01/10/2026
Señor Jesús, en este primer día de octubre, al contemplar el testimonio de santa Teresa del Niño Jesús, mi corazón se llena de confianza en tu amor providente. Te pido que en este nuevo mes nunca nos falte techo, vestido, salud y sustento material ni espiritual.
Tú conoces los sufrimientos y las pruebas que a veces sacuden mi vida, y sin embargo, como Job, sé con certeza absoluta que mi defensor vive y que mi mirada contemplará tu salvación. En ti pongo toda mi firme esperanza, Señor de mi historia.
Al recordarme en el Evangelio que la mies es abundante y los trabajadores pocos, me envías a caminar con sencillez y abandono en tus manos. Deseo ser un instrumento de tu amor y llevar tu mensaje sin cargas innecesarias, confiando plenamente en tu gracia.
Te pido que dondequiera que me pongas, mis labios y mis acciones sean portadores de tu presencia y de tu paz. Que cada casa y cada rincón donde habite la buena voluntad reciba el consuelo de tu gracia, sabiendo que tu reino ya está cerca.
Hoy, al celebrar la Sagrada Eucaristía y el sacerdocio, te doy gracias infinitas por el don de tu altar. Te suplico que nunca nos falten los santos sacramentos, especialmente en el último momento de nuestra peregrinación terrena, para partir hacia ti con el alma limpia.
En este mes dedicado al rezo del santo rosario, pongo en tus manos la paz del mundo y la reconstrucción de mi amada Venezuela. Que la intercesión de tu Madre nos envuelva con su manto de amor y nos devuelva la esperanza.
Derrama tu misericordia sobre las familias que sufren, sobre quienes ayudan a los demás y sobre mi patria que tanto necesita de tu justicia y reconciliación. Dame la valentía para ser un misionero de tu Evangelio en medio de las dificultades cotidianas.
Señor, que este día y este mes que comienza sean una entrega renovada de mi voluntad a la tuya. Sostén mis pasos en la prueba, aumenta mi fe y permíteme vivir siempre abrazado a tu Corazón hasta el final de los tiempos.
Amén.