28/05/2026
¿Has olvidado lo que Dios ya ha hecho por ti?
El pueblo de Israel vio milagros extraordinarios: Dios los guiaba con una columna de fuego de noche y una nube de día. Aun así, en medio del desierto, muchas veces renegaron, dudaron y se preocuparon por el mañana. Se olvidaron de quién era el Dios que los había sacado de Egipto.
Y si somos honestos, nosotros también podemos caer en lo mismo.
Nos preocupamos tanto por el futuro, por guardar, tener más, resolver el mañana, que poco a poco nuestra intimidad con Dios comienza a quedar en segundo plano. La preocupación ocupa el lugar de la confianza.
Jesús nos recuerda en el evangelio de Mateo
“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?... Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:31-33).
Dios no está diciendo que no trabajemos o seamos responsables; nos está recordando que el afán no debe gobernar nuestro corazón. Cuando vivimos consumidos por el “¿y mañana qué?”, terminamos perdiendo tiempo con Aquel que siempre ha sido fiel.
No olvides lo que Dios ya ha hecho por ti. El mismo Dios que te sostuvo ayer, sigue siendo fiel hoy y también estará en tu mañana.