07/10/2026
UN AÑO DESPUÉS DE AQUEL ANUNCIO
UN AÑO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
Exactamente hace un año, el 4 de octubre de 2025, día de la fiesta de San Francisco, en Asís se hacía un anuncio que acompañaría los meses siguientes.
Por primera vez, los restos mortales de San Francisco serían expuestos públicamente durante un período prolongado, permitiendo que miles de personas pudieran detenerse en oración ante el cuerpo del Santo.
Era el 4 de octubre de 2025.
Hoy sigue siendo 4 de octubre.
Y al mirar atrás, nos damos cuenta de cuánto camino se ha recorrido durante estos doce meses.
Desde aquel anuncio ha pasado un año en el que atravesamos el VIII Centenario de la muerte de Francisco, ochocientos años después de aquel 3 de octubre de 1226, cuando el Santo de Asís concluyó su vida terrena.
Un año en el que Asís volvió a recibir peregrinos procedentes de todas partes del mundo.
Y aquel anuncio que hace un año parecía todavía lejano se convirtió en realidad.
Del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026, los restos mortales de San Francisco fueron expuestos en la Basílica de Asís para la veneración pública.
Para muchos fue un momento esperado durante toda la vida.
Otros llegaron a Asís simplemente porque sentían que tenían que estar allí.
Durante aquellas semanas, más de 370.000 peregrinos atravesaron la Basílica para recogerse en oración ante los restos del Santo.
Más de 370.000 personas.
Pero detrás de ese número hay miles de historias, rostros y oraciones.
Estaba quien llevaba consigo a su familia. Quien encomendaba a Francisco a una persona enferma. Quien pedía una gracia. Quien llegaba con un sufrimiento que ni siquiera podía contar. Quien simplemente buscaba un momento de silencio.
Y también estaba quien llegaba sin saber exactamente qué encontraría.
Durante un mes, frente a los restos de Francisco, se encontraron todas estas personas.
Hombres y mujeres diferentes entre sí, procedentes de lugares distintos, con historias diferentes, pero unidos por una misma decisión: detenerse ante Francisco.
Después, el 22 de marzo, la exposición terminó y los restos regresaron a la cripta.
Pero lo que había sucedido durante aquellas semanas no terminó aquel día.
Porque aquella experiencia nos volvió a poner a todos frente a la vida de Francisco.
No solamente frente a sus restos, sino frente a lo que aquella vida representó.
Un hombre que eligió cambiar de camino.
Un hombre que dejó muchas cosas para seguir el Evangelio.
Un hombre que se encontró con el leproso, que conoció la soledad, el cansancio, la enfermedad y el sufrimiento, pero que continuó buscando la voluntad de Dios.
Un hombre que eligió la pobreza, la fraternidad y la paz.
Y quizá este sea el sentido más profundo de un año dedicado a Francisco.
No solamente recordar que han pasado ochocientos años desde su muerte.
Sino volver a preguntarnos por qué, después de ocho siglos, su vida continúa hablando tanto a las personas.
¿Por qué todavía hoy miles de hombres y mujeres suben hasta Asís?
¿Por qué todavía hoy alguien se detiene en silencio frente a su tumba?
¿Por qué todavía hoy el nombre de Francisco es pronunciado en las oraciones de tantas familias?
Y quizá la respuesta sea más sencilla de lo que podemos pensar.
Francisco continúa hablando porque no buscó dejar detrás de sí un monumento.
Buscó vivir el Evangelio.
Y el Evangelio, después de ochocientos años, continúa hablando.
SAN FRANCISCO VIVE.
Vive cada vez que elegimos la paz en lugar de la división.
Vive cuando conseguimos tender una mano a quien se ha quedado atrás.
Vive cuando aprendemos a mirar al otro no como un adversario, sino como un hermano.
Vive en la sencillez de las cosas que muchas veces corremos el riesgo de dejar de ver.
Vive cuando recordamos que la fe no es solamente algo que se dice, sino algo que se vive.
Hace un año esperábamos aquella exposición.
Hoy podemos mirar atrás y recordar todo lo que sucedió entretanto.
Las personas que llegaron a Asís.
Las oraciones.
Las peregrinaciones.
Las celebraciones.
Las muchas imágenes de Francisco que hemos encontrado durante estos meses.
Y, sobre todo, los rostros de las personas que, de alguna manera, sintieron la necesidad de acercarse nuevamente a él.
Quizá, entre todos los números, las fechas y los acontecimientos de este largo año, esto sea precisamente lo que vale la pena recordar.
FRANCISCO HA CONTINUADO PONIENDO A LAS PERSONAS EN CAMINO.
Ochocientos años después de su muerte, su cuerpo ha permanecido inmóvil en su tumba.
Pero su vida ha continuado moviendo a miles de personas.
Y quizá esto sea precisamente lo más hermoso que podemos recordar hoy, un año después de aquel anuncio.
El 4 de octubre de 2025 se nos anunció que podríamos detenernos ante los restos de Francisco.
Doce meses después sabemos que aquello no fue solamente una exposición.
Fue un encuentro.
Un encuentro entre una historia que comenzó hace ocho siglos y las historias de miles de personas que, todavía hoy, continúan buscando un camino.
Y entonces, mientras recordamos aquel 4 de octubre de hace un año, podemos simplemente decir:
GRACIAS, FRANCISCO.
Gracias por todo lo que dejaste.
Gracias por todo lo que todavía hoy consigues despertar en el corazón de las personas.
Gracias porque, después de ochocientos años, todavía hay quienes parten, caminan, llegan a Asís y se detienen frente a tu tumba para encomendarte una oración.
Y QUIZÁ ESTE SEA EL VERDADERO SIGNIFICADO DE UN CAMINO DE OCHOCIENTOS AÑOS:
no solamente recordar a Francisco,
sino continuar caminando con él.
¡Que tus redes reflejen a Cristo!