24/08/2026
Pastorear es extraño. Derramamos el alma y corazón por personas que ahora actúan como si no existiéramos. Dedicamos horas de consejería a personas que luego nos borran. Honramos públicamente a personas que han escogido calumniar y actuar como si fuéramos villanos. Como también hay personas que no necesariamente están cerca y muestran más respeto y honra de los que sí lo están. Algunos líderes lavan nuestros pies mientras que otros lanzan suciedad en nuestro nombre.
Pastorear es extraño. Somos demasiado para algunos, como también demasiado poco para otros. El mismo sermón que confronta a una persona es el mismo que enfurece a otra. El mismo sermón que aburre a uno es el mismo que transforma a otro. Oramos por ser amorosos y misericordiosos más sin embargo somos calumniados por mostrar amor y misericordia ante ciertas situaciones.
Pastorear es extraño. Nos acusan de solo querer dinero, más sin embargo las personas esperan que vivamos en pobreza y humildad mostrando un pastorado bajo perfil. Si tenemos posesiones,somos engreídos materialistas. Si no tenemos posesiones, deberías revelarnos contra Dios pues no nos está bendiciendo. Las personas siempre buscan saber de nuestra vida personal, ingresos y recursos para blasfemar. Entonces, si establecemos límites saludables por cuidar nuestra salud mental y nuestras familias, somos egoístas.
Pastorear es extraño. Todo lo que decimos o hacemos es usado en nuestra contra por cualquiera que esté disgustado, molesto e incluso aburrido. Cada error se considera evidencia de que no estamos cualificados y pareciera que las victorias en Su nombre no tuvieran relevancia. Nuestra vida personal, pasatiempos, intereses, relaciones, ministerios, alianzas y familiares están bajo un microscopio constantemente por personas en busca de fallas y faltas.
Pastorear es extraño. Damos todo lo que tenemos y de alguna manera todavía se siente que no dimos suficiente. Nunca cumplimos completamente las expectativas de las personas. No hacemos suficiente de acuerdo a la opinión de otro. Y siempre hay alguien que lo pudo haber hecho mejor, todo lo que hacen es criticar desde su posición.
Pastorear es extraño. Hacemos lo imposible por proteger las ovejas de los lobos y de alguna manera, en el proceso nos acusan de ser nosotros mismos el lobo. Habrá momentos en que otros pastores que ni siquiera conoces dirán mentiras sobre ti y tu rebaño.
Pastorear es extraño… sin embargo vemos el cumplimiento en tantos preciosos momentos. Inexplicable lo que sentimos al ver que alguien entrega su vida a Cristo. Casar una pareja que se conoció en la iglesia, traer restauración a una familia rota, ver la entrega de un hijo por padres que oran incesantes por que se haga Su voluntad. Cuando eres procurado por tu nombre para estar en los últimos momentos de vida de alguien. Cuando eres la primera persona a acudir cuando necesitan esperanza. Cuando llega la sanidad. Cuando llega la libertad. Cuando llega el rompimiento. Cuando alguien creía no tener propósito, crece y predica su primer sermón. Cuando la gloria de Dios toma total control de la atmósfera y la congregación es inmersa en Su presencia sin precedentes. Nada se compara a eso.
Pastorear es extraño. Es confrontador, doloroso y desalentador… como también puede ser gratificante, inspirador e increíblemente transformador. No tenemos que hacer esto, DECIDIMOS hacerlo. Pastorear no es para el débil de corazón. Puede ser atroz como también hermoso. Pastorear es extraño… pero creo que nosotros también lo somos.
(PD: Ora por tus pastores y líderes. Estadísticas muestran que al menos un 40% de los pastores batallan con depresión y el 85% de los graduados del seminario dejan el ministerio en los primeros 5 años. Predicar solo es una parte del llamado, hay una guerra tras bastidores, pelea por y con nosotros)