04/04/2024
Amados de Campo de Esperanza, La Hermosa, Casa de Gracia y quienes siguen nuestras páginas, es un privilegio y una bendición poder compartir esta hermosa reflexión, que sin duda alguna es de gran alimento y confirmación para nuestras vidas cuando leemos esta hermosa palabra:
«Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre» - Juan 17:11
Traigamos hoy, ante los pies del Señor, las cargas de su pueblo. Oremos unos por otros para romper todo yugo que impida ver la victoria que Jesús ganó para nosotros en la cruz, haciéndonos libres del pecado, la enfermedad y la muerte.
Nuestra labor como intercesores debe llevarnos a ver señales, prodigios y milagros que el Señor anhela manifestar para su gloria, para que el mundo crea en Él y sea salvo. Hoy, nuestras rodillas se doblarán para tocar con nuestra oración el corazón de Dios, para que "avive su obra en medio de los tiempos" (Habacuc 3:2).
El pueblo de Dios necesita intercesores que se preocupen por el bienestar y la paz del mundo, que estén dispuestos a entregar su vida, tiempo y esfuerzo, presentándose como ofrenda por ellos delante de Dios.
Ore por los líderes espirituales que Dios nos ha dado; ellos también tienen las mismas necesidades. Clame a Dios para que despierte un gran deseo en el corazón de cada hijo de Dios para orar por las necesidades de su nación y para que el mundo entero venga a conocerle (Efesios 6:18-20; Colosenses 4:2-4).
Oremos:
“Bendito Dios y Padre celestial, permíteme convertirme en un verdadero intercesor. Como miembro de tu cuerpo, que entienda la necesidad de orar unos por otros, recordando que todos sufrimos los mismos padecimientos. Gracias porque eres Tú quien le das sentido a mi existencia. Bendice a tu pueblo y en especial a los líderes que son llamados a ministrar a tu pueblo. En el nombre de Jesús, Amén.”