27/06/2025
Algunos dentro de la iglesia —¡sí, dentro!— ya sea por ignorancia, por celos disfrazados de “discernimiento” o por querer controlar lo que no entienden, van a tener que aprender una lección directa del cielo: el ministerio no se hereda, no se impone, no se negocia… se recibe por llamado divino. Y donde hay llamado, hay respaldo.
Van a aprender, les guste o no, que la cabeza del ministerio es Cristo, y que Él escoge instrumentos humanos no por apariencia, sino por obediencia. Y cuando Dios unge a un líder nato, ni las críticas, ni los consejos “espirituales”, ni los sabotajes disfrazados de preocupación pueden derribar lo que Dios ha establecido.
📖 “Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada” (Mateo 15:13).
Así que a los que creen que pueden tumbar la cabeza de un ministerio con sus opiniones, intrigas o manipulaciones emocionales, se les va a revelar con poder de dónde está fluyendo la unción, la enseñanza, y la bendición.
Y cuando eso pase, no será por venganza ni por revancha… será por justicia divina. Porque Dios no juega con su obra ni deja impune al que toca lo santo por envidia o ignorancia.
Amén y amén. Que tiemble el que se burla del propósito, y que se afirme el que fue llamado por Dios.