Catecismo Buen Camino

Catecismo Buen Camino Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Catecismo Buen Camino, Iglesia católica, Estado de México.

"Lo que importa es que sigas caminando"
27/10/2025

"Lo que importa es que sigas caminando"

La graduada que llegó descalza

Cuando salí de casa a las cuatro de la mañana, el cielo todavía estaba oscuro como boca de lobo. Mamá me había planchado el vestido blanco la noche anterior, el único que teníamos medio decente, y lo guardé doblado en una bolsa de plástico para que no se ensuciara en el camino. Mis pies ya conocían cada piedra, cada hueco del sendero de tierra que bajaba desde el cerro.

—¿Estás segura, mija? —me había preguntado mamá con los ojos brillantes—. Son muchos kilómetros.

—Segura, mamá. He caminado más para ir a clases todos estos años. Hoy no va a ser diferente.

Mentía. Hoy sí era diferente. Hoy me graduaba de la universidad.

Los zapatos se me habían roto hacía dos semanas. Las suelas se despegaron como bocas hambrientas, y por más que intenté pegarlas con lo que encontré, no resistieron. Pensé en pedirle prestados a mi hermana, pero ella los necesitaba para ir a trabajar. Pensé en no ir. Pero después de seis años caminando esos dieciocho kilómetros de ida y dieciocho de vuelta, tres veces por semana, después de estudiar con velas cuando se iba la luz, después de todo lo que mamá había sacrificado... no podía faltar.

El sol comenzó a salir cuando llevaba dos horas de camino. Sentía los pies ardiendo, cada piedrita se me clavaba como un recordatorio de todo lo que había costado llegar hasta aquí. Me crucé con don Eusebio, que iba con su b***o al pueblo.

—¿A dónde tan temprano, muchacha?

—A mi graduación, don Eusebio.

Se quedó callado un momento, mirándome los pies descalzos y llenos de polvo.

—Suba, yo la acerco un trecho.

—No, gracias. Quiero llegar por mi propio pie.

Sonrió. Creo que entendió.

Llegué al auditorio de la universidad cuando ya estaban entrando los últimos graduados. Me limpié los pies como pude con el pasto de afuera, me puse el vestido blanco en los baños y me peiné con los dedos. En el espejo vi a alguien que no reconocía del todo: una mujer con título universitario. La primera de mi familia. Escrito por Gisel Dominguez.

Cuando entré al auditorio, algunos compañeros me miraron los pies. Escuché murmullos. Sentí las mejillas calientes, pero mantuve la cabeza en alto. Había llegado. Eso era lo que importaba.

La ceremonia transcurrió entre discursos sobre el futuro, sobre las oportunidades, sobre el éxito. Palabras bonitas que sonaban distintas cuando tus pies descalzos tocaban el suelo frío. Cuando dijeron mi nombre, caminé hacia el estrado. Cada paso retumbaba en mi pecho. El rector me extendió el diploma con una sonrisa formal.

—Felicidades, señorita Ramírez.

—Gracias, señor rector.

Pero cuando fui a regresar a mi asiento, su voz me detuvo.

—Espere un momento, por favor.

Me giré, confundida. El rector se había agachado y se estaba quitando los zapatos. Zapatos de cuero brillante, de esos que cuestan más de lo que mamá gana en un mes.

—Señorita Ramírez —dijo frente a todos, con el micrófono todavía cerca—, cuando vi que había llegado descalza, me dijeron que usted caminó dieciocho kilómetros para estar aquí hoy. ¿Es cierto?

El auditorio quedó en completo silencio. Tragué saliva.

—Sí, señor. Pero los he caminado durante seis años para llegar a sus aulas. Hoy no fue diferente.

Se acercó a mí con los zapatos en las manos. Sus ojos, detrás de esos lentes de marco dorado, estaban húmedos.

—Estos zapatos han caminado por alfombras, por oficinas, por lugares cómodos —dijo en voz alta para que todos escucharan—. Pero nunca han caminado por el camino que usted recorrió. Estos zapatos no han ganado el derecho de pisar donde usted pisa. Por favor, acéptelos. No como un regalo, sino como un reconocimiento.

Mis ojos se llenaron de lágrimas. Quise decir algo, pero las palabras se me atascaron en la garganta.

—Usted nos enseña hoy lo que significa la palabra "esfuerzo" —continuó—. Nos enseña que la educación no es un privilegio que se compra, sino un derecho que se conquista. Nos enseña que el verdadero mérito no está en partir de arriba, sino en llegar desde abajo.

Tomé los zapatos con manos temblorosas. Eran pesados, elegantes, suaves. Tan diferentes a todo lo que había conocido.

—Gracias —susurré—. Pero si me permite, señor rector, no me los pondré ahora.

Me miró sorprendido.

—Quiero terminar este día como lo empecé. Con los pies que me trajeron hasta aquí. Estos zapatos me los pondré mañana, cuando empiece mi primer día de trabajo como profesora. Cuando empiece a abrir caminos para otros que vienen detrás de mí, descalzos, caminando desde lejos.

El auditorio explotó en aplausos. Algunos lloraban. El rector me abrazó, y sentí que algo cambiaba en ese momento. No solo para mí, sino para todos los que vendrían después.

Cuando salí de la universidad esa tarde, con mi diploma en una mano y los zapatos del rector en la otra, miré el largo camino de regreso a casa. Mis pies todavía estaban descalzos, todavía dolían, pero ahora caminaban diferente. Caminaban con propósito.

Porque había aprendido algo importante: no importa si empiezas descalza. Lo que importa es que sigas caminando.

Créditos a la escritora Gisel Dominguez vayan y sigan Su Página es De Mucha Bendición a Ella debemos está excelente Istoria

"Me dieron huesos, los convertí en trono"
23/10/2025

"Me dieron huesos, los convertí en trono"

💔 Me daban de comer en la puerta trasera durante diez años, sin saber que la “huérfana” algún día sería dueña de la escuela.

Me llamo Amarachi.

Cuando tenía seis años, perdí a mis padres en un incendio. Nuestro casero dijo:

—Tu familia está maldita. No puedo quedarme con el hijo de una bruja.—

Así que corrí, de Owerri a Monterrey.
Viví bajo un puente. Pedía comida.

Una mañana, vi a estudiantes con uniformes verdes entrando a una escuela: Kingsway Royal Academy. Sus almuerzos olían a cielo.
Esperé en la puerta trasera. Una mujer, la limpiadora de la cocina, me entregó una bolsa de nylon con arroz y guiso.

Leer más 👉 : https://unhearedstories.com/me-daban-de-comer-en-la-puerta-trasera-durante-diez-anos-sin-saber-que-la-huerfana-algun-dia-seria-duena-de-la-escuela/

Correr por la vida
14/10/2025

Correr por la vida

🔥🇲🇽 “Corren con genética, nosotras con hambre”: La historia real que está haciendo temblar al mundo del atletismo 🏃‍♀️💥

Mientras el mundo entero esperaba otra victoria fácil de las potencias del Caribe, México les tenía una sorpresa.

Desde las calles polvorientas de Ecatepec hasta los cerros de Oaxaca, cuatro mujeres mexicanas, con espíritu indomable y desayunos hechos por la abuela, rompieron el molde, la pista… y el récord mundial de los 4x100 metros en Budapest con un tiempo de 41.27 segundos.

Sin pista profesional, sin suplementos de lujo, sin excusas.
Solo guaraches, hambre (literal y simbólica), y una voluntad más rápida que cualquier genética.

👟 Valeria “Lavala” Sánchez, escapaba de perros callejeros desde los 7 años. Su desayuno: huevos, frijoles y tortillas hechas a mano.
“No tengo proteína en polvo, tengo frijoles con epazote y ganas de chingarle.”

👣 Sitlali “El Rayo” Jiménez, zapoteca de corazón, corre con tamal en la panza y fuego en los pies.
“Mi abuela vendía iguanas descalza, vivió 97 años. ¿Yo? Solo sigo su paso.”

💪 Mariana “La Flecha” Rodríguez, sinaloense, corre más rápido que los titulares.
“En Sinaloa o corres o te alcanza la vida.”

⚡ Andrea “La Gacela” Mendoza, criada en Tepito, corre por una causa más grande que ella:
“Cada paso es por mi hermana. No corro por medallas, corro por salvarle la vida.”

Estas mujeres no nacieron con los “mejores genes” según los estándares del deporte de élite.
No crecieron en centros de alto rendimiento.
No tenían uniforme hasta hace tres meses.

Pero lo que sí tienen es algo que no se compra, no se entrena y no se suplementa:
🔥Hambre. Coraje. Calle. Familia. Raíces. México.

Y un entrenador igual de loco que ellas: Roberto “El Doc” Martínez, paralítico de una pierna, que creyó en lo imposible y convirtió sueños en zancadas.

👉 Esta no es una historia de suerte. Es la historia de un país que se cansa de ser subestimado.
De morras que corren con frijoles, nopales y el corazón en llamas.
De un México que ya no pide permiso. Que corre. Que rompe récords. Y que va por todo.

¡¡¡Cuidado con los fraudes, no se dejen engañar, informe se bien antes por favor!!!
11/10/2025

¡¡¡Cuidado con los fraudes, no se dejen engañar, informe se bien antes por favor!!!

"Alas, ruedas y un sueño"
10/10/2025

"Alas, ruedas y un sueño"

No me dejan ir a la escuela para no gastar, voy caminando.

Me llamo Mateo y vivo en el campo, lejos, tan lejos que a veces creo que el mundo termina después del cerro. Mi casa es de adobe, con techo de chapa y gallinas que andan por todos lados. La escuela me queda a más de siete kilómetros, pero ya me acostumbré. Camino todos los días, desde que el sol apenas pinta el cielo.

Mamá siempre es la primera en levantarse. Se la oye avivar el fuego y mover las ollas. Cuando me llama, su voz suena dulce pero cansada:

—Mateo, apúrate, hijo, que se te va a hacer tarde otra vez.

Yo me visto rápido, me pongo los zapatos gastados que ya no tienen cordones y busco la mochila. Ella me alcanza una tortilla con un poco de queso envuelta en un trapo.

—Come algo en el camino.

—Sí, mamá —le contesto mientras abro la puerta.

Papá, en cambio, no dice nada. A esa hora ya está afuera, arreglando el arado o dando de comer a los animales. Si me saluda, lo hace sin mirar. A veces pienso que no entiende por qué voy a la escuela.

Una mañana, cuando lo escuché quejarse porque no había suficiente para el pasaje, se lo oí decir a mamá:

—¿Para qué quiere tanto estudio el muchacho? Mejor que me ayude con el campo.
—Déjalo, Pedro —le respondió ella con voz baja—. Tiene buena cabeza, la maestra dice que aprende rápido.
—Bah… las letras no dan de comer.

Yo escuchaba desde la cama, sin atreverme a decir nada. Pero esas palabras me dolieron más que las piedras del camino. Desde ese día me prometí ser el mejor alumno, aunque tuviera que ir descalzo.

---

El camino a la escuela es largo. Al principio, cuando amanece, todo es hermoso: el aire fresco, los pájaros cantando, el cielo pintándose de naranja. Pero luego el sol calienta, el polvo se levanta y los pies duelen. A veces, cuando pasa algún camión, me cubro la cara con el brazo para que no me llene de tierra.

Mi compañera Lucía vive un poco más cerca. Cuando me alcanza, caminamos juntos.

—¿Te regañó tu papá otra vez? —me pregunta.
—No. Ya ni me dice nada.
—El mío tampoco entiende por qué estudiamos —dice ella riendo—. Pero igual vamos, ¿no?
—Claro. Algún día vamos a tener otro camino.

Cuando llegamos a la escuela, la maestra, la señorita Ana, siempre nos recibe con una sonrisa. A veces nos da pan con dulce o mate cocido caliente. Ella sabe lo que cuesta venir.

—Mateo, llegaste otra vez antes que nadie —me dice—. Qué fuerza tenés, chico.

Y yo sonrío. No le cuento que me levanto cuando todavía ni canta el gallo.

---

Ese año trabajé más que nunca. Leía de noche a la luz del candil, hacía las cuentas sobre los márgenes del cuaderno viejo, y cada vez que papá me mandaba a cuidar las vacas, llevaba el libro escondido. No quería que me viera estudiar, porque se enojaba.

Un día, en el recreo, la señorita Ana me llamó aparte:

—Mateo, voy a decir algo en clase mañana. No faltes, ¿sí?

No entendí qué quería decir, pero asentí.

---

Al día siguiente, la maestra pidió silencio y dijo con una sonrisa que me hizo temblar las piernas:

—Hoy quiero felicitar al mejor alumno del año. El que nunca faltó, el que más caminó, el que más ganas puso. Ese alumno es… ¡Mateo!

Todos aplaudieron. Lucía me dio un empujón en el hombro y yo sentí calor en la cara.

—Y además —continuó la maestra—, tenemos una sorpresa.

En ese momento entraron dos hombres del pueblo empujando una bicicleta color celeste, con una cinta roja en el manubrio. Yo me quedé mudo.

—Entre todos los vecinos y los maestros juntamos un poco de dinero —dijo la señorita Ana—. Para que Mateo ya no tenga que caminar tanto.

No pude hablar. Solo le toqué el asiento y sentí que me temblaban las manos. Nunca había tenido nada tan bonito.

—¿Es mía? —pregunté bajito.
—Claro que sí, Mateo. Te la ganaste.

---

Esa tarde volví pedaleando despacio, como si tuviera miedo de despertar de un sueño. Cuando llegué al rancho, papá estaba reparando una cerca. Me vio venir y frunció el ceño.

—¿Y eso? —preguntó.
—Me la regalaron en la escuela —le dije—. Por ser el mejor alumno.

No dijo nada. Solo me miró fijo. Luego bajó la cabeza y siguió trabajando. Pero al rato, cuando entré a la casa, lo escuché decirle a mamá:

—Ese chico… sí que tiene empuje.

Esa fue la primera vez que lo oí hablar con orgullo de mí.

Esa noche, antes de dormir, miré la bicicleta apoyada contra la pared. Brillaba con la poca luz que entraba por la ventana. Y pensé que, aunque el camino siga siendo largo, ya no me pesaría tanto recorrerlo. Porque ahora tenía alas, ruedas, y un sueño que ya nadie me podía quitar.

¡¡¡Un juego, una aventura!!!
10/09/2025

¡¡¡Un juego, una aventura!!!

😱 "MAMÁ, ¡PERDÍ MI DAMA EN EL SEGUNDO MOVIMIENTO!" - El Día que el Ajedrez me Cambió la Vida

La carta que escribió mi hija (8 años) a su abuela después de su primer torneo escolar... y que se volvió viral entre padres de familia

💌 "Querida Abuela Rosa..."

📝 LA CARTA COMPLETA:

Querida abuela Rosa,

¡Tengo que contarte algo SÚPER importante! Ayer fue mi primer torneo de ajedrez en el colegio y... ¡fue la experiencia más RARA de toda mi vida!*

🌅 ANTES DEL TORNEO:
Mamá me preparó el desayuno favorito (hot cakes con miel) y me dijo: "Sofía, lo importante no es ganar, es divertirse". Pero abuela... ¡yo SÍ quería ganar! Había practicado todos los días desde que papá me enseñó hace 2 meses.

Me puse mi blusa de la suerte (la azul con estrellitas) y llevé mi tablero nuevo. ¡Estaba TAN nerviosa que se me olvidó cómo se movía el caballo!

⚡ MI PRIMERA PARTIDA - CONTRA DIEGO (EL PRESUMIDO):

¡Abuela, fue un DESASTRE! Diego siempre dice que es el más inteligente del salón. Yo tenía las piezas blancas y empecé súper bien: 1.e4 (como me enseñó papá).

Pero en el movimiento 2... ¡me distraje viendo cómo jugaban en la mesa de al lado y moví mi dama a h5! Diego sonrió malvado y ¡ZAS! Me la comió con su caballo.

Abuela, quería llorar. Pero recordé lo que me dijiste: "Los Martínez nunca se rinden". Así que seguí jugando... ¡SIN DAMA!

¿Sabes qué pasó? ¡Le gané! Resulta que Diego es muy presumido pero no sabe jugar sin su dama. Cuando perdió la suya, se puso nervioso y cometió errores. ¡Mi primer jaque mate!*

🏆 MI SEGUNDA PARTIDA - CONTRA ISABELLA (LA CALLADA):

Isabella nunca habla en clases, pero abuela... ¡juega ajedrez como si fuera una computadora!

Esta vez fui súper cuidadosa. Nada de mover la dama loco. Desarrollé mis caballos y alfiles como me enseñaste cuando viniste a casa.

Pero Isabella... ¡era diferente! Movía las piezas sin dudarlo, como si supiera exactamente qué iba a pasar. Me ganó en 20 movimientos, pero ¡fue tan bonito cómo lo hizo!

Me enseñó algo que se llama "tenedor" - cuando el caballo ataca dos piezas a la vez. ¡Es como magia!

🎯 MI TERCERA PARTIDA - CONTRA MATEO (MI AMIGO):

Mateo y yo siempre jugamos en el recreo, así que pensé que sería fácil. ¡ERROR!

En el torneo era diferente. Había tiempo límite, gente viendo, y un señor escribiendo los movimientos. Mateo estaba tan nervioso que se le caían las piezas.

Pero yo también estaba nerviosa. ¡Se me olvidó enrocar y Mateo me atacó con su dama y alfil! Por suerte recordé la "defensa desesperada" que me enseñó papá.

Al final fue tablas porque repetimos la misma posición 3 veces. ¡Ni sabíamos que eso existía!

💡 LO QUE APRENDÍ:

Abuela, el ajedrez en el colegio es MUY diferente a jugar en casa contigo:

1. Los nervios son REALES: ¡Las manos me temblaban cuando tenía que mover!

2. Todos juegan diferente: Diego es agresivo, Isabella es calculadora, Mateo es cuidadoso.

3. Perder duele... pero se aprende: Cada partida perdida me enseñó algo nuevo.

4. El tiempo es cruel: ¡30 minutos pasan volando cuando estás pensando!

5. La presión es rara: Con gente viendo, hasta mover un peón se siente importante.

🌟 EL MOMENTO MÁGICO:

Lo más bonito fue al final. La maestra nos dio diplomas a todos y dijo algo que me llegó al corazón:

"Hoy no solo jugaron ajedrez... aprendieron que la inteligencia no es no cometer errores, sino aprender de cada error que cometen."

Abuela, ¡entendí por qué te gusta tanto el ajedrez!

🚀 MI PLAN SECRETO:

Ya decidí: voy a practicar todos los días para el próximo torneo. Pero no solo para ganar... sino para sentir de nuevo esa emoción de pensar, planear y sorprenderme.

El ajedrez es como un videojuego, pero en la vida real. Y cada partida es una aventura diferente.

💝 PS:
Mamá dice que estás muy orgullosa. Yo también estoy orgullosa de mí misma. No gané el torneo (quedé en 4º lugar de 12), pero gané algo mejor: sé que puedo enfrentar cosas difíciles y no rendirme.

¿Podemos jugar cuando vengas el domingo? ¡Tengo nuevos trucos que mostrarte!

Con amor y jaque mate,
Tu nieta Sofía 👑

💭 REFLEXIÓN DE PAPÁ:

"Leyendo esta carta, entendí algo profundo..."

Los adultos vemos el ajedrez como estrategia, cálculo, competencia.
Los niños lo ven como aventura, descubrimiento, crecimiento.

Quizás deberíamos aprender de ellos...

¿Recuerdas tu primer torneo de ajedrez? ¿Qué sentiste? ¿Nervios, emoción, miedo?

La magia del ajedrez no está en ganar... está en esa primera vez que descubres que tu mente puede crear belleza en 64 casillas.

¿Cuál fue tu "momento Sofía" en el ajedrez?

¡¡¡Participen!!!
03/09/2025

¡¡¡Participen!!!

Así es chicos y chicas 📣
Nuestros amigos Los Destrampados estarán viviendo este Jubileo con todos nosotros 🎉

Ya te registraste? Si aún no lo haces, corre a registrarte para que no te pierdas el show de "Los Destrampados" su testimonio y su humor te van a impactar. ☺️

📌Te surgió alguna duda? Escríbenos 😉



Dirección

Estado De México
56617

Horario de Apertura

Lunes 10am - 2pm
4pm - 6pm
Martes 10am - 2pm
4pm - 6pm
Jueves 10am - 2pm
4pm - 6pm
Viernes 10am - 2pm
4pm - 6pm
Sábado 10am - 2pm
4pm - 6pm
Domingo 10am - 1pm

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Catecismo Buen Camino publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir

Categoría