09/12/2025
El día de hoy queremos expresar nuestra más profunda gratitud a Dios por la vida de nuestros pastores y celebrar con gozo sus 30 años de matrimonio, un testimonio vivo de fidelidad, unidad y compromiso. Como iglesia, nos unimos para honrar el camino que han recorrido juntos, agradeciendo su ejemplo, su servicio incansable y el amor con el que han dedicado su vida a cada uno de nosotros.
A lo largo de estas tres décadas, hemos sido testigos de cómo la gracia de Dios ha sostenido su hogar. Han caminado de la mano, enfrentando desafíos, celebrando victorias y edificando una familia fundada sobre la roca que es Cristo. La Escritura nos recuerda que “si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1). Su matrimonio es un reflejo de una casa edificada en Dios, fortalecida por la oración, el servicio y la fe constante.
En todo este tiempo han visto la provisión y la mano de Dios obrando con poder en su vida matrimonial y ministerial. Su amor, su unidad y su perseverancia han sido un testimonio para toda la congregación. Nos inspiran a amar con paciencia, a servir con disposición y a caminar con convicción hacia los propósitos que Dios tiene para cada hogar.
El apóstol Pablo enseña que “el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta; el amor nunca deja de ser” (1 Corintios 13:7-8). Su relación ha mostrado ese amor verdadero que permanece, que madura y que refleja el carácter de Cristo. Gracias por enseñarnos, no solo con palabras sino con su ejemplo, que un matrimonio en las manos del Señor puede florecer aun en los tiempos más complejos.
Hoy celebramos con alegría este aniversario, reconociendo que su unión es una bendición para nuestra iglesia. Oramos para que Dios continúe fortaleciendo su pacto, renovando su amor cada día y derramando sobre ustedes nuevas fuerzas, nuevas alegrías y nuevas victorias. Que el Señor siga siendo el centro de su hogar y la fuente de toda paz y bendición.
¡Feliz 30 aniversario matrimonial, pastores!
Su testimonio honra a Dios y edifica nuestras vidas.
A Él sea toda la gloria.