30/04/2026
Hay algo que muchas veces damos por sentado… y es la libertad de congregarnos.
Mientras aquí podemos decidir si vamos o no, si llegamos temprano o tarde, si nos conectamos o no… hay lugares en el mundo donde reunirse en el nombre de Jesús no es una opción cómoda, es un riesgo real.
En países como Nigeria, Corea del Norte, entre muchos otros, hay creyentes que no tienen un templo visible, ni un horario público… se reúnen en secreto, en silencio, con cuidado. No porque les falte fe… sino porque seguir a Cristo puede costarles la vida.
Y aun así… van.
No porque sea fácil… sino porque han entendido el valor de Su presencia.
La Escritura dice en Hebreos 10:25 (NBLA):
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros…”
Para muchos, este versículo no es una sugerencia… es un acto de valentía.
Antes de dormir, haz una pausa…
Agradece a Dios por la libertad que tienes.
Ora por aquellos que hoy siguen firmes, aun bajo persecución.
Y agradece con todo el corazón el privilegio que otros desearían tener.
Que no se vuelva rutina lo que para otros es un milagro.