dinero, o a su profesión, o a su familia para seguirlo. La expresión “Tome su cruz” está explicada por la frase que viene entes y que dice: “Niéguese a sí mismo.” Negarse a sí mismo no es fácil. Tomar la cruz, de alguna forma, puede serlo. Negarse a sí mismo es despojarse del deseo de hacer las cosas como a uno le parece, es volverse un hombre de Dios, aprender a depender de Él, a ser humilde, manso, a guiar a las personas por el poder del amor y no por el poder de la fuerza.

Para que eso sea una realidad es necesario levantarse temprano y deponer el alma a los pies de Cristo. No se trata solo de un discurso bonito. No es asunto solo de palabras, sino de vida.

Tú puedes decir muchas cosas bonitas, pero si la dependencia de Dios en tu vida es solo teórica, se notará en el momento que la crisis aparezca. Porque entonces, “en el nombre de Dios” querrás hacer las cosas cómo tú quieres. Y de tanto usar la expresión “en el nombre de Dios”, pasarás a creer que realmente estás haciéndolo en el nombre de Dios, cuando lo estás haciendo, en realidad, en tu propio nombre.

El versículo de hoy empieza relatando que Jesús llamó a las personas y a sus discípulos. Quiere decir que este consejo se aplica a todos los seres humanos, sirve para todas las circunstancias, a pesar de las culturas, los países, las razas, o el tipo de actividad que se realiza.

Haz de este día un día de servicio en tu vida. Pregúntate en que puedes mejorar, en qué necesitas crecer, qué tienes que pulir y dónde necesitas que Dios trabaje en ti. Recuerda que la vida cristiana involucra crecimiento y que el crecimiento es un proceso que demanda tiempo. Ten paciencia contigo, pero no te quedes parado en el mismo lugar. Lo que lograste hasta hoy está bien para hoy, pero ya no estará bien mañana. Mañana será otro día y debes haber crecido.

No salgas para tus actividades hoy sin recordar que “Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

Alejandro Bullón

04/11/2022

4 DE NOVIEMBRE
GLORIA VENIDERA

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18

¡No es fácil seguir a Jesús! No es fácil para la naturaleza humana, renunciar a los apetitos del propio corazón. Hasta cuando creemos que estamos siendo sinceros, podemos estar siendo mal intencionados y no lo percibimos.

¿Te acuerdas de los dos discípulos que sugirieron a su madre que le pidiese a Jesús un lugar importante para ellos, en el futuro reino? ¿Crees que eran mal intencionados? Yo creo que no. Ellos, simplemente, no habían entendido lo que era el reino de Dios. Por eso Jesús tuvo que explicarles, en detalle, muchas veces.

Les dijo que el hijo del hombre no tenía donde reclinar la cabeza mientras las zorras tenían cuevas y los pajaritos nidos. Les dijo que era necesario dejar al padre y a la madre para seguirle. Inclusive le dijo a una persona, que ni siquiera se diese el trabajo de ir a enterrar a su padre, si quería seguirlo.

Todo esto, para que ellos no se confundiesen y lo siguiesen por motivos equivocados. La vida de un seguidor de Jesús tiene que estar llena de sufrimientos, pero el discípulo necesita entender que a pesar de vivir una experiencia de comunión diaria con Jesús, puede haber dificultades a lo largo del camino.

Sin embargo, Jesús no solo les mostró el aspecto difícil del discipulado. No les habló únicamente de renuncia y entrega, sino que les afirmó que, a pesar de eso, había también promesas maravillosas para ellos.

Es verdad que mientras vivamos en este mundo, habrá aflicciones para el pueblo de Dios. ¿Por qué no las habría si vivimos en un mundo de dolor y en medio de seres humanos que muchas veces, desprecian todo lo que tiene que ver con Jesús?

Pero el tiempo presente es solo un segundo, comparado con la eternidad, donde disfrutaremos de las bendiciones del Señor Jesús, que no tendrán fin. Eso es lo que afirma San Pablo en el versículo de hoy. Él no niega la realidad dolorosa del presente, él afirma que en esta vida vamos a encontrar aflicciones. Tal vez en este mismo instante tú estás viviendo unos de esos momentos terribles, pero el Apóstol dice que todo ese sufrimiento es nada, comparado con la gloria de la presencia de Jesucristo en la eternidad.

Con estos pensamientos en mente sal, recordando que “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.”

Alejandro Bullón

01/11/2022

1 DE NOVIEMBRE
¡FRUTO MARAVILLOSO!

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe. Gálatas 5:22

Me miraba con insistencia, como se mira a alguien a quien se conoce ha mucho tiempo; pero también con timidez, como si temiese estar equivocada. Me sonreía con discreción, como se sonríe a alguien a quien se respeta. Yo nunca la había visto, pero sus ojos me decían que ella sabía quién era yo.

Debía tener más de sesenta años. Ojos grandes y negros, rostro blanco, adornado de joyas discretas, en fin, una mujer elegante. El traje azul marino que vestía, la dejaba más elegante aún. La saludé con una venia. Eso la animó, cobró valor, se levantó y vino hacia mí.

-No estaba equivocada, sabía que era usted –me dijo, con una sonrisa abierta.

Después, más confiada, me contó que veía mi programa en la televisión y mientras esperábamos el avión, me habló de sus luchas y de sus conflictos espirituales.

-El esfuerzo no es siempre la clave del éxito. Conozco gente esforzada e infeliz –me dijo- tal vez yo sea una de ellas.

-¿Por qué? –le pregunté-

-Tengo un carácter difícil –se quejó- he luchado toda mi vida para cultivar las virtudes cristianas y jamás lo logré. Eso me deja triste, me siento mala.

El texto de hoy afirma que las virtudes no son conquistas del esfuerzo humano, sino fruto del Espíritu. ¡Fruto! ¿Entiendes? El fruto no se fabrica, se cosecha. Es el resultado natural del desarrollo de un árbol. Requiere tiempo. No hay desarrollo sin tiempo. El árbol necesita estar plantado e sorber de la tierra, la fuerza de la vida. El fruto, es la fuerza del Espíritu.

¡Vivir en el Espíritu! ¿Qué significa eso? Estar conectado a la fuente de las virtudes que es Jesús. Sin Él la vida se transforma en una sucesión de esfuerzos frustrados. Sin Él, la religión es un fardo pesado que nadie puede cargar. Es Correr y no llegar, comenzar y no terminar.

Hoy puede ser la diferencia. La paz, el gozo, el amor, la benignidad y la bondad, pueden aparecer en tu vida, como el capullo que desabrocha anunciando que el fruto vendrá. Todas esas virtudes son apenas fruto. El fruto maravilloso del Espíritu, si le confías la vida a Jesús. ¡No salgas a cumplir tus compromisos de este día, sin Él!

Alejandro Bullón

31/10/2022

31 DE OCTUBRE
JUSTICIA PROPIA

Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Romanos 10:3

Uno de los peligros que los cristianos corremos es pensar que Dios está preocupado solo con el hecho de que nos portemos bien y practiquemos obras justas. Claro que a Dios le gusta ver obras de justicia en la vida de sus hijos, pero como un resultado y no como la causa. Tú no eres justo porque practicas obras justas, tú realizas obras justas porque eres justo. Lo primero que debes hacer en la vida Cristiana es ir a Jesús y no tratar de fabricar tu propia justicia.

La justicia humana es trapo de inmundicia para Dios. ¿Por qué? Porque es solo apariencia. Ese era el problema de los fariseos en el tiempo de Cristo, se esforzaban para ser buenos, pero solo por fuera. En el fondo no pasaban de gente pecadora. Y Jesús los llamó de sepulcros blanqueados. Blanco por fuera, pero hueso y carne putrefacta por dentro.

Para ser un buen cristiano, no basta hacer cosas buenas o justas, es necesario ser justo. Y se es justo, solo cuando se vive una vida de comunión diaria con la persona justicia que es Jesús.

La línea divisoria es tenue, casi imperceptible. Y existen dos extremos terribles. El primero es el de pensar que relacionándote con Cristo, tu salvación está garantizada y no tienes que preocuparte por las buenas obras. El otro extremo es el de pensar que sin obras, no hay como probar que eres un cristiano, y olvidándote de Jesús correr la carrera sin sentido en busca de buenas obras.

Al fin de cuentas, ¿Cómo saber que realmente confías en Jesús y que tus buenas obras son fruto de tu relacionamiento con Él? Es fácil. Existe un termómetro que solo Dios y tú conocen. Nadie más lo puede ver. Ese termómetro es la cantidad de tiempo que pasas diariamente con Jesús, en oración, estudio de la Biblia y meditación.

Cada vez, que te arrodillas antes de salir para el trabajo, le estás diciendo a Jesús, sin palabras, sino con tu actitud, lo siguiente: “¿Sabes por qué estoy aquí, arrodillado? Porque sin ti no puedo hacer nada.” Y cada vez que partes sin pasar tiempo con Dios, le estás diciendo lo contrario.

Haz de este día un día de comunión. “Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios.”

Alejandro Bullón

30/10/2022

30 DE OCTUBRE
SEGUID LA PAZ CON TODOS

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14

¿Es posible cumplir esta orden? ¿Cómo es posible si vivimos rodeados de personas con características completamente diferentes de las nuestras? Cada ser humano es un universo misterioso de complejos, traumas, virtudes y defectos. ¿Cómo se puede vivir en armonía en medio de personas así? Transfiramos todo eso al hogar, dónde no existen máscaras; dónde somos lo que somos; dónde nos mostramos como realmente somos.

No, no es fácil, desde el punto de vista humano, vivir sin discutir. A veces por causa de puntos de vista diferentes, y otras, por insignificancias. Entonces, ¿Cómo cumplir la orden del Señor?

Nota que el versículo dice “seguid la paz.” “Seguir” es una palabra que denota acción. Quiere decir, moverse rápidamente atrás de algo. La vida con Cristo es dinámica. No es un lago estancado. Es un río que fluye.

La palabra clave es “seguir”. Jamás puedes estar satisfecho con lo que lograste. Siempre hay una nueva montaña a ser escalada, una nueva jornada a ser iniciada, un desafío a ser vencido. Pero en ese largo camino no estás solo. El Señor Jesucristo te acompaña y si le permites, te toma de la mano y te conduce a pastos verdes y aguas tranquilas.

Seguir a la paz significa que te mueves en la misma dirección que Jesús. Que no te quedas parado, aunque tus pies sangren y te abandonen las fuerzas.

El resultado de esa experiencia es que el carácter de Jesús se refleja en tu vida y aprendes a ser manso, en medio de la tormenta, aprendes a pagar el mal con el bien y a soportar pacientemente la convivencia con personas que no siempre tienen razón, pero nada las convence de su realidad.

Aplica todo esto a tu hogar. Tú, tu esposa y tus hijos, necesitan moverse en la misma dirección y en ese proceso de crecimiento cristiano, deben permitir que el fruto del amor y de la paz, los estimule a continuar avanzando. La conquista de hoy, solo vale para hoy. Mañana es un nuevo desafío y una nueva jornada en dirección de la santidad.

Alejandro Bullón

29/10/2022

29 DE OCTUBRE
MI PAZ

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27

La paz que Cristo ofrece no es la que nosotros conocemos por paz. Para el ser humano paz, es únicamente ausencia de guerra, de conflicto y de lucha exterior. El mejor ejemplo lo puedes ver en una marcha en favor de la paz. Ahí ves multitudes portando banderolas y pancartas: “Queremos paz.” “No a la guerra.” “No más sangre de inocentes.” “No más armas, queremos educación.”

Pero en medio de esa multitud puedes observar rostros enardecidos, ojos llenos de odio, gente atormentada por conflictos interiores, esposos que abandonaron a sus esposas e hijos que no respetan a sus padres. Pero quieren paz. ¿Qué tipo de paz? La paz que el mundo ofrece. Solo ausencia de guerra exterior y nada más.

Otro ejemplo. Hay personas que tienen dinero. Pueden comprar todo lo que quieren, viajar a dónde desea, tener lo que se les antoja. Cualquiera que los ve de lejos piensa que esas personas no deben tener conflictos ni dificultades y deben vivir en paz. Pero cuando llega la noche, esas mismas personas desean morir, porque la vida no tiene sentido, algunas se hunden en los placeres, las dr**as, barbitúricos, y cuando eso no les alivia el dolor interior, muchas veces llegan hasta el suicidio. Tienen la paz que el mundo ofrece, pero no la paz que Jesús da.

Los hombres y las mujeres, en su manera humana de ver las cosas, invierten los valores: buscan la paz antes que a Jesús, pero no la hallan. El cristiano, tiene paz en su relación con Dios, pero aflicción en su relación con el mundo. El hombre sin Cristo, tiene paz en su relación con el mundo, pero aflicción y tribulación en su relación con Dios.

La paz de Cristo es paz interior, calma en medio de la tormenta, serenidad cuando todo a tu vuelta parece que se viene para abajo. Eso es lo que Jesús quiso enseñarnos aquella noche en el mar de Galilea. Había tormenta, tempestad, olas gigantescas, todo parecía perdido, pero Jesús dormía como si nada malo sucediese. Tenía paz. Por eso el puede decir: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

Alejandro Bullón

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