30/08/2026
Hay personas que llevamos profundamente en el corazón y por las que quizá hemos orado durante mucho tiempo. A veces parece que nada cambia, pero Dios escucha cada oración, cada lágrima y cada súplica hecha con amor.
Santa Mónica nos enseña que la perseverancia también es una forma de amar. Ella no se cansó de confiar en Dios y de pedir por la conversión de su hijo Agustín.
No te canses de orar. Tal vez no veas todavía lo que Dios está haciendo, pero confía: Él conoce los corazones y sabe cuándo y cómo actuar.
Hoy, pon nuevamente en las manos de Jesús el nombre de esa persona por la que tanto deseas que Dios obre.
Santa Mónica, enséñanos a perseverar en la oración y a confiar en Dios incluso cuando la respuesta tarda.