29/04/2026
“Todavía le llamamos: Reunión de Oración”
“Mi casa será llamada casa de oración…” — Mateo 21:13
Hoy muchos cambian el enfoque…
la vuelven social…
la hacen solo estudio…
la convierten en algo musical…
y sin darnos cuenta, quitamos lo central.
No porque esas cosas sean malas…
sino porque son más cómodas para la carne.
Orar confronta.
Orar incomoda.
Orar exige rendición.
Y la carne no quiere rendirse.
🤔Por eso a veces parece “pesado”…
porque no estamos luchando contra aburrimiento…
estamos luchando contra nosotros mismos.
Gálatas 5:17 — “el deseo de la carne es contra el Espíritu…”
La reunión de oración:
No es para entretener…
es para quebrantar el orgullo.
No es para pasar el tiempo…
es para buscar a Dios.
Podemos llenar un lugar con actividades…
y aun así estar vacíos de Dios.
Pero cuando una iglesia ora…
algo cambia.
Dios toma su lugar…
y el hombre el suyo.
Todavía le llamamos: Reunión de Oración…
porque creemos que ahí está el poder.
porque creemos que ahí está la dependencia real.
porque creemos que ahí es donde Dios obra.
Sí, cuesta.
Sí, la carne se resiste.
Sí, no siempre es fácil.
Pero ahí…
justo ahí…
es donde más lo necesitamos.
Orar implica rendirse… y eso no nos gusta.
La oración requiere paciencia, fe y perseverancia.
Pensamos que estrategias pueden sustituir la dependencia de Dios.
La oración no siempre muestra resultados visibles al instante.
Hemos perdido el sentido de urgencia… hasta que algo falla.
La reunión de oración no se volvió débil…
nosotros nos volvimos menos dependientes.
Cuando la iglesia deja de orar…
empieza a depender de sí misma.