Parroquia Jesús Misericordioso

Parroquia Jesús Misericordioso Parroquia Católica de la Arquidiocesis de Monterrey. Ubicada en el municipio de Zuazua Nuevo León

10/06/2026

Tu matrimonio puede estar herido, pero mientras Dios esté presente, la historia aún no ha Terminado.

Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 17-19
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos”.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice: “No he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Estas palabras también pueden iluminar a los matrimonios que atraviesan momentos de dolor, distancia o heridas profundas.

Tal vez hoy sienten que aquello que un día construyeron juntos se está derrumbando. Quizá las discusiones, los silencios, las decepciones o las faltas han dejado el corazón cansado. Sin embargo, Jesús nos recuerda que Él es especialista en restaurar lo que parece perdido.

Dios no ve solamente las ruinas de una relación; Él ve la obra terminada que todavía puede surgir de esas ruinas. Cuando Jesús habla de dar plenitud, nos muestra que su amor tiene el poder de transformar lo incompleto, sanar lo herido y fortalecer lo que parecía débil.

Un matrimonio no se rompe de un día para otro, pero tampoco se reconstruye en un solo día. La restauración comienza cuando uno de los dos decide abrir una pequeña puerta a la gracia de Dios. A veces el primer paso no es resolver todos los problemas, sino volver a orar juntos, pedir perdón, escuchar con humildad o simplemente no rendirse.

Si hoy tu matrimonio está en crisis, recuerda que Dios sigue trabajando incluso cuando no ves resultados inmediatos. No pierdas la esperanza. El Señor que convirtió el agua en vino puede transformar también las lágrimas, los resentimientos y las heridas en una nueva oportunidad para amar.

Porque donde los hombres ven un final, Dios muchas veces está escribiendo un nuevo comienzo.

Reflexionemos La Biblia en un año… Día 161📖
10/06/2026

Reflexionemos La Biblia en un año… Día 161📖

El Amor al Prójimo es Amor al Mismo JesúsDiario de Santa Faustina, numeral  #285Una vez vine a mi celda y estaba tan can...
10/06/2026

El Amor al Prójimo es Amor al Mismo Jesús
Diario de Santa Faustina, numeral #285

Una vez vine a mi celda y estaba tan cansada que antes de comenzar a desvestirme tuve que descansar un momento, y cuando estaba desvestida, una de las hermanas me pidió que le trajera un vaso de agua caliente.

A pesar del cansancio, me vestí rápidamente y le traje el agua que deseaba, aunque de la cocina a la celda había un buen trecho de camino y el barro llegaba a los tobillos.

Al entrar en mi celda vi un copón con el Santísimo Sacramento y oí esta voz: TOMA ESTE COPÓN Y LLÉVALO AL TABERNÁCULO. En un primer momento vacilé, pero me acerqué y cuando toqué el copón, oí estas palabras: CON EL MISMO AMOR CON QUE TE ACERCAS A MÍ, ACÉRCATE A CADA UNA DE LAS HERMANAS Y TODO LO QUE HACES A ELLAS ME LO HACES A MÍ. Después de un momento me di cuenta de que estaba sola.

❤️IMITACIÓN DE CRISTO💙Un camino de 113 días para transformar el corazón y la vidaDÍA 10 – LIBRO I – CAPÍTULO XCÓMO SE HA...
10/06/2026

❤️IMITACIÓN DE CRISTO💙
Un camino de 113 días para transformar el corazón y la vida

DÍA 10 – LIBRO I – CAPÍTULO X

CÓMO SE HA DE CERCENAR LA DEMASÍA DE LAS PALABRAS

📖 CITA BÍBLICA
“En el mucho hablar no faltará pecado;
mas el que refrena sus labios es prudente.”
(Proverbios 10, 19)

📜 MEDITACIÓN DE TOMÁS DE KEMPIS
Excusa cuanto pudieres el bullicio de los hombres, pues mucho estorba el tratar de las cosas del siglo, aunque se haga con buena intención, porque presto somos mancillados y cautivos de la vanidad. Muchas veces quisiera haber callado, y no haber estado entre los hombres. Pero ¿cuál es la causa por qué tan de grado hablamos, y platicamos unos con otros, viendo cuán pocas veces volvemos al silencio sin daño de la conciencia? La razón es, que por el hablar procuramos consolarnos unos con otros, y deseamos aliviar al corazón fatigado de pensamientos diversos; y de muy buena gana nos detenemos en hablar o pensar de las cosas que amamos, y aún de las que tenemos por adversas.
Mas, ¡oh dolor!, que esto se hace muchas veces vanamente y sin fruto; porque esta consolación exterior es de gran detrimento a la interior y divina. Por eso, velemos y oremos, no se nos pase el tiempo en balde. Si se puede y conviene hablar, sea de cosas edificantes. La mala costumbre y la negligencia en aprovechar ayuda mucho a la poca guarda de nuestra lengua; pero no poco servirá para nuestro espiritual aprovechamiento la devota plática de cosas espirituales, especialmente cuando muchos de un mismo espíritu y corazón se juntan en Dios.

REFLEXIÓN
El silencio no es vacío:
es lugar de encuentro con Dios.
Muchas veces se habla para llenar el corazón,
para aliviar inquietudes,
para escapar del propio interior.
Pero ese ruido, aunque parezca inocente,
puede alejarnos de lo esencial.
El alma necesita silencio
para escuchar,
para ordenarse,
para volver a Dios.
No todo lo que se dice edifica,
y no todo lo que se comparte hace bien.
Hay palabras que distraen,
que dispersan,
que dejan el alma más vacía que antes.
El verdadero descanso no está en hablar mucho,
sino en entrar dentro de uno mismo
y encontrarse con Dios.
El silencio custodia el corazón,
lo protege de la vanidad,
y lo dispone a la gracia.
Hablar menos,
escuchar más,
discernir lo que edifica:
ese es el camino de la sabiduría.
Y cuando se hable,
que sea para dar vida,
para acercar a Dios,
para construir.

PROPÓSITO DEL DÍA
Practicar el silencio interior y exterior:
evitar hablar innecesariamente
guardar un momento de silencio en el día
pensar antes de hablar si lo que se dirá edifica
Repetir en el corazón:
“Señor, enséñame a callar para escucharte.”

🙏 ORACIÓN
Señor Jesús,
enséñame el valor del silencio.
Líbrame de hablar sin necesidad,
de buscar en las palabras
lo que solo Tú puedes dar.
Purifica mi lengua,
para que mis palabras sean pocas
y llenas de verdad.
Dame un corazón recogido,
capaz de escucharte en lo profundo,
de encontrarte en lo escondido,
de descansar en Ti.
Que aprenda a callar
para no perderte,
y a hablar solo
cuando sea para amar.
Amén.

📚 FUENTES
➖Tomás de Kempis, Imitación de Cristo, Editorial San Pablo.
➖Unidos en oración por el Espíritu Santo.

❤️JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS❤️DÍA 10.-LA MURMURACIÓNToma la vida de Jesús y léela a fondo: no verás en Él u...
10/06/2026

❤️JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS❤️

DÍA 10.-LA MURMURACIÓN

Toma la vida de Jesús y léela a fondo: no verás en Él una palabra de murmuración. El Sagrado Corazón es siempre Él mismo: tiene una palabra dulce para los justos y los pecadores, una palabra de ternura para sus traidores, una palabra de perdón para los que le crucifican. Sobre todos extiende el manto benigno de la caridad. Por eso odia tanto la murmuración y establece una regla especial: "No juzguéis y no seréis juzgados", dice.

En la medida con la que juzguéis a los otros, seréis juzgados. ¿Por qué ves la mota en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el Tuyo ?

LA ORACIÓN DE CADA MIÉRCOLES A SAN JOSÉ, CUSTODIO DE NUESTRO SEÑOR JESÚS:San José, ruega a Jesús que venga a mi corazón ...
10/06/2026

LA ORACIÓN DE CADA MIÉRCOLES A SAN JOSÉ, CUSTODIO DE NUESTRO SEÑOR JESÚS:

San José, ruega a Jesús que venga a mi corazón y lo inflame de caridad.

San José, ruega a Jesús que venga a mi inteligencia y la ilumine.

San José, ruega a Jesús que venga a mi voluntad y la fortalezca.

San José, ruega a Jesús que venga a mis pensamientos y los purifique.

San José, ruega a Jesús que venga a mis afectos y los ordene.

San José, ruega a Jesús que venga a mis deseos y los dirija.

San José, ruega a Jesús que venga a mis acciones y las bendiga.

San José, haz que Jesús me done su Santo Amor.

San José, haz que Jesús me done la imitación de sus virtudes.
San José, haz que Jesús me done la verdadera humildad de espíritu.

San José, haz que Jesús me done la paz del alma.

San José, haz que Jesús me done el santo temor de Dios.

San José, haz que Jesús me done el deseo de la perfección.

San José, haz que Jesús me done la dulzura de carácter.

San José, haz que Jesús me done un corazón puro y caritativo.

San José, haz que Jesús me done la gracia de soportar con paciencia los sufrimientos de la vida.

San José, por el amor que le diste a Jesús ayúdame a amarlo de verdad.

San José, recíbeme y protégeme como tu fiel devoto.

San José, yo me pongo en tus manos, acéptame y socórreme.

San José, no me abandones en la hora de mi muerte.

Amén
San José, ¡ruega por nosotros!

Bendíceme, ¡oh Madre mía!,Virgen santa, Virgen pura, vida, esperanza y dulzura del alma que en ti confía.Madre de Dios, ...
10/06/2026

Bendíceme, ¡oh Madre mía!,
Virgen santa, Virgen pura, vida, esperanza y dulzura del alma que en ti confía.
Madre de Dios, Madre mía, mientras mi vida alentare todo mi amor para ti,
más si mi amor te olvidare, Madre mía, Madre mía, aunque mi amor te olvidare, tú no te olvides de mí.

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - OCTAVO DÍA Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dio...
10/06/2026

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - OCTAVO DÍA

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las p***s del in****no.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración preparatoria

¡Oh Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.

Oración del octavo día: Vivir siempre respirando llamas de amor divino

¡Oh Corazón amantísimo de Jesús, trono ígneo y lucidísimo, inflamado en el amor de los hombres, a quienes deseáis abrasados mutuamente en vuestro amor! Yo deseo vivir siempre respirando llamas de amor divino en que me abrase, y con que encienda a todo el mundo, para que os corresponda amante y obsequioso. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros, tres Avemarías, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró el divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque.

Oraciones finales

¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

Hacer aquí la petición que se desea obtener con esta novena

¡Oh Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoración de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús! Yo profundísimamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines y de toda vuestra corte celestial y todas las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima. Amén.

09/06/2026

Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Jesús dirige estas palabras a sus discípulos, pero también pueden iluminar profundamente la vocación matrimonial. En el sacramento del matrimonio, los esposos están llamados a ser sal y luz, primero dentro de su hogar y luego en la sociedad.

La sal da sabor y conserva. Un matrimonio es sal cuando mantiene vivo el amor con pequeños gestos de cariño, respeto, perdón y servicio. Cuando los esposos se apoyan en las dificultades y permanecen fieles a sus promesas, dan sabor a la vida familiar y ayudan a conservar los valores del Evangelio en sus hijos y en quienes los rodean.

La luz ilumina el camino. Los matrimonios cristianos están llamados a ser un testimonio visible del amor de Dios. No se trata de ser perfectos, sino de dejar que Cristo ilumine la relación para que otros descubran, a través de su ejemplo, que el amor verdadero es posible. Una palabra amable, una reconciliación sincera, una oración en familia o una obra de caridad son luces que brillan en medio de un mundo que muchas veces vive en la oscuridad del egoísmo.

Hoy Jesús invita a cada matrimonio a preguntarse: ¿Nuestro hogar transmite el sabor del Evangelio? ¿Nuestra vida matrimonial ilumina a quienes nos conocen?

Que el Señor fortalezca su unión para que, con la gracia de Dios, sean una sal que preserve el amor y una luz que refleje la presencia de Cristo en el mundo.

Oración

Señor Jesús, haz de nuestro matrimonio una sal que dé sabor a la vida de nuestra familia y una luz que guíe a nuestros hijos y a quienes nos rodean. Ayúdanos a amarnos cada día con paciencia, humildad y generosidad. Que nuestras obras reflejen tu amor y den gloria al Padre. Amén.

LECTIOPrimera lectura: 1 Reyes 17,7-16En aquellos días,7 al cabo de algún tiempo se secó el torrente a causa de la perti...
09/06/2026

LECTIO
Primera lectura: 1 Reyes 17,7-16
En aquellos días,
7 al cabo de algún tiempo se secó el torrente a causa de la pertinaz sequía.
8 Entonces, el Señor le dijo:
9 -Levántate y vete a vivir a Sarepta de Sidón; yo ordenaré a una viuda de allí que te alimente.
10 Elías se levantó y se fue a Sarepta. Cuando entraba por la puerta de la ciudad, vio a una viuda recogiendo leña. La llamó y le dijo: -Por favor, tráeme un vaso de agua para beber.
11 Cuando ella iba por el agua, Elías le gritó: -Tráeme también un poco de pan.
12 Ella le dijo: -!Vive el Señor, tu Dios, que no tengo una sola hogaza; sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la orza! Precisamente, estaba recogiendo estos palos para preparar algo para mi hijo y para mí; lo comeremos y luego moriremos.
13 Elías le dijo: -No temas; ve a casa y haz lo que has dicho, pero antes hazme a mí una hogaza pequeña y tráemela. Para ti y para tu hijo la harás después.
14 Porque así dice el Señor, Dios de Israel: No faltará harina en la tinaja ni aceite en la orza hasta el día en que el Señor haga caer la lluvia sobre la tierra.
15 Ella fue e hizo lo que le había dicho Elías, y tuvieron comida para él, para ella y para toda su familia durante mucho tiempo.
16 No faltó harina en la tinaja ni aceite en la orza, según la palabra que el Señor pronunció por medio de Elías.

**• La mano del Dios de Israel obra también en tierra pagana y guía a Elías hacia una localidad costera del Líbano, donde tendrá asegurado el alimento. El prodigio que realiza es el signo que da autenticidad a su misión. No es, por tanto, Jezabel y sus falsos dioses, sino una viuda inerme quien puede dar testimonio de la intervención de YHWH en favor de los que en él confían. Y, puesto que se trata de una extranjera, el episodio abre una perspectiva universalista que tomará cuerpo con el Nuevo Testamento: la viuda de Sarepta se convierte en el tipo de los paganos llamados a la mesa del Reino.
El sentido del episodio podemos tomarlo de la cita del mismo por Jesús en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,24-26): el profeta a quien no escuchan los suyos tiene más crédito en tierras paganas. Por otra parte, podemos establecer una comparación entre la viuda de Sarepta y la del evangelio (Mc 12,41-44; Le 21,1-4), para subrayar su gran generosidad. Pero no sólo esto: la viuda se contrapone asimismo a Jezabel, cuya insaciable avidez condena el autor sagrado (cf. 1 Re 21,1 ss).


Salmo Responsorial
Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro
Salmo 4

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
R/. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho.
R/. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.
R/. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro



Evangelio: Mateo 5,13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
13 Vosotros sois la sal de la tierra, pero si la sal se desvirtúa, con qué se salará? Para nada vale ya, sino para tirarla fuera y que la pisen los hombres.
14 Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.
15 Tampoco se enciende una lámpara para taparla con una vasija de barro, sino que se pone sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.
16 Brille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que, al ver vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre, que está en los cielos.

**• Quien sigue el nuevo código de vida encerrado en las bienaventuranzas será sal de la tierra y luz del mundo.
El "vosotros" enfático parece diferenciar la conducta cristiana de la conducta de los fariseos y los paganos, a quienes el sermón del monte hace referencia en más ocasiones. La responsabilidad del cristiano, por otra parte, tiene un valor cósmico, planetario.
La sal encierra una pluralidad de significados. Es un condimento insustituible. Posee propiedades conservantes. Se usaba en la realización de sacrificios (Lv 2,13) y, por consiguiente, asumía un carácter "consagratorio", y en caso de que hubiera perdido el poder de salar, era "pisoteada" con un gesto desacralizador. Por último, la sal alude a la sabiduría (Mc 9,50) y con ella debemos condimentar nuestras palabras (Col 4,6).
Los discípulos son "luz del mundo" no de modo diferente a Cristo, que es la fuente de la misma (Jn 8,12). "Acaso se trae la lámpara para taparla...", suena al pie de la letra el paralelo de Mc 4,21. Si la luz se pone bajo esa vasija de barro, bajo el moyo, un recipiente con el que se medía el grano, se apaga inevitablemente (eso es lo que se hacía en aquel tiempo para apagar una luz sin que hiciera humo). El evangelista volverá, a continuación, sobre la imagen de la luz (Mt 6,22ss).

MEDITATIO
El hombre "ha sido creado para realizar obras buenas" (Ef 2,10), para irradiar la luz que Cristo derrama sobre él (cf. Ef 5,14). El Señor, que es la lumen illuminans, la luz que ilumina, nos transforma en lumen illuminatiuu, la luz que se refleja sobre nosotros (Gregorio Magno). La comunidad de los "iluminados" (Heb 6,4; 10,32) viene a constituir aquel candelabro de oro, imagen de la Iglesia, donde Cristo establece su morada (Ap 1,13). El candelabro de los siete brazos remite, en la tradición judía, a la totalidad del tiempo (la primera semana del Génesis) y a la totalidad de la persona, resumida, de manera simbólica, en los sentidos superiores con sus siete orificios (dos ojos, dos orejas, dos narices y la boca).
Meditaré reflexionando en qué medida irradian luz mis sentidos, a través de los que interactúo con la humanidad y con el cosmos. En qué medida mis sentidos, encendidos por el fuego del Espíritu, se comunican con Dios?

ORATIO
Señor, tú que has dicho: "Venid a mí y seréis iluminados" (cf. Sal 34,6), difunde tu luz en mi corazón. Enciende mis sentidos con el fuego del Espíritu de Pentecostés, para que pueda yo "caminar a la luz de tu rostro" (Sal 90,16). Concédeme irradiar tu luz en medio de los hombres, para hacer desaparecer las tinieblas de la ignorancia y del pecado.

CONTEMPLATIO
Después de haber exhortado, oportunamente, a sus apóstoles, los consuela Jesús de nuevo con sus alabanzas. Dado que los preceptos que les había dado eran muy elevados y estaban infinitamente por encima de la Ley antigua, para evitar que se quedaran asombrados y turbados y dijeran: "Cómo podremos cumplir estas grandes cosas?", afirma a renglón seguido esto: "Vosotros sois la sal de la tierra". Con estas palabras les muestra que era necesario darles aquellos grandes preceptos.
Dice, en sustancia, que esa enseñanza les será confiada a ellos no sólo para su vida personal, sino también para la salvación de todos los hombres. No os envío –parece decir- como fueron enviados los profetas en otros tiempos a dos ciudades, o a diez, o a veinte, o a un pueblo en particular, sino que os envío a la tierra, al mar, al mundo entero, a este mundo que vive en la corrupción. Al decir "Vosotros sois la sal de la tierra", da a entender que la sustancia de los hombres se ha vuelto insípida y se ha corrompido por los pecados. Por eso les exige sobre todo a sus apóstoles aquellas virtudes que son necesarias y útiles para convertir a muchos.
Cuando un hombre es sencillo, humilde, misericordioso y justo, no mantiene encerradas en sí mismo esas virtudes; hace que esas fuentes excelentes broten de su alma, se difundan en beneficio de los otros hombres.
Por otra parte, quien tiene un corazón puro, quien es pacífico, quien sufre persecuciones a causa de la verdad, pone su vida al servicio de todos [...]. Pues bien, si vosotros no tenéis suficiente virtud para comunicarla a los otros, parece concluir Jesús, tampoco tendréis bastante para vosotros mismos (Juan Crisóstomo, Comentario al evangelio de Mateo, 15, 6).

ACTIO
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Vosotros sois sal, sois luz" {cf. Mt 5,13ss).

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
Se impone la pregunta sobre cómo debemos entender hoy estas afirmaciones [de Jesús transmitidas por Mateo]. Más concretamente: a quién se refiere: "Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois una ciudad situada en la cima de un monte"? Personalmente, me costaría mucho aplicarme a mí estas expresiones. Pero también se me plantean muchas dificultades a la hora de referirlas a la Iglesia de hoy. Pienso más bien en esas personas y comunidades que, dentro de la Iglesia - y fuera de la misma-, viven las bienaventuranzas o se esfuerzan en hacerlo: pienso en los pobres, en aquellos que se muestran solidarios con los oprimidos, en cuantos se comprometen con un mundo más justo sin recurrir a la violencia, y en otros más. Podría suceder que también yo forme parte de ésos. Lo espero. Podría ser que toda la Iglesia fuera un día sal de la tierra y luz del mundo. Lo espero. Ahora bien, si no pertenezco ya a esta categoría de bienaventurados, es importante que sepa que los destinatarios de las bienaventuranzas, los discípulos de Jesús hoy, podrían ser para mí luz, podrían ayudarme a descubrir el sentido de la solidaridad. Una cosa es cierta: quien quiera ser hoy sal de la tierra y luz del mundo no puede volverse él mismo mundo. Debe seguir unas huellas diferentes, las huellas dejadas por Jesús, aun cuando choque con el modo de ver y de juzgar de la sociedad y de la Iglesia (H. J. Venetz, // discorso aella montagna, Brescia 1990, p. 44)

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