04/11/2020
Un Pastor se disfrazó de mendigo y fue a la iglesia de 10 mil miembros donde iba a ser presentado como pastor principal por la mañana.
Caminó alrededor de la iglesia por 30 minutos en cuanto ella se llenaba de personas para el culto.
Solamente 3 de cada 7 de las 10.000 personas decían "hola" para el mendigo.
Para algunas personas, Él les pidió monedas para comprar comida.
Nadie en la Iglesia le dio algo.
Entró en el templo e intentó sentarse en la parte de adelante, pero los diáconos le pidieron que se sentarse en la parte de atrás del templo.
Él saludaba a las personas que le devolvían miradas llenas de asco y de desprecio al mirarlo de la cabeza a los pies.
En cuanto estaba sentado en la parte de atrás del templo, escuchó los anuncios del culto y luego en seguida un líder subió al altar y anuncio que se sentía emocionado en presentar al nuevo Pastor de la congregación: "Nos gustaría presentarles a ustedes a nuestro nuevo Pastor".
Las personas miraron alrededor aplaudiendo con alegría y ansiedad.
Fue cuando el hombre sin hogar, el mendigo que se sentaba en los últimos bancos, se colocó en pie y comenzó a caminar por el corredor.
Los aplausos pararon.
Y todos lo observaban.
Él se aproximó al altar y agarró el micrófono.
Se contuvo por un momento y dijo:
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis."
Mateo 25:34-40
Después de haber leído la Palabra de Dios, Miró a la congregación y les contó todo lo que había pasado aquella mañana.
Muchos comenzaron a llorar, muchas cabezas se inclinaron por la vergüenza.
El pastor dijo entonces: "Hoy veo una reunión de personas, y no a la Iglesia de Jesucristo.
El mundo tiene suficientes personas, pero no hay suficientes discípulos.
Luego pregunto, ¿Cuándo ustedes se convertirán en discípulos? Luego de una pausa, termino la predicación y se despidió: " ¡Dios les bendiga"!
Este relato circula por Internet, si fue verídico o es una parábola, de alguna manera refleja el estado moral y espiritual decaído de la iglesia de Jesucristo.
Todos en su mayoría esperan recibir, pero dar de corazón nadie. Ayuda a tu hermano, porque mejor es dar que recibir.