26/10/2026
Bendiciones, hermanos y hermanas en Cristo.
Reciban un cordial saludo. Soy la pastora Adela, y hoy quiero compartir con ustedes la historia de una mujer que fue fundamental en la historia bíblica: Ana, una mujer de fe, oración y perseverancia.
Hoy quiero decirles que nunca debemos menospreciar una vida dedicada al Señor. Cada oración, cada momento de búsqueda y cada acto de servicio tiene valor.
Aprendamos de Ana, la profetisa, a permanecer cerca de Dios, a confiar en Él y a estar preparados para reconocer su obra en nuestras vidas.
Que cuando las personas nos vean, puedan encontrar en nosotros una fe sincera, un corazón agradecido y un testimonio que hable de Jesucristo.
¡Que el Señor nos ayude a ser hombres y mujeres perseverantes en la oración, fieles en su presencia y valientes para anunciar su Palabra!