27/05/2026
Hoy contemplamos a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, que se ofrece por nosotros y nos acerca al Padre en cada Eucaristía.
En el altar, Cristo sigue entregándose por amor. Ahí nos recuerda que su sacrificio no es pasado, sino presencia viva que sostiene, perdona y transforma.
Pidamos también por nuestros sacerdotes, para que vivan siempre unidos al corazón de Cristo y sean reflejo de su amor para la Iglesia.