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¡El amor de Dios nos ha distinguido!: Santa Cena 2023Por: Mtra. Elsa López Maldonado. 14 de agosto 2023. Santa Convocaci...
20/08/2023

¡El amor de Dios nos ha distinguido!: Santa Cena 2023

Por: Mtra. Elsa López Maldonado.

14 de agosto 2023. Santa Convocación 2023. "Así pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Corintios 11:26).

Porque el amor de Dios la distingue, la grey de la Iglesia La luz del Mundo de la República Mexicana, con gran fervor y espiritualidad, celebró la Santa Cena en Guadalajara, solemne ceremonia a la que acudieron más de 550 mil fieles del interior del país, así como el Cuerpo Ministerial --conformado por el Consejo de Obispos, Pastores, Diáconos, Encargados y misioneros-- procedentes estos de los cinco continentes.

La Santa Convocación tuvo lugar por la invitación del Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, a la iglesia de la República Mexicana, a través de su carta, fechada el 2 de julio de 2023. En esta epístola recordó la importancia de participar del mandamiento y el memorial sagrado, en recuerdo de la muerte del Señor Jesucristo y, en consecuencia, proclamar su gloriosa resurrección.

Este memorial sagrado, cabe destacarlo, era anhelado por los miembros de la iglesia. Durante los años que duró la contingencia sanitaria, la iglesia no pudo congregarse físicamente en Guadalajara, debido a las restricciones inherentes al COVID 19. Hoy, la realidad fue distinta.

Con el gozo espiritual de los congregados y su fe inquebrantable, que la persecución mediática y las adversidades han querido destruir, el 14 de agosto de 2023 quedó registrado en el corazón y mente colectiva de la iglesia, como una tarde noche de gran bendición, en que la grey se vistió de gloria conmemorando la Cena del Señor en tres sedes de Guadalajara: colonias Hermosa Provincia, Bethel y Maestro Aarón Joaquín. Previamente, durante la festividad que oficialmente inició el día 9 de agosto, los cultos tuvieron lugar en 16 sub sedes de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

El día 14, en el servicio de la Santa Cena, en las tres sedes presidieron los ministros autorizados para celebrar el servicio de esta magna festividad espiritual, convocados por el Apóstol de Jesucristo. Representado por los pastores autorizados para conmemorar el memorial sagrado de la última cena del Señor con sus Apóstoles, y cumplir con ello el mandamiento de comer el pan y beber la copa, en recuerdo de la muerte del hijo de Dios. En el templo de la colonia Hermosa Provincia, el servicio fue presidido por el hermano P.E. Octavio Herrera Basulto; en la subsede del templo Bethel, el servicio de Santa Cena lo presidió el hermano P.E. Samuel Díaz Soriano; en la colonia Maestro Aarón Joaquín, hizo lo propio el hermano P.E. Joel González Hernández.

Por ser el evento religioso más importante de la iglesia, y por la solemnidad con que se realiza, se llevó a cabo superando las expectativas de los hermanos asistentes, que en esta ocasión fueron las delegaciones nacionales invitadas a la conmemoración, quienes durante una semana estuvieron escuchando estudios y participando en las oraciones y consagraciones en los principales recintos sagrados de la Zona Metropolitana de Guadalajara, en las colonias Hermosa Provincia, Bethel, maestro Aarón Joaquín, La Amistad, Loma Dorada, San José del 15, San Antonio, La Presa, La Jalisco, entre otras. Cabe destacar que en estas sub sedes, a través de transmisión vía internet, se trasmitió la Santa Cena para los hermanos de la tercera edad, para las hermanas con niños pequeños y los enfermos, quienes asistieron para cumplir con el sagrado mandamiento que garantiza la comunión, pues el Señor expresó: “el que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece y yo le resucitaré en el día postrero”. (Cfr. Juan 6:56).

Con esta indicación, el Cuerpo ministerial y la iglesia presente, en el espacio de meditación, presidido por el hermano P.E. Abner Pardo Medrano, que tuvo lugar a las once la mañana del 14 de agosto en Hermosa Provincia, fueron exhortados a valorar la dignidad de ser hijos de Dios, lo cual implica también la responsabilidad de corresponder a los cuidados y protección del Padre celestial, permanenciendo cerca de él y siendo recíprocos en el amor y gratitud, de manera que Dios nunca llegue a sentir nuestra ingratitud e indiferencia; sobre todo porque nos dio a su Hijo para salvación.

Servicio de Santa Cena.

El servicio de Santa Cena dio inicio a las cuatro de la tarde (hora de México), celebración que dijo el hermano P.E. Octavio Herrera, desde el templo sede de la Hermosa Provincia: “Es una puerta de misericordia para alcanzar plena comunión con Dios”. Ceremonia que una vez más se realizó para cumplir el mandamiento del Señor Jesucristo, “Haced esto en memoria de mí”. Así los apóstoles de la primitiva iglesia de Jesucristo conmemoraron aquel hecho y los de la actual, en su era de restauración, también lo han venido conmemorando porque es una orden que recibieron del Señor y se verifica con profundo fervor y con la autorización apostólica vigente, expresada con anticipación desde el 12 de febrero y ratificada en la epístola del 2 de julio, lectura que como trompeta espiritual se escuchó en todos los recintos sagrados y esta memorable tarde, como introducción de la ceremonia, el P E Herrera leyó un fragmento de esa misiva. A su vez la iglesia entonó el himno “ Hoy te invitamos hermano” y se recitó el Salmo del Apóstol Naasón Joaquín, del 7 de mayo de 2019. Con la alabanza del coro “La fiesta más grande,” cántico con el que se invitó a los Diáconos a ingresar al recinto sagrado, lo cual hicieron con gran solemnidad mientras la iglesia glorificaba a Dios emocionada ante el gozo espiritual que se avecinaba.

El regocijo de la grey de las delegaciones nacionales, ya había iniciado desde la bienvenida a la festividad, al escuchar el mensaje apostólico: "Bienvenidos a la unión del pueblo de Dios, bienvenidas las almas que buscan la bendición de Dios. A partir de ese día, la espiritualidad se fue perfeccionando en la iglesia, al escuchar los estudios bíblicos, que durante varios días, se impartieron como preparación para valorar la invaluable decisión del Señor, de entregarse al escarnio y a la muerte de cruz, por salvarnos.

La consagración espiritual fue creciendo en los asistentes, al escuchar el capítulo del Servicio “Los caminantes de Emaús”, a cargo del hermano José Estrada Martín y en cuyos versículos se aludió al estado espiritual que experimenta el alma ante la cercanía del Señor, como una sugerencia a enardecer el corazón, porque Cristo estaba entre los congregados.
La iglesia llena de emoción glorificaba, feliz de haber acatado la indicación expresada en la misiva del apóstol Naasón Joaquín, de a partir del 1º de agosto empezar a emprender el viaje hacia Guadalajara, con la confianza que los ampararía la oración protectora del Ungido de Dios y así fue, llegaron con bien y la mañana del 9 de agosto estuvieron en la bienvenida. Pero fue mayor el regocijó al participar en el evento de Santa Cena, sabiendo que esta fiesta espiritual era otra prueba de fe para todo el que quisiera experimentar la virtud espiritual de la comunión con Dios y para el que creyera totalmente, que con solo escuchar al Apóstol de Jesucristo, interceder en oración, por la iglesia congregada, iban a experimentar las bendiciones del perdón y la reconciliación con Dios, consagración que alcanzaron plenamente.

Ungimientos de Pastores y Diáconos

A las cinco de la tarde, el fuego espiritual se había encendido en el recinto, avivado con las melodiosas participaciones de los orfeones espirituales, de un coro de más de 2000 voces que ocupaban parte del interior y exterior del templo e integrado principalmente por el Orfeón monumental de Guadalajara, del Coro de silentes y de los Orfeones de Sonora, Chihuahua, Yucatán y Jalisco; así como los coros de Mazahua, del Estado de México, que cantaron en náhuatl, y el de la Costa Chica de Guerrero, que alabó a Dios en amuzgo, su dialecto nativo.

Sumados a esta participación, avivaron el ánimo espiritual de los congregados, los hermanos y hermanas que ofrecieron presentes de alabanzas a Dios durante el Servicio, con cántico alusivos al memorial como : “Alcancé salvación”, “ “Es momento de participar”, “Las bodas del Cordero”. Por su parte la iglesia glorificaba a Cristo, tanto en el interior del santuario como en la glorieta, cuyas calles estaban convertidas en templo, pues al evento acudieron más de 550 000 fieles, no obstante que la mayoría eran de las congregaciones de la República mexicana y dado que la promesa de expansión y crecimiento de la Iglesia sigue teniendo su cumplimiento, Dios inspiró a su Apóstol realizar ungimientos: siete nuevos pastores y 37 diáconos de Estados Unidos y de México. Antes de su ungimiento, ante la iglesia congregada, se leyó las responsabilidades que comprenden la dignidad del diaconado y el pastorado. Con las estrofas del cántico “Que mi vida entera esté, consagrada a ti”, los coros y la iglesia oraron por los nuevos pastores y nuevos diáconos, mientras eran ungidos por los pastores designados para esa encomienda.

Saludo del Apóstol Naasón Joaquín a la iglesia

Aunque la iglesia congregada, desde antes de su arribo a la ciudad de Guadalajara, tuvo la oportunidad de consagrarse, aguardaba el momento de la oración intercesora que, previo a la participación del pan y del vino, el Apóstol de Jesucristo elevaría al Creador para la reconciliación con Dios, con el fin de que todos los presentes pudieran participar de la Santa Cena dignamente. Por la fe de la iglesia, hubiera bastado con que un Emisario del Apóstol trasmitiera esa oración; pero el regocijo fue mayor para los congregados: a las 5:50 de la tarde se escuchó en vivo la voz del Apóstol de Jesucristo, en una llamada telefónica directa, expresando que aunque no le veían presencialmente, estaba entre ellos. La Iglesia lo confirmó con reiterados amén, al escucharle decir:

“Hoy hemos acudido como ciervos sedientos, a la fuente de agua viva para apagar nuestra sed, por los raudales cristalinos de este manantial que hoy está brotando en su iglesia, en donde también disfrutamos de estos frutos preciosos que produce este árbol de vida plantado en este paraíso que es su Iglesia. ¡No pidáis al que no tiene agua, que quite nuestra sed!, el mundo no puede consolarnos, pide el consuelo a Dios, no lo dudes, ¡Él nos proporcionará el más grande consuelo!, ¡serán ríos de agua viva los que mitigarán vuestra sed!”.

Sus palabras, apacibles, estuvieron impregnadas y llenas de ternura y misericordia, como un bálsamo que llevó solaz a las almas congregadas y las consoló plenamente. Estado interior de gran gozo y paz, en que al escuchar el telefonema y escuchar sus conmovedoras palabras y su oración de intercesión ante Dios, los congregados experimentaron su presencia, sintieron el amor de Cristo, de su Ungido y el perdón de Dios, bendición incluso para los que venían avergonzados por sus faltas y así lo garantizó el embajador del Reino de los cielos invitando a la iglesia a postrarse ante la majestad de Dios y en el nombre del Señor Jesucristo suplicar el perdón:

“Cuando veo a los hermanos correr con necesidad, con fervor, con impaciencia, un concurso inmenso de fieles para ganar las bendiciones del perdón santo de Jesucristo, sentados ya a la mesa bendita, con sus vestiduras humildes, desgarradas por la lucha del enemigo buscando la compasión divina; pero también veo a otros diciendo, ¡No soy digno de tan grande bendición! Esta bendición es para hermanos fieles y santos, ¡yo no merezco estar aquí!, entonces debo decir a mis hermanos: ¡Aprovecha este tesoro infinito de gracia y perdón y este perdón que nos concede la amistad y reconciliación con Dios, el derecho perdido a la herencia celestial.

Oración intercesora del Apóstol de Jesucristo

En su epístola de invitación a la santa Cena del 2 de julio del 2023, el Apóstol de Jesucristo ofreció que en esta celebración no solo intercedería por el perdón de la iglesia, sino que además, por compasión, extendería su oración y súplica, incluso por los que hubiesen ofendido a Dios por debilidades de la carne, mas no por ofensas a las potestades divinas y así lo hizo en cabal cumplimiento de su palabra de Apóstol:

“¡Señor!, te ruego por quienes se han alejado de ti y perdieron tu paz y tu misericordia, por quienes fueron engañados y confundidos y creyeron que había algo mejor que tú, por los que las luces de oropel, la música y la vanagloria los confundió, por los que la falsa alegría, producto de sus vicios, los hizo perder la felicidad profunda del alma y no les permite caminar, por los que la carne los domina y caen ante tus ojos…”

Después de la oración del Apóstol de Jesucristo, la iglesia experimentó el perdón y la dulce reconciliación, aunque él no estuvo presente físicamente, pero sí en espíritu participando con sus mensajes trasmitidos telefónicamente a la iglesia y ante todo con su oración de interceción, en palabras llenas de misericordia, siempre enfocadas en el cumplimiento de la encomienda apostólica de ser mensajero de Jesucristo y anunciar su Evangelio de salvación,

Por lo tanto, como el Señor cada día añade a su iglesia, a los que han de ser salvos (Hechos 2:47), el Apóstol Naasón Joaquín también se dirigió a los oyentes sabiendo que no era casualidad que hubiesen acudido a la festividad y además oró por ellos: “Muchos de ellos llegarán a tu pueblo pronto, para que juntos tengamos la dicha de llegar a tu reino para estar contigo por toda la eternidad.”

Por ello la Santa Cena, además de una ceremonia en memoria de la muerte del Señor Jesucristo, es una oportunidad para renovar la fe, cobrar nuevas fuerzas espirituales y desde luego asisrse de la oración intercesora del Apóstol de Jesucristo, para alcanzar la reconciliación con Dios. Limpieza espiritual que permeó entre los asistentes a esta magna celebración, en la que postrados de rodillas oraron y recibieron la respuesta divina, que de hinojos, con clamor y lágrimas, en oración suplicó por su pueblo el Apóstol del Señor:

“¡Ten compasión y clemencia de tu iglesia que te ama!, perdona todos sus pecados, danos hoy un alma limpia y pura, renueva sus fuerzas y confianza en ti¡, mientras nosotros, postrados a tus plantas, decimos con el mayor amor, ¡reina oh Dios del cielo!, ¡reina con tu hijo Jesucristo!, reina sobre nosotros, tu pueblo y tu iglesia, reina para que nadie titubee en los vientos que la agiten, reina sobre nuestros corazones, a la sombra de nuestro amor infinito y reina sobre este mundo, porque también te pertenece. “

La festividad religiosa de la Santa Cena, llamada por su importancia, la más grande de toda la tierra, tiene su origen en la última cena del Señor Jesucristo, que el Señor comió con sus apóstoles. Sublime momento en que instituyó este memorial en recuerdo de su sacrificio, en el que decidió entregarse a la muerte, por amor a la humanidad. Esa misma noche estableció un nuevo pacto con su sangre, simbolizada en el vino:

“Ritual sagrado, que conlleva grandiosas acciones de virtud, llenas de actos incomprensibles para la mente humana; pero perceptible al espíritu de las almas que lo aceptamos como su salvador : Así pues, todas las veces que comiéreis este pan y bebiéreis de esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”.

El memorial de esta consigna mandamiento del Señor Jesucristo, en Hermosa Provincia lo pronunció el P E Jesús Orozco Montejano, quien como emisario del Apóstol Naasón Joaquín, siendo las 18:16 horas tomó el pan, lo partió y envió a los Pastores y diáconos a impartirlo a la iglesia, mientras los coros entonaban el himno “La luz de la vida”. Después de impartir el pan, primero a los fieles del exterior y finalmente a los del interior del recinto santo.

La copa del nuevo pacto la bendijo el P E José Luis Prats cerca de la 20:00 horas y el bendecido fruto de la vid, se repartió en pequeños recipientes, (como sucedió en tiempo de pandemia, en la Santa Cena 2021 en Guadalajara, en la que participó solo el cuerpo ministerial). En esta ocasión los hermanos tampoco bebieron directamente de la copa, esto como medida higiénica para evitar algún contagio.

Al unísono, en el recinto sagrado de Bethel, cuyo Servicio de Santa Cena fue presidido por el hermano P.E. Samuel Díaz Soriano, el P.E. Antonio Adán bendijo el pan, con la representación apostólica. Los presentes dieron gloria a Dios confiados en que la palabra apostólica tiene cumplimiento y así habían sentido la eficacia de la oración intercesora.

En la colonia Mtro Aarón Joaquín, el hermano P.E. Joel González Hernández, que coordinaba el Servicio, llamó al emisario del Apóstol de Jesucristo, a bendecir el pan. Correspondió al José de Jesús Pardo Santana pronunciar las sagradas palabras del ritual de esta parte de la ceremonia y la copa la bendijo el P.E. José Bermudez.

Los pastores asistidos por los diáconos de la iglesia, pese a la fuerte lluvia que los mojaba, cumplieron la encomienda de impartir el pan y el vino a los comensales, mencionando que esos elementos cultuales simbolizaban la carne y sangre de Jesucristo, derramada en un sacrificio santo y perfecto; por el que esa tarde en su nombre se congregaban miles de cristianos que conforman el pueblo de Dios reunido por creer en la palabra apostólica.

En todas los recintos que sirvieron de sedes y sub sedes de la Santa convocación, durante el desarrollo del evento y mientras los comensales comían el pan y bebían el vino, los levitas espirituales encendían el calor espiritual, con emotivos himnos de la pasión y muerte del Señor Jesucristo, que hacían memoria al sacrificio de Jesucristo, destacando no solo su muerte por amor, sino el valor de su sacrificio por salvar a la humanidad.

Cuando todos hubieron bebido de la copa, se invitó a los diáconos y pastores a participar del pan y el vino, la iglesia los acompañó con una oración, mientras el coro entonaba el himno alusivo al memorial: "No se ha dicho ni aún la mitad", momento tras el cual toda la iglesia y el Cuerpo ministerial alcanzaron la anhelada comunión del pueblo de Dios.

Antes de concluir la ceremonia de Santa Cena, el Apóstol del Señor envió un mensaje a la iglesia congregada en las tres sedes y en los principales recintos sagrados de La luz del Mundo en Guadalajara que por esta ocasión, en lugar del himno que solían entonar, “en Gólgota Jesús murió”, ahora levantando la mano, entonaran el himno “En un monte que Dios” e hicieran la promesa de fidelidad a nuestro Señor Jesucristo, haciendo el voto que nada ni nadie los apartará del amor del Señor. Promesa que la grey hizo a Cristo, de corazón y con toda sinceridad, porque estaban experimentando la comunión con Dios, lograda por su amor y misericordia, con plena confianza en que, de conservar ese estado de pureza y santidad que experimentaron en este Santo memorial 2023, para en el día postrero estar unidos con Dios, por toda la eternidad.

Después que el P.E. Daniel Núñez recitó el capítulo 17 de Juan y habiéndonos comprometido con nuestro Señor Jesucristo, a permanecer fieles y a su lado, plenamente confortados y henchidos de bendición, después de las 9:30 pm se dio por terminada la ceremonia y ya para finalizar y salir del santuario, la iglesia entonó el himno, “por qué buscáis a Cristo ahí”, cántico que instó a los congregados a proclamar a Cristo resucitado, al que no está crucificado, sino al que vive y reina con gloria a la diestra de Dios, al que la iglesia la Luz del Mundo adora y hoy es una con él y le sirve con la confianza que un día estaremos donde él está y veremos su gloria, la que Dios le dio.

Unidos por la fe del centurión la Iglesia La Luz del Mundo celebró La Santa Cena de Jesucristo (Coordinación de Crónica ...
17/08/2022

Unidos por la fe del centurión la Iglesia La Luz del Mundo celebró La Santa Cena de Jesucristo

(Coordinación de Crónica Apostólica, 14 de agosto 2022)

"Vosotros sois los hijos de Dios, la esposa del Cordero y hoy yo también he participado de esta bendición"... Apóstol Naasón Joaquín García.

Unidos por la fe , la iglesia La luz del Mundo conmemoró una vez más La Santa Cena, en recuerdo del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo y para proclamar su resurrección; memorial sagrado, que se celebró en más de 56 sedes nacionales e internacionales y en los principales recintos sagrados, iniciando con la ceremonia gloriosa del templo de Hermosa Provincia de Guadalajara, sede de la la Gracia de Dios; en donde, al igual que en Bethel y en cada santuario en donde la iglesia se congregó para participar de la cena del Señor, bastó escuchar la lectura del mensaje apostólico y la poderosa oración de intercesión del embajador de Jesucristo, para que la palabra de fe del centurión, se cumpliera: " Solo di la palabra..." y la iglesia experimentó la bendición espiritual de la reconciliación con Dios, que se logró cabalmente, como si el Apóstol de Jesucristo estuviera presente.

Los antecedentes de esta festividad religiosa, que por su importancia, la llamamos, la más grande de toda la tierra, tienen su origen en la última cena del Señor Jesucristo, que comió con sus apóstoles. Sublime momento en que instituyó este memorial ordenando para celebrarlo en recuerdo de su sacrificio, en el que decidió entregarse a la muerte, por amor a la humanidad. Esa misma tarde estableció un nuevo pacto con su sangre, simbolizada en el vino. Ritual sagrado, que conlleva grandiosas acciones de virtud, llenas de actos incomprensibles para la mente humana; pero perceptible al espíritu de las almas que lo aceptamos como su salvador: "Así pues, todas las veces que comiéreis este pan y bebiéreis de esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga".

Para cumplir este mandamiento, los apóstoles de la primitiva iglesia de Jesucristo y los de la actual, en su era de restauración, lo han venido realizando porque es una orden que recibieron del Señor y se verifica con gran solemnidad, incluso en los hogares de los hermanos; ya que en esta ocasión, una vez más, solo una parte de la Iglesia la Luz del Mundo de los cinco continentes celebró el memorial sagrado en numerosas sedes nacionales, estatales, y departamentales. Ya que solo se permitió el ingreso a los templos, a los coros, al cuerpo ministerial y a encargados de grupos que trabajan en el cuidado de la iglesia. El resto de los hermanos siguió la festividad desde sus casas, pues gracias a la tecnología de la información, se trasmitió el evento por la internet; a fin de evitar el contagio por la proliferación del covid. Problema de salud que obligó a la iglesia, a que por tercera vez participaran de manera virtual y espiritual desde sus hogares, en atención a las indicaciones que el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín hizo en su misiva del 6 de julio del presente, a la iglesia universal esparcida en más de 60 naciones.

La iglesia llena de fe entendió la indicación sabiendo que esta fiesta espiritual sería otra prueba de fe para todo el que anhelara experimentar la virtud espiritual de la comunión con Dios y para el que creyera totalmente, que con solo escuchar que el Apóstol decía la palabra, la grey iba experimentar las bendiciones; lo cual fue así, pues todos recibieron las caricias de Dios. Estado interior de gran gozo y paz en que experimentaron su presencia, el amor de Cristo y de su Ungido.

El regocijo de la grey esparcida en los cinco continentes, ya había iniciado desde la bienvenida a la festividad, al escuchar el mensaje apostólico:

"Bienvenidos a la unión del pueblo de Dios, bienvenidas las almas que buscan la bendición de Dios, bienvenidos a nuestra hermosa fiesta espiritual, la Santa Cena de Jesucristo". Ceremonia que se trasmitió el 10 de agosto, desde el templo de Los Ángeles, California. A partir de ese día, la espiritualidad se fue perfeccionando en la iglesia, al escuchar los estudios bíblicos, que durante varios días, se impartieron como preparación para valorar el resultado de la invaluable decisión del Señor, de entregarse al escarnio y a la muerte de cruz, por salvarnos; cuya consecuencia, de su sacrificio santo y perfecto, hoy en su nombre, se congregan miles de cristianos que conformamos el pueblo de Dios reunido por creer a la palabra del Apóstol de Jesucristo.

El reconocimiento al amor inconmensurable de Cristo, se empezó a derramar desde el Tiempo de meditación, que a las 11:00 hora de México, se trasmitió desde Guadalajara y con igual fervor, se desarrolló en cada sede destacando la firmeza de la iglesia universal, que anhelaba ese día 14 y aguardaba el momento de la poderosa plegaria de reconciliación y mediación de la oración intercesora del Apóstol del Señor; así como su confianza en la histórica promesa de Jesucristo, fiador de nuestras almas y hoy sentado a la diestra de Dios intercediendo por nosotros. Con esta venia, los hermanos acompañados por los Coros, adoraban al Dios del cielo y de la tierra, ya preparados la mayoría, en altares que con gran alegría acondicionaron en sus hogares y más gozosos estuvieron, los que pudieron ingresar a los templos y comer del pan y beber de la copa santa del Señor

Servicio de Santa Cena.

La las 16:00 horas de México dio inicio el Servicio de Santa cena, que de manera indistinta y a la misma hora, se desarrolló con gran gozo en más de 56 sedes que el Siervo del Señor eligió para esta distinción; ya que en cada una de ellas se bendijo el pan y el vino. De esta manera, el cuerpo ministerial, los coros y el aforo de iglesia permitido por las autoridades de salud de cada país, tuvieron la gran bendición de conmemorar la muerte del Señor en el interior de esos santuarios; en donde los comensales de todas las sedes se vistieron de gloria durante el bendito memorial. Evento que al unísono se desarrolló desde luego, en los templos de Hermosa Provincia y Bethel en Guadalajara, Jalisco.

En todas los recintos elegidos, los levitas espirituales de los coros encendieron el calor espiritual, con emotivos himnos de la pasión y muerte del Señor Jesucristo, que hacían memoria al sacrificio de Jesucristo, destacando no solo su muerte por amor, sino el valor de su sacrificio santo y perfecto por salvar a la humanidad. Al iniciar el Servicio de Santa Cena, en el templo sede de la cristiandad y la Gracia, en donde al frente del altar se leía el mensaje apostólico: "Os invito a celebrar este santo memorial", los congregados, ya de pie participaron en la consagración entonando los himnos " Al sonar de la trompeta" y "Quien es el que de Edon. El fuego espiritual se fu encendiendo con la participación de las voces angelicales de los coros Metropolitano y de Hermosa Provincia, cuyos levitas dieron la bienvenida al capítulo recitado por el hermano Silem Ipiña García, con el himno "Holocausto de amor".

Ungimientos

Después de la consagración presidida por el D E José Saavedra en Hermosa Provincia y de que la iglesia se alegrara con los cantos que algunos hermanos y hermanas, le ofrecieron a Dios, la iglesia entonó el himno "Allá en los olivos". Enseguida el hno Saavedra destacó que tras ese cruento sacrificio y muerte del Señor, vino la resurrección y expansión de la iglesia que nuestro Señor Jesucristo vino a fundar y que de la misma manera, en su actual iglesia, se está cumpliendo la promesa de crecimiento, hecha por Dios al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín; por lo que le fue necesario ordenar el ungimiento de 14 nuevos Pastores, 44 diáconos y 5 Diaconisas. Nuevos servidores de la iglesia del Señor, que fueron nombrados en las sedes correspondientes. En Guadalajara, el Pastor Guadalupe Rodríguez ungió al nuevo pastor Mizrraín Rangel García y al nuevo diácono José Luis Hernández Castillo.

Lectura de misiva apostólica

A las 5:30 horas, el P E Pablo Benjamín Chávez Joaquín dio lectura a la misiva apostólica, en cuyas líneas el Siervo del Señor motiva a la iglesia, que para esos momentos ya experimentaba una mística alegría, al valorar el momento y lugar santo y sublime en que se encontraban, no en un templo material, ni el Apóstol en una celda sombría; sino por el fervor espiritual y la consagración, que aseguró:

"Todos, coros, ministros e iglesia, ya se encontraban espiritualmente en el portentoso templo de adoración espiritual, en tierra sagrada y ante la presencia del poder del Dios que hizo los cielos y la tierra, que hizo el alma en cada uno y que reina sobre millares de ángeles...".

Le regocijó que ya estuviesen los elementos sagrados para celebrar el ritual del memorial, la mesa con el pan y el vino, que al ser distribuido entre los invitados, por la bendición y la autoridad apostólica, se convertiría en el cuerpo y la sangre de Jesucristo y por la fe y la obediencia al mandamiento, actuará en su poder infinito para hacer la unión perfecta entre Dios, Cristo, el Apóstol del Señor y la iglesia:

"Habiéndose trasformado en el cuerpo santo y perfecto de nuestro amado Jesucristo para ser uno con Dios, uno con Jesucristo y todos unidos con la iglesia de todo el mundo formaremos el cuerpo de Cristo...".

Puntualizó que en la cabeza de ese cuerpo estará Jesucristo, de donde emanan la luz y la gracia. Por ello la iglesia tiene un tesoro invaluable. Lo más carísimo fue la sangre del Señor, que se derramó para lavar los pecados del mundo. Explicó que de similar aprecio, cual tesoro, son las palabras de Cristo, sus obras, sus sufrimientos, sus vigilias y trabajos. De todo esto se nuetre y alimenta la iglesia; por lo que reconoció la riqueza de la grey, que en cada sede glorificaba a Cristo, con toda libertad y fe; porque aunque no poseen las riquezas del mundo, el Apóstol del Señor aseguró que:

"Vosotros tenéis un tesoro, un bien incalculable en la sangre de Jesucristo, en sus pasadas lágrimas y en sus antiguas oraciones, en su intercesión ante el padre y en su misericordia".

Dones que a veces no valoramos e incumplimos la voluntad de Dios. Sin embargo, en cada memorial de Santa Cena, tenemos la oportunidad de prepararnos, examinar nuestro camino y consagrarnos para sentarnos dignamente a la mesa del Señor. Y si aún no llegamos debidamente preparados, como algunos estaban aún con faltas, a favor de todos, ahí estaría la poderosa oración apostólica, "interviniendo ante Dios, con toda la humildad de un Siervo a su amo; pero con toda la confianza que un hijo tiene en su padre...".

Como garante de su amada iglesia, dijo que se acercaría a los lugares celestiales para suplicar de hinojos ante el Padre, el perdón y el rescate divino, para unir a la iglesia con Dios y con su hijo amado Jesucristo. Entonces seremos uno con Dios, -aseguró el Siervo de Dios. La iglesia llena de reconocimiento y con la enunciada fe del centurión, consciente que las pruebas y luchas han hecho mella en el corazón de algunos, lloraron y suplicaron a Dios, que escuchara a su Embajador, en favor de la reconciliación de todos los fieles. La congregación fue un nuevo pentecostés en el que se extendieron las lenguas angelicales y las glorias a Dios entre los ahí reunidos.

Consagración de los elementos ceremoniales

Habiéndose llegado el momento de repartir los elementos ceremoniales, el P E Ramiro Hernández bendijo el pan diciendo: "Conforme a la autoridad que me confirió el Apóstol de Jesucristo, el cual la recibió de Jesucristo, bendigo el pan y envió a los diáconos y pastores presentes a impartirlo a los congregados, que lo comieron con toda solemnidad y emoción espiritual, dado lo que simboliza; en tanto se escuchaban las ofrendas de melodiosos cánticos, como "Gracias a Dios que me da la vida"y "Cantemos su victoria" .

Cuando todos hubieron comido el pan, también al P E Ramiro Hernández le correspondió la dignidad de bendecir la copa diciendo: "Esta es la sangre de tu hijo Jesucristo, que por nosotros fue derramada, y así bebamos. Mientras los pastores y diáconos comisionados para llevar el vino, que en esta ocasión, por higiene y para evitar contagios de covid, se sirvió en pequeños vasitos, la iglesia de rodillas oraba a Dios y esperaba con emoción el anhelado elemento de la vid. Entre tanto otros hermanos y hermanas ofrecían ofrendas a Dios, por el regalo de dar a su hijo en propiciación por nuestros pecados. A su vez la iglesia le dio bienvenida a todos los cantos, con el himno "En el monte calvario".

Cuando todos hubieron bebido de la copa, se invitó a los diáconos y pastores a participar del pan y el vino e invitó a la iglesia a acompañarlos con una oración y el coro entonó el himno alusivo al memorial: "Las bodas del Cordero".

Al concluir la impartición del vino al cuerpo ministerial, se trasmitió un telefonema del Apóstol de Jesucristo quien con voz contrita y entre sollozos, agradecía a Dios el permitirle estar junto con su iglesia, ya que desde su celda estaba escuchando el servicio de la Santa Cena y sintiendo su espiritualidad, además de ver su regocijo y santidad; por lo que dijo a la iglesia:

"Vosotros sois los hijos de Dios, la esposa del Cordero y hoy yo también he participado de esta bendición...".

Puntualizó que la conmemoración de la Santa cena es un memorial sagrado en el que los redimidos por Cristo, reconocen el sacrificio del Señor, como un sacrificio santo y perfecto; ya que el hijo de Dios pudo haberse negado a cumplir la voluntad de Dios, misión para que había sido enviado a la tierra, incluso podía haberle pedido a su Padre que le enviara legiones para que le defendieran, como se lo expresó al apóstol Pedro; sin embargo, - dijo el interlocutor diáfano del evangelio-, aceptó que se hiciera la voluntad de Dios y no la de su hijo Jesucristo, porque sabía que esa decisión sería para salvación de muchos de sus contemporáneos y de los miles de hermanos diseminados por el mundo en más de 60 países, en donde se asienta La Iglesia La Luz del Mundo, que se ha congregado para agradecerle a su salvador:

"¡Gracias Señor!, con toda nuestra gratitud y reconocimiento que hay en nuestro corazón, en nuestra vida y en el alma, por haberte dado en este santo sacrificio y así haberme dado esta comunión con nuestro padre celestial y contigo..."

Antes de concluir su comunicación telefónica, el Apóstol del Señor pidió a la iglesia congregada en las 56 sedes y en los principales recintos sagrados de La luz del Mundo, que levantando su mano, hiciéramos una promesa de fidelidad a nuestro Señor Jesucristo, misma que recogimos para tener presente el compromiso:

"Te prometo Señor, sea cual sea el sufrimiento, el dolor, la enfermedad, la tribulación o la angustia que el enemigo ponga, para tratar de apartarme de ti, te prometo mi Señor, ¡que jamás te abandonaré!, ¡que todos los días de mi vida te seré fiel, hasta el último aliento de mi vida!

Compromiso y promesa que la grey hizo a Cristo, de corazón y con toda sinceridad, porque estaban experimentando la comunión con Dios, lograda por su amor y misericordia, con plena confianza en que, de conservar ese estado de pureza y santidad que experimentaron en el Santo memorial 2022, en el día postrero estarán unidos con Dios, por toda la eternidad y en las Bodas del Cordero que todos deseamos disfrutar. Entre tanto, aconsejó el Siervo de Dios, que con el alimento de bendición que tomamos en esta fiesta sagrada y que nos dio las fuerzas para continuar, nos baste para permanecer fieles a Dios y a su Hijo amado Jesucristo.

Escuchar la voz del apóstol de Jesucristo y recibir sus amorosas palabras, fueron un excelente bálsamo, que hizo brincar el corazón de los congregados, que no esperaban esa bendición, pero la anhelaban y Dios que es bueno en bondad y misericordia, permitió la comunicación y con ello completar el gozo y consuelo, que tanto necesitaban las miles de almas de redimidos por Cristo.

Con esta inesperada, pero gratísima sorpresa y habiéndonos comprometido con nuestro Señor Jesucristo, a permanecer fieles y a su lado, plenamente confortados y henchidos de bendición, después de las 7:30 pm nos retiramos a nuestros hogares, después de escuchar el consejo de despedida del evento, que trasmitió brevemente, el P E Ramiro Hernández y aludiendo al texto de Crónicas, Cap. 19:12 y 13, aconsejó que nos apoyemos unos a otros, si llegásemos a estar en peligro o azuzados por los enemigos : Y digo: Si los sirios fueren más fuertes, tú me ayudarás; y si los amonitas fueren más fuertes que tú, yo te ayudaré. Esfuérzate y esforcémonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca.>

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