11/05/2026
Lunes 11 de Mayo del año 2025
Juan 15, 26-16, 4
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.
Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo".
💖Palabra del, Señor. 💖
👇MENSAJE IMPORTANTE PARA LEER 👇
♥️Reflexión al Santo Evangelio de hoy ❤️
Este pasaje pertenece al discurso de despedida de Jesús. Él sabe que los discípulos van a enfrentar a un mundo que no siempre acepta el Evangelio; por eso les recuerda la misión y les hace una promesa, pero también les da una advertencia: ellos deberán dar testimonio, pero el Espíritu Santo lo sostendrá, incluso habrá rechazo y persecución.
O sea que esto es para preparar a los discípulos a la realidad que forma parte de la vida cristiana. La misión de dar testimonio de Cristo en un mundo que muchas veces no quiere escucharlo, pero la promesa de Jesús es que el cristiano nunca estará solo y por tanto, tampoco da testimonio solo.
El Espíritu Santo es quien abre el corazón, ilumina la inteligencia y mueve interiormente a ser testigo de Cristo. Por eso los cristianos, con la ayuda del Espíritu Santo, dan un testimonio visible con su vida, sus palabras, con sus obras. Esto no es solo un esfuerzo humano, es ante todo una obra de Dios.
Claro, también vemos que Jesús es realista, sabe que la fe auténtica puede provocar rechazo y persecución, no porque al cristiano le encante o busque el conflicto, sino porque la luz del Evangelio confronta las lógicas del mundo. Por tanto, la persecución no es un fracaso del Evangelio, es señal de que el testimonio es verdadero.
San Juan Pablo II en Redemptoris Missio, escribió que: ‘el Espíritu Santo es el protagonista de toda la misión eclesial’. La Iglesia no avanza por su propia fuerza, es el Espíritu quien actúa en la historia y en nuestra propia historia personal; es quien nos sostiene en el testimonio y hace fecunda la misión.
Y bueno, la pregunta de hoy es ¿mi vida realmente da testimonio de Cristo? Tal vez no estemos llamados al martirio, pero sí estamos llamados a vivir el Evangelio con coherencia, incluso cuando no es fácil, incluso cuando el ambiente familiar o cultural piensa totalmente distinto. La esperanza del cristiano que vive unido a Cristo es que el Espíritu da testimonio a través de él. Y es ese testimonio que tiene la fuerza para transformar cualquier corazón.