02/05/2018
Anteriormente el papa Pablo VI hablo de la problemática ecológica como una crisis debido a la actividad descontrolada del hombre. Una explotación inconsiderada por nuestra parte puede destruir a la creación. Tenemos que tener un cambio en nuestra actitud, los progresos científicos mas extraordinarios y las proezas mas sorprendentes, el crecimiento económico mas prodigioso, si no va acompañado de un progreso social y moral, se vuelven contra el hombre. El hombre no percibe otro significado del ambiente si no le sirve con fines de su uso inmediato y consumo. La extinción de las especies es un proceso natural y fundamental de la evolución, siempre presente en la tierra. Sin embargo, la actividad humana ha hecho que se extingan especies en un ritmo mil veces mayor que cualquier otra etapa de la historia. Hay que reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. Estamos llamados a que cada uno se arrepienta de sus propias maneras de dañar el planeta, recociendo nuestra contribución, por que un pecado contra la naturaleza es un pecado contra Dios. Cuando hablamos del medio ambiente, se comete el error de entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un marco y escenario de nuestra vida. No tenemos en cuenta que estamos incluidos en ella, somos parte de ella. El cuidado del planeta es mucho más que una valoración intelectual o un cálculo económico. Hemos crecido pensando que somos los propietarios y dominadores autorizados a abusar. Olvidamos que nosotros mismos somos tierra, que nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da aliento y su agua nos vivifica y restaura.
Tomado de la carta encíclica ¨Laudato Si¨ escrita por El Santo Padre Francisco sobre el cuidado de nuestra casa común, la tierra.
Puedes leerla completa aquí.
https://www.aciprensa.com/Docum/LaudatoSi.pdf