01/05/2026
Hay cosas tan pequeñas que casi pasan desapercibidas… pero sin ellas, mucho dejaría de funcionar.
Así es el estribo: el hueso más pequeño del cuerpo humano, con apenas 2.5 a 3 mm, ubicado en el oído medio.
No impresiona por tamaño.
Impresiona por propósito.
Recibe y transmite las vibraciones del sonido hacia el oído interno. Y eso basta para recordarnos algo que olvidamos con facilidad: lo pequeño no es sinónimo de inútil.
Vivimos en un mundo que admira lo visible, lo fuerte y lo grande.
Pero la creación misma nos enseña otra lógica: hay piezas diminutas que sostienen funciones enormes.
Las grandes puertas, giran sobre pequeñas bisagras.
Y así también obra Dios: con precisión. Con diseño. Con propósito.
“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.” — Salmo 139:14
🔍 ¿Has pensado que por parecer pequeño, algo en tu vida no tiene valor? Eres valioso para Dios, no lo olvides. Ánimo!