10/04/2023
Piensa en esto: tú y yo, no estaríamos aquí, como creyentes, conociendo de la verdad, si los discípulos hubieran dicho (modernizándolo): “Bueno, ¡Ya está! Ya cumplí con re-postear posts sobre Semana Santa, di varios likes, y subí a mi historia: “El Señor no está aquí, Él resucitó ” ¿Nos vemos en el mismo lugar, el próximo año?“
A ti llegó el evangelio porque días después de la ascensión, Pedro junto con los once, se levantó con audacia diciendo: “Varones israelitas, escuchen estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre ustedes con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre ustedes por medio de él, a este prendiste y mataste por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.” (Hechos 2:22)
Este fue solo el comienzo, teniendo esta promesa por delante: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” Y el mismo Espíritu que les daba poder para compartir está en ti.
Amigas, hermanas queridas, el entusiasmo de compartir durante estos días es bueno, las historias citando la Biblia, llenar las iglesias en domingo de Pascua, alzar las manos en los servicios y las lágrimas en las mejillas alabando al Señor es como un destello de lo que será la eternidad durante 3 días… pero desaparece por el resto del año.
Nuestra valentía en la fe por 3 días no es suficiente. Duele verla desaparecer al momento que ya no hay “coro” de personas haciéndolo a la par. La crucifixión y resurrección de Cristo deben ser habladas por nosotras como creyentes todos los días, no solo con los demás, sino con nosotras mismas, porque es nuestro fundamento y es nuestra esperanza.
Así que, para ti, querida amiga, que compartiste tan valientemente durante estos días, por favor, continua haciéndolo. Lee sobre el evangelio diariamente, comparte un versículo continuamente. La vida cristiana no está solamente en los evangelios, continua con Hechos en adelante, leélo. Dile a tus amigos, a tu familia, a ti misma que Cristo resucitó diariamente. Ora con fé por los demás sin cesar.