20/08/2026
“Dadles vosotros de comer” — Servir con lo que tenemos
En la multiplicación de los panes y los peces encontramos una enseñanza muy hermosa acerca del servicio dentro del pueblo de Dios.
La multitud tenía una necesidad. Jesús la vio y tuvo compasión de ella. Los discípulos también vieron la necesidad, pero su primera reacción fue pensar en lo que no tenían:
“¿Qué es esto para tantos?”
— Juan 6:9
Sin embargo, Jesús les dijo:
“Dadles vosotros de comer.”
— Mateo 14:16
Jesús no les estaba diciendo que ellos tenían el poder para alimentar a aquella multitud. Les estaba enseñando que debían estar dispuestos a participar en la obra que Él iba a realizar.
Los discípulos tenían poco, pero Jesús tenía suficiente.
Y aquí encontramos algo muy importante para nuestro servicio a Dios:
Dios no siempre nos pide que tengamos mucho; nos pide que estemos dispuestos a poner lo que tenemos en sus manos.
Había cinco panes y dos peces. Humanamente era insuficiente, pero cuando aquello fue entregado a Jesús, Él lo tomó, lo bendijo, lo partió y se lo dio a los discípulos para que ellos lo repartieran.
El milagro lo hizo Jesús, pero los discípulos tuvieron que servir.
Y eso nos enseña que en la iglesia no todos tenemos las mismas capacidades, los mismos dones, el mismo tiempo o los mismos recursos. Pero todos podemos preguntarnos:
“¿Qué tengo yo que puedo poner en las manos de Jesús?”
Tal vez alguien tiene tiempo.
Otro tiene fuerza.
Otro sabe limpiar.
Otro sabe enseñar.
Otro sabe organizar.
Otro sabe recibir a las personas.
Otro puede ayudar con los niños.
Otro puede servir en la multimedia.
Otro puede visitar a alguien.
Otro puede simplemente estar dispuesto cuando hace falta una mano.
Quizá para nosotros parezca poco.
Pero lo poco que se entrega a Cristo puede convertirse en una bendición para muchos.
Y hay otro detalle hermoso: después de que todos comieron, sobraron doce cestas.
Esto nos recuerda que cuando servimos, no debemos preocuparnos tanto por si lo que tenemos es suficiente. Nuestra responsabilidad es obedecer y participar. La provisión y el resultado pertenecen a Dios.