24/05/2026
¡FIESTA, PROMESA CUMPLIDA Y AMOR EN LA CAPILLA DEL ESPÍRITU SANTO!
Con el corazón desbordante de alegría y gratitud, la comunidad de la Capilla del Espíritu Santo vistió sus mejores galas para celebrar con profunda devoción su Fiesta Patronal en la Solemne Misa de Pentecostés, presidida por nuestro Párroco: Manuel Escareño Méndez.
En una homilía profundamente cercana, enriquecedora y llena de momentos que tocaron el alma (¡y hasta sacaron una sonrisa! a los presentes), el padre invitó a redescubrir el verdadero significado de este día tan grande para la Iglesia.
Puntos clave y hermosos que regaló en su predicación:
De las primicias de la tierra al Don del Cielo,
recordó que Pentecostés no nació ayer. Tiene sus raíces en la hermosa tradición del Shavuot judío (la fiesta de las semanas, 50 días después de la Pascua), un festejo que originalmente agradecía a Dios por los primeros frutos de la cosecha (las primicias) y conmemoraba la entrega de las Tablas de la Ley a Moisés. Hoy, los cristianos celebramos la cosecha más hermosa: ¡la efusión del Espíritu Santo que viene a habitar en nosotros!
Las Palabras de Jesús nunca fallan
"¡Jesús jamás nos ha mentido!", enfatizó con fuerza el Pastor. El domingo pasado celebrábamos su Ascensión al Cielo y hoy, puntualmente a los ocho días, contemplamos el cumplimiento cabal de su promesa: "Les enviaré al Espíritu de la verdad, al Paráclito". Aunque el cielo y la tierra pasen, sus palabras se cumplen tarde o temprano. ¡Y hoy se cumplieron en medio de nosotros!
El único lenguaje que todos entienden: EL AMOR.
Al reflexionar sobre las lenguas de fuego y el viento impetuoso que transformaron a los apóstoles temerosos en valientes predicadores, el señor Cura nos dejó un gran reto. El Espíritu Santo unificó en Jerusalén lo que Babel había dividido. Pero, ¿cuál es ese lenguaje universal del cristiano? EL AMOR.
"Mírenlos cómo se aman", era lo que se decía de las primeras comunidades. El testimonio de Jesús no se da solo con palabras bonitas, sino con la vida compartida, el perdón y el desprendimiento.
Un Don para el bien de todos (¡Menos críticas y más manos a la obra!)
Con mucha cercanía y un toque de sano humor sobre el cansancio humano y los carismas cotidianos, se recordó que los dones que Dios da (ministerios, talentos, servicios) no son para orgullo personal, sino para edificar a la comunidad. El mayor de todos los carismas, el indispensable y el único que durará para siempre, es la caridad. Cuando las cosas se hacen con gusto y por amor a la Iglesia, ahí se manifiesta Dios de manera maravillosa.
El Espíritu no es ruido, es quietud y paz
Para cerrar, nuestro pastor nos invitó a recordar que el Espíritu Santo no "viene de fuera", pues ya habita en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Más allá del ruido o de las manifestaciones externas, el verdadero encuentro con Dios es quietud, es silencio y es paz.
¡Que viva el Espíritu Santo!
Pidámosle al Señor la gracia de dejar actuar a su Santo Espíritu en nuestras vidas para que nos mueva a construir, en unidad y sin divisiones, una comunidad cada vez más fuerte y llena de amor.
Querida comunidad, gracias a todos los que con sus manos, sus oraciones y sus carismas hicieron posible esta hermosa fiesta patronal.
¡Que las bendiciones
del Paráclito inunden sus hogares!