20/08/2023
¡El amor de Dios nos ha distinguido!: Santa Cena 2023
Por: Mtra. Elsa López Maldonado.
14 de agosto 2023. Santa Convocación 2023. "Así pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Corintios 11:26).
Porque el amor de Dios la distingue, la grey de la Iglesia La luz del Mundo de la República Mexicana, con gran fervor y espiritualidad, celebró la Santa Cena en Guadalajara, solemne ceremonia a la que acudieron más de 550 mil fieles del interior del país, así como el Cuerpo Ministerial --conformado por el Consejo de Obispos, Pastores, Diáconos, Encargados y misioneros-- procedentes estos de los cinco continentes.
La Santa Convocación tuvo lugar por la invitación del Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, a la iglesia de la República Mexicana, a través de su carta, fechada el 2 de julio de 2023. En esta epístola recordó la importancia de participar del mandamiento y el memorial sagrado, en recuerdo de la muerte del Señor Jesucristo y, en consecuencia, proclamar su gloriosa resurrección.
Este memorial sagrado, cabe destacarlo, era anhelado por los miembros de la iglesia. Durante los años que duró la contingencia sanitaria, la iglesia no pudo congregarse físicamente en Guadalajara, debido a las restricciones inherentes al COVID 19. Hoy, la realidad fue distinta.
Con el gozo espiritual de los congregados y su fe inquebrantable, que la persecución mediática y las adversidades han querido destruir, el 14 de agosto de 2023 quedó registrado en el corazón y mente colectiva de la iglesia, como una tarde noche de gran bendición, en que la grey se vistió de gloria conmemorando la Cena del Señor en tres sedes de Guadalajara: colonias Hermosa Provincia, Bethel y Maestro Aarón Joaquín. Previamente, durante la festividad que oficialmente inició el día 9 de agosto, los cultos tuvieron lugar en 16 sub sedes de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
El día 14, en el servicio de la Santa Cena, en las tres sedes presidieron los ministros autorizados para celebrar el servicio de esta magna festividad espiritual, convocados por el Apóstol de Jesucristo. Representado por los pastores autorizados para conmemorar el memorial sagrado de la última cena del Señor con sus Apóstoles, y cumplir con ello el mandamiento de comer el pan y beber la copa, en recuerdo de la muerte del hijo de Dios. En el templo de la colonia Hermosa Provincia, el servicio fue presidido por el hermano P.E. Octavio Herrera Basulto; en la subsede del templo Bethel, el servicio de Santa Cena lo presidió el hermano P.E. Samuel Díaz Soriano; en la colonia Maestro Aarón Joaquín, hizo lo propio el hermano P.E. Joel González Hernández.
Por ser el evento religioso más importante de la iglesia, y por la solemnidad con que se realiza, se llevó a cabo superando las expectativas de los hermanos asistentes, que en esta ocasión fueron las delegaciones nacionales invitadas a la conmemoración, quienes durante una semana estuvieron escuchando estudios y participando en las oraciones y consagraciones en los principales recintos sagrados de la Zona Metropolitana de Guadalajara, en las colonias Hermosa Provincia, Bethel, maestro Aarón Joaquín, La Amistad, Loma Dorada, San José del 15, San Antonio, La Presa, La Jalisco, entre otras. Cabe destacar que en estas sub sedes, a través de transmisión vía internet, se trasmitió la Santa Cena para los hermanos de la tercera edad, para las hermanas con niños pequeños y los enfermos, quienes asistieron para cumplir con el sagrado mandamiento que garantiza la comunión, pues el Señor expresó: “el que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece y yo le resucitaré en el día postrero”. (Cfr. Juan 6:56).
Con esta indicación, el Cuerpo ministerial y la iglesia presente, en el espacio de meditación, presidido por el hermano P.E. Abner Pardo Medrano, que tuvo lugar a las once la mañana del 14 de agosto en Hermosa Provincia, fueron exhortados a valorar la dignidad de ser hijos de Dios, lo cual implica también la responsabilidad de corresponder a los cuidados y protección del Padre celestial, permanenciendo cerca de él y siendo recíprocos en el amor y gratitud, de manera que Dios nunca llegue a sentir nuestra ingratitud e indiferencia; sobre todo porque nos dio a su Hijo para salvación.
Servicio de Santa Cena.
El servicio de Santa Cena dio inicio a las cuatro de la tarde (hora de México), celebración que dijo el hermano P.E. Octavio Herrera, desde el templo sede de la Hermosa Provincia: “Es una puerta de misericordia para alcanzar plena comunión con Dios”. Ceremonia que una vez más se realizó para cumplir el mandamiento del Señor Jesucristo, “Haced esto en memoria de mí”. Así los apóstoles de la primitiva iglesia de Jesucristo conmemoraron aquel hecho y los de la actual, en su era de restauración, también lo han venido conmemorando porque es una orden que recibieron del Señor y se verifica con profundo fervor y con la autorización apostólica vigente, expresada con anticipación desde el 12 de febrero y ratificada en la epístola del 2 de julio, lectura que como trompeta espiritual se escuchó en todos los recintos sagrados y esta memorable tarde, como introducción de la ceremonia, el P E Herrera leyó un fragmento de esa misiva. A su vez la iglesia entonó el himno “ Hoy te invitamos hermano” y se recitó el Salmo del Apóstol Naasón Joaquín, del 7 de mayo de 2019. Con la alabanza del coro “La fiesta más grande,” cántico con el que se invitó a los Diáconos a ingresar al recinto sagrado, lo cual hicieron con gran solemnidad mientras la iglesia glorificaba a Dios emocionada ante el gozo espiritual que se avecinaba.
El regocijo de la grey de las delegaciones nacionales, ya había iniciado desde la bienvenida a la festividad, al escuchar el mensaje apostólico: "Bienvenidos a la unión del pueblo de Dios, bienvenidas las almas que buscan la bendición de Dios. A partir de ese día, la espiritualidad se fue perfeccionando en la iglesia, al escuchar los estudios bíblicos, que durante varios días, se impartieron como preparación para valorar la invaluable decisión del Señor, de entregarse al escarnio y a la muerte de cruz, por salvarnos.
La consagración espiritual fue creciendo en los asistentes, al escuchar el capítulo del Servicio “Los caminantes de Emaús”, a cargo del hermano José Estrada Martín y en cuyos versículos se aludió al estado espiritual que experimenta el alma ante la cercanía del Señor, como una sugerencia a enardecer el corazón, porque Cristo estaba entre los congregados.
La iglesia llena de emoción glorificaba, feliz de haber acatado la indicación expresada en la misiva del apóstol Naasón Joaquín, de a partir del 1º de agosto empezar a emprender el viaje hacia Guadalajara, con la confianza que los ampararía la oración protectora del Ungido de Dios y así fue, llegaron con bien y la mañana del 9 de agosto estuvieron en la bienvenida. Pero fue mayor el regocijó al participar en el evento de Santa Cena, sabiendo que esta fiesta espiritual era otra prueba de fe para todo el que quisiera experimentar la virtud espiritual de la comunión con Dios y para el que creyera totalmente, que con solo escuchar al Apóstol de Jesucristo, interceder en oración, por la iglesia congregada, iban a experimentar las bendiciones del perdón y la reconciliación con Dios, consagración que alcanzaron plenamente.
Ungimientos de Pastores y Diáconos
A las cinco de la tarde, el fuego espiritual se había encendido en el recinto, avivado con las melodiosas participaciones de los orfeones espirituales, de un coro de más de 2000 voces que ocupaban parte del interior y exterior del templo e integrado principalmente por el Orfeón monumental de Guadalajara, del Coro de silentes y de los Orfeones de Sonora, Chihuahua, Yucatán y Jalisco; así como los coros de Mazahua, del Estado de México, que cantaron en náhuatl, y el de la Costa Chica de Guerrero, que alabó a Dios en amuzgo, su dialecto nativo.
Sumados a esta participación, avivaron el ánimo espiritual de los congregados, los hermanos y hermanas que ofrecieron presentes de alabanzas a Dios durante el Servicio, con cántico alusivos al memorial como : “Alcancé salvación”, “ “Es momento de participar”, “Las bodas del Cordero”. Por su parte la iglesia glorificaba a Cristo, tanto en el interior del santuario como en la glorieta, cuyas calles estaban convertidas en templo, pues al evento acudieron más de 550 000 fieles, no obstante que la mayoría eran de las congregaciones de la República mexicana y dado que la promesa de expansión y crecimiento de la Iglesia sigue teniendo su cumplimiento, Dios inspiró a su Apóstol realizar ungimientos: siete nuevos pastores y 37 diáconos de Estados Unidos y de México. Antes de su ungimiento, ante la iglesia congregada, se leyó las responsabilidades que comprenden la dignidad del diaconado y el pastorado. Con las estrofas del cántico “Que mi vida entera esté, consagrada a ti”, los coros y la iglesia oraron por los nuevos pastores y nuevos diáconos, mientras eran ungidos por los pastores designados para esa encomienda.
Saludo del Apóstol Naasón Joaquín a la iglesia
Aunque la iglesia congregada, desde antes de su arribo a la ciudad de Guadalajara, tuvo la oportunidad de consagrarse, aguardaba el momento de la oración intercesora que, previo a la participación del pan y del vino, el Apóstol de Jesucristo elevaría al Creador para la reconciliación con Dios, con el fin de que todos los presentes pudieran participar de la Santa Cena dignamente. Por la fe de la iglesia, hubiera bastado con que un Emisario del Apóstol trasmitiera esa oración; pero el regocijo fue mayor para los congregados: a las 5:50 de la tarde se escuchó en vivo la voz del Apóstol de Jesucristo, en una llamada telefónica directa, expresando que aunque no le veían presencialmente, estaba entre ellos. La Iglesia lo confirmó con reiterados amén, al escucharle decir:
“Hoy hemos acudido como ciervos sedientos, a la fuente de agua viva para apagar nuestra sed, por los raudales cristalinos de este manantial que hoy está brotando en su iglesia, en donde también disfrutamos de estos frutos preciosos que produce este árbol de vida plantado en este paraíso que es su Iglesia. ¡No pidáis al que no tiene agua, que quite nuestra sed!, el mundo no puede consolarnos, pide el consuelo a Dios, no lo dudes, ¡Él nos proporcionará el más grande consuelo!, ¡serán ríos de agua viva los que mitigarán vuestra sed!”.
Sus palabras, apacibles, estuvieron impregnadas y llenas de ternura y misericordia, como un bálsamo que llevó solaz a las almas congregadas y las consoló plenamente. Estado interior de gran gozo y paz, en que al escuchar el telefonema y escuchar sus conmovedoras palabras y su oración de intercesión ante Dios, los congregados experimentaron su presencia, sintieron el amor de Cristo, de su Ungido y el perdón de Dios, bendición incluso para los que venían avergonzados por sus faltas y así lo garantizó el embajador del Reino de los cielos invitando a la iglesia a postrarse ante la majestad de Dios y en el nombre del Señor Jesucristo suplicar el perdón:
“Cuando veo a los hermanos correr con necesidad, con fervor, con impaciencia, un concurso inmenso de fieles para ganar las bendiciones del perdón santo de Jesucristo, sentados ya a la mesa bendita, con sus vestiduras humildes, desgarradas por la lucha del enemigo buscando la compasión divina; pero también veo a otros diciendo, ¡No soy digno de tan grande bendición! Esta bendición es para hermanos fieles y santos, ¡yo no merezco estar aquí!, entonces debo decir a mis hermanos: ¡Aprovecha este tesoro infinito de gracia y perdón y este perdón que nos concede la amistad y reconciliación con Dios, el derecho perdido a la herencia celestial.
Oración intercesora del Apóstol de Jesucristo
En su epístola de invitación a la santa Cena del 2 de julio del 2023, el Apóstol de Jesucristo ofreció que en esta celebración no solo intercedería por el perdón de la iglesia, sino que además, por compasión, extendería su oración y súplica, incluso por los que hubiesen ofendido a Dios por debilidades de la carne, mas no por ofensas a las potestades divinas y así lo hizo en cabal cumplimiento de su palabra de Apóstol:
“¡Señor!, te ruego por quienes se han alejado de ti y perdieron tu paz y tu misericordia, por quienes fueron engañados y confundidos y creyeron que había algo mejor que tú, por los que las luces de oropel, la música y la vanagloria los confundió, por los que la falsa alegría, producto de sus vicios, los hizo perder la felicidad profunda del alma y no les permite caminar, por los que la carne los domina y caen ante tus ojos…”
Después de la oración del Apóstol de Jesucristo, la iglesia experimentó el perdón y la dulce reconciliación, aunque él no estuvo presente físicamente, pero sí en espíritu participando con sus mensajes trasmitidos telefónicamente a la iglesia y ante todo con su oración de interceción, en palabras llenas de misericordia, siempre enfocadas en el cumplimiento de la encomienda apostólica de ser mensajero de Jesucristo y anunciar su Evangelio de salvación,
Por lo tanto, como el Señor cada día añade a su iglesia, a los que han de ser salvos (Hechos 2:47), el Apóstol Naasón Joaquín también se dirigió a los oyentes sabiendo que no era casualidad que hubiesen acudido a la festividad y además oró por ellos: “Muchos de ellos llegarán a tu pueblo pronto, para que juntos tengamos la dicha de llegar a tu reino para estar contigo por toda la eternidad.”
Por ello la Santa Cena, además de una ceremonia en memoria de la muerte del Señor Jesucristo, es una oportunidad para renovar la fe, cobrar nuevas fuerzas espirituales y desde luego asisrse de la oración intercesora del Apóstol de Jesucristo, para alcanzar la reconciliación con Dios. Limpieza espiritual que permeó entre los asistentes a esta magna celebración, en la que postrados de rodillas oraron y recibieron la respuesta divina, que de hinojos, con clamor y lágrimas, en oración suplicó por su pueblo el Apóstol del Señor:
“¡Ten compasión y clemencia de tu iglesia que te ama!, perdona todos sus pecados, danos hoy un alma limpia y pura, renueva sus fuerzas y confianza en ti¡, mientras nosotros, postrados a tus plantas, decimos con el mayor amor, ¡reina oh Dios del cielo!, ¡reina con tu hijo Jesucristo!, reina sobre nosotros, tu pueblo y tu iglesia, reina para que nadie titubee en los vientos que la agiten, reina sobre nuestros corazones, a la sombra de nuestro amor infinito y reina sobre este mundo, porque también te pertenece. “
La festividad religiosa de la Santa Cena, llamada por su importancia, la más grande de toda la tierra, tiene su origen en la última cena del Señor Jesucristo, que el Señor comió con sus apóstoles. Sublime momento en que instituyó este memorial en recuerdo de su sacrificio, en el que decidió entregarse a la muerte, por amor a la humanidad. Esa misma noche estableció un nuevo pacto con su sangre, simbolizada en el vino:
“Ritual sagrado, que conlleva grandiosas acciones de virtud, llenas de actos incomprensibles para la mente humana; pero perceptible al espíritu de las almas que lo aceptamos como su salvador : Así pues, todas las veces que comiéreis este pan y bebiéreis de esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”.
El memorial de esta consigna mandamiento del Señor Jesucristo, en Hermosa Provincia lo pronunció el P E Jesús Orozco Montejano, quien como emisario del Apóstol Naasón Joaquín, siendo las 18:16 horas tomó el pan, lo partió y envió a los Pastores y diáconos a impartirlo a la iglesia, mientras los coros entonaban el himno “La luz de la vida”. Después de impartir el pan, primero a los fieles del exterior y finalmente a los del interior del recinto santo.
La copa del nuevo pacto la bendijo el P E José Luis Prats cerca de la 20:00 horas y el bendecido fruto de la vid, se repartió en pequeños recipientes, (como sucedió en tiempo de pandemia, en la Santa Cena 2021 en Guadalajara, en la que participó solo el cuerpo ministerial). En esta ocasión los hermanos tampoco bebieron directamente de la copa, esto como medida higiénica para evitar algún contagio.
Al unísono, en el recinto sagrado de Bethel, cuyo Servicio de Santa Cena fue presidido por el hermano P.E. Samuel Díaz Soriano, el P.E. Antonio Adán bendijo el pan, con la representación apostólica. Los presentes dieron gloria a Dios confiados en que la palabra apostólica tiene cumplimiento y así habían sentido la eficacia de la oración intercesora.
En la colonia Mtro Aarón Joaquín, el hermano P.E. Joel González Hernández, que coordinaba el Servicio, llamó al emisario del Apóstol de Jesucristo, a bendecir el pan. Correspondió al José de Jesús Pardo Santana pronunciar las sagradas palabras del ritual de esta parte de la ceremonia y la copa la bendijo el P.E. José Bermudez.
Los pastores asistidos por los diáconos de la iglesia, pese a la fuerte lluvia que los mojaba, cumplieron la encomienda de impartir el pan y el vino a los comensales, mencionando que esos elementos cultuales simbolizaban la carne y sangre de Jesucristo, derramada en un sacrificio santo y perfecto; por el que esa tarde en su nombre se congregaban miles de cristianos que conforman el pueblo de Dios reunido por creer en la palabra apostólica.
En todas los recintos que sirvieron de sedes y sub sedes de la Santa convocación, durante el desarrollo del evento y mientras los comensales comían el pan y bebían el vino, los levitas espirituales encendían el calor espiritual, con emotivos himnos de la pasión y muerte del Señor Jesucristo, que hacían memoria al sacrificio de Jesucristo, destacando no solo su muerte por amor, sino el valor de su sacrificio por salvar a la humanidad.
Cuando todos hubieron bebido de la copa, se invitó a los diáconos y pastores a participar del pan y el vino, la iglesia los acompañó con una oración, mientras el coro entonaba el himno alusivo al memorial: "No se ha dicho ni aún la mitad", momento tras el cual toda la iglesia y el Cuerpo ministerial alcanzaron la anhelada comunión del pueblo de Dios.
Antes de concluir la ceremonia de Santa Cena, el Apóstol del Señor envió un mensaje a la iglesia congregada en las tres sedes y en los principales recintos sagrados de La luz del Mundo en Guadalajara que por esta ocasión, en lugar del himno que solían entonar, “en Gólgota Jesús murió”, ahora levantando la mano, entonaran el himno “En un monte que Dios” e hicieran la promesa de fidelidad a nuestro Señor Jesucristo, haciendo el voto que nada ni nadie los apartará del amor del Señor. Promesa que la grey hizo a Cristo, de corazón y con toda sinceridad, porque estaban experimentando la comunión con Dios, lograda por su amor y misericordia, con plena confianza en que, de conservar ese estado de pureza y santidad que experimentaron en este Santo memorial 2023, para en el día postrero estar unidos con Dios, por toda la eternidad.
Después que el P.E. Daniel Núñez recitó el capítulo 17 de Juan y habiéndonos comprometido con nuestro Señor Jesucristo, a permanecer fieles y a su lado, plenamente confortados y henchidos de bendición, después de las 9:30 pm se dio por terminada la ceremonia y ya para finalizar y salir del santuario, la iglesia entonó el himno, “por qué buscáis a Cristo ahí”, cántico que instó a los congregados a proclamar a Cristo resucitado, al que no está crucificado, sino al que vive y reina con gloria a la diestra de Dios, al que la iglesia la Luz del Mundo adora y hoy es una con él y le sirve con la confianza que un día estaremos donde él está y veremos su gloria, la que Dios le dio.