30/04/2026
Hoy celebramos a los niños, pero sobre todo, celebramos lo que Dios sigue haciendo a través de ellos.
En cada niño hay una promesa,
una sonrisa que desarma, una confianza que no calcula,
una esperanza que no se rinde.
Ellos no solo son el futuro de la Iglesia,
son su presente más vivo.
Jesús lo dijo claro:
“Dejen que los niños vengan a mí…” (cf. Mt 19,14)
y al decirlo, nos recordó algo esencial: que el Reino de Dios se parece más a un corazón sencillo, que a uno complicado.
Hoy, en este Día del Niño, damos gracias por su vida,
por su alegría, por su manera tan limpia de mirar el mundo.
Y también renovamos un compromiso: cuidarlos, escucharlos, acompañarlos y aprender de ellos.
Porque a veces, para volver a Dios, no hay que ir más lejos, hay que volver a ser como ellos.