11/08/2026
Un propósito
Todavía trabajaban con el pensamiento de merecer una recompensa en proporción a su labor. Acariciaban un espíritu de exaltación y complacencia propias, y hacían comparaciones entre ellos. Cuando alguno de ellos fracasaba en algún respecto, los otros se sentían superiores. PVGM 326.3
Para que los discípulos no perdieran de vista los principios del Evangelio, Cristo les relató una parábola que ilustraba la manera en la cual Dios trata con sus siervos, y el espíritu con el cual él quiere que trabajen para él. PVGM 327.1
“El reino de los cielos—dijo él—, es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a ajustar obreros para su viña”. Era costumbre que los hombres que buscaban empleo esperaran en el mercado, y allá iban los contratistas a buscar siervos. Se representa al hombre de la parábola saliendo a diferentes horas para emplear obreros. Aquellos que son empleados en las primeras horas convienen en trabajar por una suma determinada; los que son ajustados más tarde dejan su sueldo al juicio del dueño de casa. PVGM 327.2
“Y cuando fue la tarde del día, el Señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Y viniendo también los primeros, pensaban que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario”. PVGM 327.3
El trato del jefe de la casa con los obreros de su viña representa la forma en que Dios se relaciona con la familia humana. Dicho trato es contrario a las costumbres que prevalecen entre los hombres. En los negocios mundanales, se otorga la compensación de acuerdo con la obra realizada. El obrero espera que se le pague únicamente lo que gana. Pero en la parábola, Cristo estaba ilustrando los principios de su reino, un reino que no es de este mundo. El no se rige por una norma humana. El Señor dice: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos... Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.5 PVGM 327.4
En la parábola, los primeros obreros convinieron en trabajar por una suma estipulada, y recibieron la cantidad que se había especificado, nada más. Los que fueron ajustados más tarde creyeron en la promesa del patrón: “Os daré lo que fuere justo”. Mostraron su confianza en él no haciendo ninguna pregunta con respecto a su salario. Confiaron en su justicia y equidad. Y fueron recompensados, no de acuerdo con la cantidad de su trabajo, sino según la generosidad de su propósito. PVGM 328.1
Palabras de Vida del Gran Maestro
Ellen Gould Harmon de White