Catecismo Misioneros Xaverianos GDL

Catecismo Misioneros Xaverianos  GDL Preparamos a niños y adultos a recibir los sacramentos de Primera Comunión y Confirmación.

LECTIO DIVINA JN 20, 19-23. PENTECOSTÉS. CICLO A.Por Juan Olvera Servín, s. x.       ORACIÓN INICIAL:Dios nuestro, que p...
24/05/2026

LECTIO DIVINA JN 20, 19-23. PENTECOSTÉS. CICLO A.
Por Juan Olvera Servín, s. x.



ORACIÓN INICIAL:
Dios nuestro, que por el misterio de la festividad de Pentecostés que hoy celebramos santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa obrando en el corazón de tus fieles las maravillas que te dignaste realizar en los comienzos de la predicación evangélica.

TEXTO BÍBLICO: Juan 20, 19-23

LECTURA: ¿Qué dice el texto?
San Juan, nos presenta este texto tan importante en que la misma noche del Domingo de Pascua, Jesús se aparece en el Cenáculo con los discípulos. Él, que había sido resucitado por el Padre de entre los mu***os, ahora está vivo, pero con la vida eterna, para siempre.
Vale la pena recordar que la palabra Resurrección, que es la que experimenta Jesús, es muy distinta de lo que tal vez erróneamente conocemos por acciones similares que Jesús tuvo para con la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naím y Lázaro. Se habla allí de resurrección, pero en verdad debería decirse: Reanimación, ya que todos ellos luego de pasar un tiempo, murieron. Resurrección, es lo que hace el Padre por Jesús, darle la vida eterna para siempre, con un cuerpo inmortal. Jesús, por su obediencia al Padre, es el primero de los humanos, en presentarnos el camino. La humanidad pecadora tiene como consecuencia del Pecado, la muerte corporal. Pero Dios vino a rehacer este proyecto suyo de amor, enviando a su Hijo Único Jesús, el Cristo, para siendo el primero nos abra las puertas del cielo. Ya el terrible mal que nos aquejaba, ha sido vencido. La muerte, consecuencia del pecado ha sido vencida, por eso mismo, Jesús, cuando se les aparece a los discípulos reunidos, está completa y verdaderamente resucitado.
Ha llegado aquello que Jesús había anunciado antes: “su hora” “la hora” es decir el tiempo establecido. La Pascua, como misterio difícil de comprender por la mente humana, es esa hora, ese tiempo establecido por Dios, para invitarnos a pasar a la eternidad con Él.
El miedo, la entrega de la paz, la alegría producida por el encuentro, la insistencia en la paz que sólo proviene de Dios y Jesucristo la entrega a sus discípulos, ahora se vuelve en un envío misionero. Él da la paz, pero solicita que vayan en su nombre. Como el Padre envió a Jesús, así ahora Él envía a sus discípulos y le encomienda a su Iglesia perpetuar su presencia y su memorial activo. Haciendo viva su Palabra salvadora, les da el soplo de vida del Espíritu. Así como en el Génesis, el Padre Dios sopló sobre la humanidad el espíritu de la vida, ahora Jesús, el verdadero Dios por quien se vive, repite el gesto, pues la hora de la salvación ha llegado: “Reciban el Espíritu Santo”. Y otra vez, junto al dar el Espíritu, pide una prolongación de su salvación: A los discípulos, a la Iglesia que es sucesora y heredera de los discípulos, le otorga el poder de perdonar los pecados o de retenerlos.
Miedo, Paz, Alegría, envío del Espíritu, envío Misionero, Perdón de los Pecados, son las palabras claves para entender este texto en el contexto.

MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
Muchas veces nos encontramos encerrados por miedos. ¿Cuáles son esos miedos?
Jesús vuelve a encontrarnos, aunque estemos escondidos ¿nos alegramos por su visita?
La presencia de Jesús nos trae la paz. ¿vivimos en paz? ¿qué cosas nos perturban la paz? ¿Podría identificar esas cosas que me quitan la paz? ¿No será una ausencia de Jesús en mi vida?
Jesús sigue dándonos signos de su presencia como resucitado en medio nuestro. ¿Reconozco los signos de Jesús? ¿En algunas ocasiones pienso que Jesús me abandona? ¿Cuándo?
El resucitado se ha convertido en Señor del Universo, superando las leyes del espacio y del tiempo. ¿Me dejo alcanzar por el amor y la paz de Jesús?
Jesús otorgó su paz y con ella el Espíritu Santo. Pero no podremos vivir en el Espíritu si no tenemos paz en nuestro corazón. ¿te has dado cuenta de esta gran verdad? ¿Qué relación hay en tu interior de paz, con el ser cristiano? Lamentablemente muchas veces se confunde al cristiano con el intolerante ante los demás, sobre todo cuando no viven como quisiéramos nosotros. ¿Somos nosotros de esos?
El envío de Jesús a los discípulos nos invita a todos los que seguimos sus huellas ¿Somos capaces de descubrir que también a nosotros, los discípulos de hoy, nos envía Jesús, con la autoridad del Padre? Que no me tome a la ligera este envío, porque el Señor me pide que sea su testigo ante el mundo y Él algún día, en el final de los tiempos, me preguntará sobre esto.
Jesús ofrece el perdón del Padre para todos. ¿Eres tú un agente del perdón, un representante de que hay que perdonar?

ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?
Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya (Salmo 103)
Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra llena está de tus creaturas.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra.
Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas. Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor.

CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón: “Como el Padre me envió, así los envío”. (V. 21) Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

ACCIÓN: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano. (Cfr. Cristonautas)

     SANTO EVANGELIOLectura según San Juan 21, 20-25En aquellos días, cuando Pedro vio a Jesús, le preguntó: "Señor, ¿y ...
23/05/2026



SANTO EVANGELIO
Lectura según San Juan 21, 20-25

En aquellos días, cuando Pedro vio a Jesús, le preguntó: "Señor, ¿y qué será de este?". Jesús le respondió: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme".

Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: "Él no morirá", sino: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?".

Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Palabra del Señor.

Evangelio según San Juan 21,15-19.       Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Ped...
22/05/2026

Evangelio según San Juan 21,15-19.


Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".

        Evangelio según San Juan 17, 1b. 20-26 A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al ciel...
21/05/2026


Evangelio según San Juan 17, 1b. 20-26

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo: "Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -Yo en ellos y Tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado, y que los has amado a ellos como me amaste a mí. Padre, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde Yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero Yo te conocí, y ellos reconocieron que Tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y Yo también esté en ellos".

VII semana de Pascua compartimos el        según San Juan 17, 11-19. En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y ...
20/05/2026

VII semana de Pascua compartimos el
según San Juan 17, 11-19.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad’’.

Evangelio según San Juan 17,1-11a     Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:"Padre, ha llegado la hora: glorifica a ...
19/05/2026

Evangelio según San Juan 17,1-11a


Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:
"Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti,
ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado.
Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.
Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.
Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra.
Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,
porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos.
Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado.
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti."

Lunes de la VII semana de Pascua compartimos el        según San Juan 16, 29-33. En aquel tiempo, los discípulos le dije...
18/05/2026

Lunes de la VII semana de Pascua compartimos el
según San Juan 16, 29-33.

En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.

Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.

LECTIO DIVINA MT  28, 16 – 20. ASCENSIÓN DEL SEÑOR. CICLO A.      por Juan Olvera Servín, s. x. ORACIÓN INICIAL:Concéden...
17/05/2026

LECTIO DIVINA MT 28, 16 – 20. ASCENSIÓN DEL SEÑOR. CICLO A.
por Juan Olvera Servín, s. x.

ORACIÓN INICIAL:
Concédenos, Dios todopoderoso, rebosar de santa alegría y, gozosos, elevar a ti una cumplida acción de gracias, ya que la ascensión de Cristo, tu Hijo, es también nuestra victoria, pues a don de llegó él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, que somos su cuerpo.

LECTURA: Mt 28, 16 – 20. ¿Qué dice el texto?
Con la ascensión de Jesús que celebramos este domingo, … el Señor inaugura un modo nuevo de Presencia suya en el mundo, y un modo nuevo también de ejercer su Misión. Es una alternativa que el Maestro confió a sus discípulos más cercanos al darles la encomienda que Él recibiera del Padre Dios.
…Es importante entender bien la despedida de Jesús, pues Él comienza a estar de otra manera. …” Jesús bajando a los hombres no se separó de su Padre, como ahora que al Padre vuelve tampoco se alejará de sus discípulos”. Él cuando se hizo hombre no perdió su divinidad, ni su intimidad con el Padre bienamado, ni su obediencia hasta el final más abandonado. Ahora que regresa junto a su Padre, no perderá su humanidad, ni su comunión con los suyos, ni su solidaridad hasta el amor más extremado.
Nosotros somos también los destinatarios de esta escena. Como discípulos que somos de Jesús, Él nos encarga su misión. Contagiar esta esperanza, hacer nuevos discípulos; bautizar y hablarles de Dios nuestro Padre, de Jesús nuestro Hermano, del Espíritu Santo nuestra fuerza y consuelo; de María y los santos, de la Iglesia del Señor, enseñándoles lo que nosotros hemos aprendido que nos ha devuelto la luz y la vida.
Y todo esto es posible, más allá de nuestras vacilaciones y dificultades, porque Jesús se ha comprometido con nosotros, con y a pesar de nuestra pequeñez. Es lo que celebramos los cristianos en la Iglesia, cuerpo de Jesús en plenitud. Él no se ha marchado, vive en nosotros y a través nuestro. (+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm).

MEDITACIÓN: ¿Qué me dice el Señor en el texto?
La página evangélica Mateo 28, 16-20 nos presenta el momento de la despedida definitiva del Resucitado de sus discípulos. …Ahora esos discípulos han pasado a través del “fuego” de la pasión y de la resurrección; al ver al Señor resucitado se postrarán delante, pero algunos todavía tienen dudas. A esta comunidad con miedo, Jesús deja la gran tarea de evangelizar al mundo; y concreta este encargo con la orden de enseñar y bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
La Ascensión de Jesús al cielo constituye por eso el final de la misión que el Hijo ha recibido del Padre y el inicio de la continuación de tal misión por parte de la Iglesia. Desde este momento, desde el momento de la Ascensión, de hecho, la presencia de Cristo en el mundo es mediada por sus discípulos, por aquellos que creen en Él y lo anuncian. Esta misión durará hasta el final de la historia y gozará cada día de la asistencia del Señor resucitado, el cual asegura: «Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Y su presencia lleva fortaleza ante las persecuciones, consuelo en las tribulaciones, apoyo en las situaciones de dificultad que encuentran la misión y el anuncio del Evangelio.

La Ascensión nos recuerda esta asistencia de Jesús y de su Espíritu que da confianza, da seguridad a nuestro testimonio cristiano en el mundo. Nos desvela por qué existe la Iglesia: la Iglesia existe para anunciar el Evangelio. ¡Solo para eso! Y también, la alegría de la Iglesia es anunciar el Evangelio. La Iglesia somos todos nosotros bautizados. Hoy somos invitados a comprender mejor que Dios nos ha dado la gran dignidad y la responsabilidad de anunciarlo al mundo, de hacerlo accesible a la humanidad. Esta es nuestra dignidad, este es el honor más grande para cada uno de nosotros, ¡de todos los bautizados!

En esta fiesta de la Ascensión, mientras dirigimos la mirada al cielo, donde Cristo ha ascendido y está sentado a la derecha del Padre, reforcemos nuestros pasos en la tierra para proseguir con entusiasmo y valentía nuestro camino, nuestra misión de testimoniar y vivir el Evangelio en todo ambiente. Somos muy conscientes de que esta no depende en primer lugar de nuestras fuerzas, de capacidades organizativas o recursos humanos. Solamente con la luz y la fuerza del Espíritu Santo nosotros podemos cumplir eficazmente nuestra misión de hacer conocer y experimentar cada vez más a los otros el amor y la ternura de Jesús. Pidamos a la Virgen María que nos ayude a contemplar los bienes celestes, que el Señor nos promete, y a convertirnos en testigos cada vez más creíbles de su Resurrección, de la verdadera Vida. (Papa Francisco).

ORACIÓN: ¿Qué respondo al Señor que me habla en el texto?
Entre voces, de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya. Salmo 46
Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Señor, de gozo llenos; que el Señor, el Altísimo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo.
Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta su trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos.
Porque dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros cantos. Reina Dios sobre todas las naciones desde su trono santo.

CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo reflejo en mi vida lo que me dice Dios en el texto?
Contempla a Jesús que es glorificado por el Padre por su entrega para salvarnos. A ti mismo que te ha llamado para colaborar con Jesús para transmitir su mensaje. Y contempla también a quienes esperan que le lleves la Buena Noticia de Jesús.
Celebrar la Ascensión del Señor es motivo de esperanza, pero también implica una llamada a ser sus testigos en medio del mundo. Ayer como hoy, él sigue enviándonos a “todos los pueblos” con la fuerza de su Palabra y la promesa de estar siempre con nosotros.
Galilea es el lugar donde Jesús quiere encontrarse con sus discípulos. De Jerusalén (donde han perdido la fe) hasta Galilea es el camino que tienen que desandar para encontrarse con el Señor. Tenemos que desandar los caminos, las mentalidades que nos hemos forjado para comprender todo lo que nos sucede; para comprender nuestros fracasos, nuestras dificultades, la esencia, en definitiva, de nuestra vida. Así, podemos escuchar de nuevo al maestro que conquista nuestro corazón y nos vuelve a llamar con un amor lleno de frescura y mansedumbre, que no pasa factura.
“Haced discípulos…” Nadie en ninguna edad o situación nos podemos sentir dispensados de este encargo esencial de nuestra fe. Busquemos a otros…, descubramos valores…, en cualquier sitio y situación… ahí está Él en la persona, en el rostro, desvelándonos el nuevo cielo y la nueva tierra donde está presente.
¿Te vives en camino, en búsqueda de nuevas presencias del Resucitado? ¿Qué presencias son hoy significativas para ti? ¿A dónde te encaminas para encontrar nuevos rostros del resucitado?

ACCIÓN: ¿A qué me comprometo?
Lee y relee tranquila y detenidamente este pasaje bíblico fijándote bien en todos los detalles. Descubre las acciones, los sujetos, el ambiente descrito, su mensaje… ¿A qué te comprometen?
“Pónganse en camino, hagan discípulos a todos los pueblos”. Es hora de empezar o continuar el camino del cristiano, cumpliendo el mandato de Jesús, en esta fiesta de la Ascensión.
Procura hacer realidad el encargo de Jesús: Id y haced discípulos a todos los pueblos…enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”, en tu familia, en tu trabajo, en tu vida profesional, en tu comunidad cristiana, en tu aquí y ahora.
Vive en camino, en búsqueda de nuevas presencias de Jesús. Interioriza hacia dónde te puedes encaminar para encontrar nuevos rostros del Resucitado. Valora y agradece los espacios de misión en los que estás trabajando.
«Y sabed que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos». Solos, sin Jesús, no podemos hacer nada. Comprométete a intensificar tu vida de oración. (Cfr. Catequesis Cádiz – Ceuta)

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Evangelio según San Juan 16,23b-28.       Aquél día no me harán más preguntas. Les aseguro que todo lo que pidan al Padr...
16/05/2026

Evangelio según San Juan 16,23b-28.


Aquél día no me harán más preguntas. Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre.
Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.
Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.
Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes,
ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios.
Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre".

Evangelio según San Juan 16,20-23a.       En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que ustedes van a l...
15/05/2026

Evangelio según San Juan 16,20-23a.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo."
La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.
También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar.
Aquél día no me harán más preguntas."

Evangelio según San Juan 15,9-17.       Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también yo los he amado a us...
14/05/2026

Evangelio según San Juan 15,9-17.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»
Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

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