30/04/2026
Pastora, Dios te ha confiado corazones sensibles, historias frágiles y procesos que aún están siendo sanados.
Las mujeres que se acercan a nosotras no solo para buscar consejo, buscan un refugio seguro donde puedan ser vistas sin ser expuestas, escuchadas sin ser juzgadas y acompañadas sin temor.
Cuando una confidencia se convierte en ejemplo público, la honra se quiebra, la confianza se debilita y el corazón comienza a cerrarse.
La Palabra nos instruye con claridad:
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella… no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:2–3).
Ser pastora no es tener una plataforma, es cargar una responsabilidad santa.
No es tener historias que contar, es tener vidas que proteger.
Proverbios 11:13 nos recuerda:
“El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo.”
Pastora, hay secretos que no te pertenecen, te fueron confiados. Y lo que se confía en lo íntimo, se honra en lo secreto.
Porque cuando una oveja es expuesta, aunque sea con “buenas intenciones”, se siente traicionada.
Y una oveja herida no solo se aleja del liderazgo… muchas veces se aleja de Dios.
Pero la verdadera pastora…
guarda, cubre, intercede y restaura.
Llora en privado, ora en secreto y guía con amor genuino.
No necesita exponer para enseñar, porque su vida misma es testimonio.
Recuerda:
“El amor cubrirá multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).
Pastora, fuiste llamada a levantar, no a exhibir.
A sanar, no a señalar.
A cuidar, no a utilizar.
Porque quien aprende a guardar una oveja con honra, está reflejando el corazón del Buen Pastor.
Y si tú, al igual que yo hemos fallado en esta área , es tiempo de corregir y de reivindicarnos.
Y de guardar el corazón de nuestras ovejas .
Con amor Pastora Nancy Brito 🩷 ...