23/04/2026
🕊️ 34° aniversario de las explosiones en el sector Reforma.
Al finalizar la Misa de este día, que tuvo la intención particular de pedir por todas las víctimas de aquel trágico suceso y sigue vivo en la memoria de esta comunidad, el Sr. Cura dirigió está oración que a continuación compartimos:
Señor Dios, Padre de misericordia
y Dios de todo consuelo,
hoy nos reunimos como comunidad herida,
con la memoria viva de aquel 22 de abril de 1992,
cuando nuestro barrio, nuestras familias
y nuestra ciudad quedaron marcados por el dolor.
Tú conoces, Señor,
las lágrimas que se derramaron en nuestras calles,
el miedo que invadió los hogares,
la angustia de quienes buscaban a sus hijos,
a sus padres, a sus hermanos,
sin encontrar respuestas ni consuelo inmediato.
Tú sabes también del sufrimiento
de quienes cargaron en su cuerpo
las huellas de aquella tragedia,
de quienes hasta hoy llevan cicatrices visibles
y heridas que el tiempo no ha podido borrar.
Señor Jesús,
Tú que venciste la muerte y resucitaste glorioso,
mira con amor a nuestros hermanos difuntos;
recíbelos en tu Reino de paz y de vida eterna,
y permite que un día podamos reencontrarnos con ellos
donde ya no hay dolor ni llanto.
Mira también, Señor,
el dolor causado por las injusticias,
las negligencias y el silencio
que hicieron más pesada la carga del sufrimiento.
Tú conoces las preguntas que aún habitan en el corazón:
¿Por qué nos tocó vivir esto?
¿Por qué tanto dolor en nuestro pueblo?
Hoy no tenemos todas las respuestas, Señor,
pero creemos que Tú caminas con nosotros
en medio de la oscuridad,
y que ninguna lágrima se pierde ante tus ojos.
Cristo Resucitado,
transforma nuestro dolor en esperanza,
nuestra memoria en compromiso,
y nuestras heridas en caminos de solidaridad.
Haz que nunca olvidemos,
pero que aprendamos a recordar con fe,
trabajando por la justicia, la verdad y la paz.
Fortalece, Señor,
a quienes sobrevivieron,
a quienes aún luchan con las consecuencias físicas
y emocionales de aquella tragedia.
Sostén a sus familias
y consuela a todos los que todavía lloran
la ausencia de sus seres queridos.
Ponemos en tus manos, Señor,
nuestra historia, nuestras heridas
y aquello que no logramos comprender.
Haz que, a la luz de tu Resurrección,
la muerte no tenga la última palabra,
y que el amor sea siempre más fuerte que el dolor.
Que la memoria de nuestros hermanos fallecidos
nos impulse a cuidar la vida,
a proteger a los más vulnerables
y a construir una ciudad más justa y solidaria.
Todo esto te lo pedimos, Señor,
confiando en tu amor infinito,
por intercesión de la Santísima Virgen María,
Madre que permanece fiel junto a sus hijos en el dolor.
Amén.