La PASTORAL FAMILIAR, es la acción que desarrolla la Iglesia como Pueblo-comunidad, para ayudar a las familias a cumplir su misión en la sociedad y en la Iglesia, partiendo de la propia experiencia de comunión familiar. Es decir es el acompañamiento de la Iglesia a las familias de la comunidad para que sean verdadero pueblo de Dios. Cristo envió a su Iglesia a anunciar el Evangelio a todos l
os hombres, a todos los pueblos. Puesto que cada hombre nace en el seno de una cultura, la Iglesia busca alcanzar, con su acción evangelizadora, no solamente al individuo sino a la cultura del pueblo. Trata de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio, los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación. Podríamos expresar todo esto diciendo: lo que importa es evangelizar – no de una manera decorativa, como un barniz superficial, sino de manera vital en profundidad y hasta sus mismas raíces la cultura y las culturas del hombre. (Puebla 394). La PASTORAL FAMILIAR es BÁSICA, ya que la familia por su misma naturaleza esta presente en todas las acciones pastorales, es la célula fundamental y vital, no sólo de la sociedad, sino de la misma Iglesia, la cual reconoce en la familia no simplemente un sector o un aspecto, sino una dimensión irrenunciable de todo su quehacer pastoral. La PASTORAL FAMILIAR es de CONJUNTO, porque debe trabajar con todas las pastorales en una misma dirección, constituyendo una pieza maestra en dicha articulación, donde la Iglesia encuentra en una atmósfera cálida y acogedora, para poder ser familia de familias. La PASTORAL FAMILIAR, forma parte de la PASTORAL ORGÁNICA DE LA IGLESIA cumpliendo su función a través de la evangelización de las familias (Puebla 590 y 591) y como en todo organismo colabora con las demás pastorales. La PASTORAL FAMILIAR ES ESPECÍFICA, pues desarrolla los campos necesarios para educar en el amor, a las familias en todas sus etapas y situaciones, y en la sociedad como conjunto de familias. También proporciona apoyos técnicos y de investigación pastoral por especialistas en cada campo. Es necesario hacer de la Pastoral Familiar una PRIORIDAD BÁSICA, SENTIDA, REAL Y OPERANTE. Básica como frontera de la Nueva Evangelización. Sentida, esto es, acogida y asumida por toda la comunidad diocesana. Real porque será respaldada concreta y decididamente por el obispo diocesano y sus párrocos. Operante significa que debe estar insertada en la pastoral orgánica. Esta pastoral debe estar al día en instrumentos pastorales y científicos. Necesita ser acogida desde su propio carisma por las comunidades religiosas y los movimientos en general. (Santo Domingo 64)