09/05/2025
En la misa de inicio de su pontificado, León XIV, después de bajar a las grutas vaticanas, se dirigirá al altar. Mientras se entonarán las “Laudes Regiae”.
Las Laudes Regiae son una forma particular de letanías de los santos. Tienen su origen en la Roma pagana, que divinizaba a sus emperadores. La Iglesia las hizo suyas exaltando el poder temporal y espiritual del Sumo Pontífice, invocando que Cristo vence, reina e impera. Por ese motivo, las coronaciones del papa eran la mejor ocasión para ejecutar este canto solemnísimo, que fue deputado de toda expresión que no se condijera plenamente con la fe católica.
En las Laudes Regiae se agrupan los santos, y a cada uno de los grupos se les pide por algo en especial antes de invocarlos. De esta forma, se inicia pidiendo por la Iglesia y para eso se invoca al Redentor del mundo, a Santa María, a San Juan Bautista, a san Miguel y a San José.
Después se pide por el papa, y en primer lugar se invoca la protección de los doce apóstoles. Tras ello, nuevamente se pide por el papa y se invoca la ayuda de todos los pontífices que hayan sido canonizados.
Después se pide por los gobernantes y por todos aquellos que rezan con nosotros. Los intercesores en esta súplica son: Antonio, Benito y Bernardo (individualmente). Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, juntos. Y también individualmente los siguientes santos: Tomás de Aquino, Francisco Javier, Juan María Vianney, Brígida de Suecia, Catalina de Siena, Francisca Romana, Teresa de Jesús, Rita de Casia, Teresita del Niño Jesús, Mónica y por último, Juana Beretta Molla.
En estos casos, las respuestas a los santos pueden ser “Tu illam adiuva” (ayúdala), si se refiere a la Iglesia; “Tu illum adiuva” (ayúdalo), si se refiere al Santo Padre; “Tu illos adiuva” (ayúdalos), cuando se refiere a los ministros o a los gobernantes.